Reunión de Miguel Moreno con militantes de Torredelcampo.
Reunión de Miguel Moreno con militantes de Torredelcampo. Foto: Jaén Adelante con Miguel

El cruce de acusaciones entre el sector crítico y el oficialista sitúan a los populares en el peor escenario posible con vistas a los congresos locales

Ni los militantes más veteranos del Partido Popular en la provincia recuerdan un conflicto interno tan cruento y visceral como el que mantienen el sector crítico, liderado por el alcalde de Porcuna, Miguel Moreno, y la actual dirección de la formación, encabezada por su presidente y regidor de Santisteban del Puerto, Juan Diego Requena. La fractura es total y la ‘guerra interna’ que vive el partido va a más cada día que pasa, con duros cruces de acusaciones, apertura de expedientes, petición de otros y ofensivas sin cuartel.

Esta división sitúa al PP de Jaén en el peor escenario posible para afrontar los congresos locales del próximo otoño. La batalla se libra en cada municipio, en cada agrupación, en cada corporación. La distancia entre críticos y oficialistas es sideral. Ninguna de las dos corrientes esconde nada. Si uno ataca, el otra responde con más crudeza si cabe. Es lo que ha ocurrido después de que los renovadores emprendieran esta semana una recogida de firmas para solicitar a la Comisión de Derechos y Garantías del PP-A la apertura de un expediente disciplinario contra el número dos del Ministerio de Hacienda y anterior presidente provincial, José Enrique Fernández de Moya, y contra el responsable de la comisión organizadora del congreso del pasado mayo, Javier Calvente, por un “atentado contra los estatutos nacionales” del partido.

Para San Clemente, se trata de una campaña de “acoso y derribo” sin precedentes que debe acabar ya. El secretario provincial de la formación conservadora, Francisco Palacios, califica este nuevo movimiento de Miguel Moreno de “sucio y traicionero”, al tiempo que reclama “respeto” para dos “políticos intachables que no merecen la deslealtad ni el acoso y derribo que está llevando a cabo Moreno”. También acusa al alcalde de Porcuna de “moverse por rencor y afán de poder, haciéndole un daño imperdonable a las siglas y, lo peor, a los compañeros”, apostilla.

Alejandro Morales, Mrián Adán y Miguel Moreno, entre el público, en el pleno de Diputación.
Alejandro Morales, Mrián Adán y Miguel Moreno, entre el público, en el pleno de Diputación. Foto: Javier Esturillo

RADIOGRAFÍA DE UNA FRACTURA

De todos es sabido que el conflicto comienza con el proceso de primarias, si bien, previamente, hubo escaramuzas entre ambos sectores para dinamitar las candidaturas. Juan Diego Requena se impuso a Miguel Moreno por 45 votos de diferencia en el XII Congreso Provincial (421 compromisarios, frente a 376 de su oponente). La espoleta que hizo todo saltar por los aires estuvo en la primera vuelta, en la que Miguel Moreno obtuvo el 55,93% de los votos directos de los afiliados, mientras que Juan Diego Requena solo logró el 43,87 %. El alcalde de Porcuna se quedó a un paso de lograr los 15 puntos necesarios para obtener la Presidencia, lo que obligó al partido a acudir a una segunda vuelta. Para él y sus seguidores, el cónclave carecía de “legitimidad”.

Sin embargo, en ese periodo que fue del 26 de abril al 10 de mayo, ocurrieron muchas cosas en el PP de Jaén. Miguel Moreno no aceptó en ningún momento los resultados, pues, como denunció solo unas horas después, las votaciones cacerecían de validez alguna debido a las innumerables “irregularidades” detectadas, que se suman a las denunciadas ante los tribunales por el supuesto “pucherazo” de la candidatura de Juan Diego Requena en el cónclave de mayo. Así las cosas, las heridas en el PP de Jaén están más abiertas que nunca y muy lejos de cicatrizar. La ‘guerra civil’ continúa. Y, mientras tanto, Sevilla, que legitimó la victoria de Juan Diego Requena, prefiere mantenerse al margen. El presidente del PP-Andaluz apenas se pronuncia sobre lo que sucede en Jaén.

 

 

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