“Un banco es confianza”

Camarero, cocinero, agricultor y ahora agente financiero. Antonio Jesús Cano Aceituno (Frailes, 1990) es el rostro de Unicaja en el pueblo donde nació. Cuando habla se le escapa a veces el plural, pero lo cierto es que de momento él es su propia marca, apoyado en otra con tradición. Desde marzo se convirtió en autónomo, y está en ello: la lucha de crecer contra los gastos. Sí tiene una ventaja, juega en campo propio.

EL TRABAJO

—¿Cómo se dio lo de convertirte en agente financiero?

—Una amiga empleada como limpiadora en la casa de una trabajadora de Unicaja me avisa de que en Frailes se va a quedar una vacante. Al enterarme, acudo a la oficina y me ofrezco para el puesto. Pensé que era un empleo como en cualquier otra sucursal. Hasta que me entero de la excepción de que es un puesto para agente financiero. Así arranqué.

—¿De qué se encarga un agente financiero?

—La mía no es una oficina tan nichada como el resto, donde uno se encarga de los seguros; otro asume el asunto de activos y préstamos, y otro se ocupa de la caja. En mi caso hay que tocar un poco todos los palos. Soy desde el director hasta el limpiador.

—¿Qué tal va el negocio?

—Bastante bien. Desde que hemos arrancado notamos que el volumen crece, abrimos cuentas y las perspectivas son positivas. Poco a poco, pero sumando.

—Unicaja es una marca muy potente, con historia en Frailes. ¿Eso te motivó para intentarlo?

—Claro, porque saber que dispones de armas para competir es importante. Antes de mi llegada el horario era más reducido, está la competencia de Caja Rural, y uno necesita tener armas, una marca como Unicaja, para competir.

La labor de difundir ideas económicas es importante para Antonio Jesús Cano Aceituno. Vídeo y fotos: Esperanza Calzado.
La labor de difundir ideas económicas es importante para Antonio Jesús Cano Aceituno. Vídeo y fotos: Esperanza Calzado.

LA CARRERA Y LA ECONOMÍA QUE AÚN NO ES POPULAR

—¿Leías sobre economía cuando estudiabas en la Universidad?

—Sí, me interesaba más todo lo vinculado con la economía y el mundo real de fuera que lo puramente universitario, que era más de trámite.

—Prima de riesgo, fusiones de entidades, economía financiera… ¿Crees que gente como tú, que trabajas en un pueblo y conoces al personal, puede ayudar a la comprensión ciudadana de conceptos áridos?

—Sí, claro, si le rascas un poco a la economía te das cuenta de que detrás de todas esas palabras al final lo que hay es oferta, demanda y personas, principalmente. Lo que ocurre es que sí es cierto que algunas cosas están como enmascaradas, opacas. No sé por qué, pero escuchas términos como OPAS, CDFS, contrasplit y una serie de tecnicismos que al final no son para tanto, sólo palabrejas que esconden asuntos sencillos de explicar.

—¿Cuáles son las consultas más comunes hasta ahora?

—Hubo un poco de duda con el tema de ser agente financiero. Había gente que no sabía qué clase de operativa podría hacer. Los primeros días fue mi preocupación, y constaté que hubo clientes que lo consultaban. Al cabo de los días, esas dudas se disiparon: aquí se puede hacer cualquier operación, como en el resto de oficinas.

La oficina de Unicaja está desde marzo en el centro de Frailes.
La oficina de Unicaja está desde marzo en el centro de Frailes.
—¿Qué prensa especializada te gusta leer y cuál recomiendas a quien quiera aprender economía?

—Hay un montón de páginas. Por ejemplo, Economía para torpes. Si te pones a leer cualquier artículo de un periodista especializado en Economía, te das cuenta de que no suelta tanto tecnicismo; procura explicarlo con palabras claves que son accesibles, llanas. He colocado en la estantería revistas que me gustan bastante para que la gente las lea.

EL PUEBLO Y LA FAMILIA

—Te llevo tuteando desde el comienzo, porque somos hermanos, hijos de padres autónomos y hosteleros. Si haces las sumas y las restas, y no me refiero en clave económica, ¿merece la pena emprender?

—Sí. Si no lo hubiera hecho, seguro que me habría arrepentido. Entonces te metes, y cuando estás dentro, te olvidas de sumas y de restas. Sólo te pones a trabajar como un loco y ya saldrán las cuentas.

—¿Qué te ha dado tu experiencia como camarero y cocinero en el bar que puedas emplear en tu actual puesto de trabajo?

—El trato con la gente. Al final un banco se basa en la confianza. Tienes información de la que no puedes hablar cuando sales de copas con los amigos. No te puedes ir de la lengua. Y ya te digo, un banco es confianza: una mala operación, un mal gesto, te hace perder un cliente para siempre. Intento ser una personal llana y explicar las cosas bien. Eso es lo que más me ha dado el bar, la soltura de cara a la gente. Y claro, soy frailero desde siempre, he vivido aquí salvo los años que estudié fuera. Conozco a todo el que entra por la puerta.

—¿La cercanía propicia más ventajas que desventajas?

—Yo creo que sí. Tiene más pros que contras.

Hermanos, frente a frente.
Hermanos, frente a frente.
—Últimamente te atrae también la cosa agraria. ¿Crees que alguien que no ha tocado la hostelería se hace una idea de cómo de diferentes son las atmósferas de trabajo?

—Todo el mundo se queja de su trabajo, porque es el que conoce. Cuando tocas diferentes ámbitos, compruebas que cada cual tiene su historia. Hay que procurar hacerlos de buena gana, con días mejores y peores. La verdad es que me gustan todos los que he tocado.

—¿Cuál es el que más?

—Me quedaría con cosas de cada uno. Con el bar me quedo con el momento en que estoy al otro lado de la barra, cuando no trabajo (ríe). Es broma. Me quedo con el trato con la gente, y en mi caso siempre ha sido una empresa familiar, que es una ventaja. Del campo me quedo con lo que edifica el trabajo físico. Y con mi actual puesto destaco que es a lo que le he dedicado muchísimas horas de estudio, y aparte aprendo cosas prácticas que no todo el mundo sabe. De lo que sé un poco más que la mayoría es de esto.

—Si a ti te van bien las cosas en el banco y a mí en Lacontradejaén, nuestros padres se quedan sin relevos familiares en el bar. ¿Lo piensas mucho?

—Es de las pocas cosas que me quitan el sueño (ríe, y la risa es sincera). Es cierto que a veces lo pienso, qué hubiera sido si todos nos hubiésemos dedicado al bar. Pero bueno, nuestro padre es hijo de ganadero y no es ganadero; nuestra madre es hija de agricultores, y no siguió sus pasos… Nosotros somos hijos de hosteleros y no tenemos por qué ser hosteleros.

—¿Te ves viviendo en otro sitio?

—Quién sabe. Mi pareja prepara oposiciones y puede ser que logre un puesto en la otra punta de España. Me gusta bastante el pueblo, y por eso aposté por este trabajo. Cuando se dio esta opción tenía un empleo bueno en Málaga. Lo dejé.

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