El ajo, convertido en una lámpara decorativa.
El ajo, convertido en una lámpara decorativa.

Ajos Gallardo continúa con una tradición que acumula décadas: utilizar la planta como objeto decorativo, desde lámparas hasta trenzas

¿Cómo convertir una planta que se come en un objeto decorativo? Cuestión de creatividad. La empresa Ajos Gallardo, con más de un cuarto de siglo de trayectoria, ha hecho de la decoración del ajo una tradición que los más veteranos trasladan a los jóvenes. Ajos que parecen lámparas —incluso de mesita de noche, según la perspectiva. Ajos que parecen trenzas.

Juan Garrido, de 51 años, es el gerente de una empresa con localizaciones en Jamilena y en el Polígono de Los Olivares de Jaén capital. Cuenta el dueño que la clave de la vertiente decorativa es atender a la tradición sin descuidar las potencialidades que ofrecen las comunidades digitales. Esos diseños atractivos idóneos para casetas de feria, expositores y restaurantes alcanzan más difusión gracias a las cuentas de Ajos Gallardo en Facebook, Twitter e Instagram.

“TIENE DEMANDA SIN SER UN PRODUCTO MASIVO”

Garrido señala que la faceta más artística que su empresa le da al ajo tiene clientela, pues es algo “original y atractivo”. Eso sí, el mayor volumen de ventas proviene de la comercialización del ajo, el leitmotiv de la marca.

El objetivo para difundir la plasticidad del ajo es estar presente en citas turísticas de calado, como Degusta Jaén y la Feria de los Pueblos. “Nosotros cogimos la idea precisamente de movernos mucho y acudir a diferentes eventos”, recuerda.

Ajos Gallardo fue, según señala el gerente, la primera empresa del sector que tuvo página web. Además es pionera en Jaén y Andalucía del ajo negro. Así crece un producto que parece tradicional y antiguo, pero que puede convertirse, creatividad mediante, en casi cualquier cosa.

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