Coches, muebles y basura, en el solar de Los Uribe.
Coches, muebles y basura, en el solar de Los Uribe.

Los vecinos manifiestan su hartazgo por la situación en la que se encuentra el solar de Los Uribe, convertido en una escombrera, como el “resto del barrio”

San Juan se siente un barrio olvidado. Poco han importado los cambios de siglas en el equipo de Gobierno municipal. Entre los vecinos y comerciantes se palpa un descontento generalizado y consideran que, tanto unos como otros, han dado la espalda a los problemas de esta zona de la capital. Y no es cualquier lugar, sino el corazón del casco histórico. San Juan vive inmersa en una profunda decadencia, ya endémica, que ha agotado la paciencia de los residentes tantas veces hasta convertirse en un verdadero hartazgo. El enésimo enfado de los vecinos es el estado del solar de Los Uribe, un aparcamiento improvisado, con coches abandonados -desde hace un año-, muebles, ropa y basura esparcidos por todo la parcela. “Una escombrera más”, resume la presidenta de la Asociación de Vecinos Torre del Concejo, María de los Ángeles Barranco, quien el pasado domingo en una extensa entrevista para lacontradejaen.com repasaba los problemas del barrio y el poco caso que recibe del Ayuntamiento, a pesar del “enorme potencial del casco histórico”.

Décadas después de que la Junta de Andalucía desmontara y demoliera la casa solariega que fue Palacio de Los Uribe, en la popular Plaza del Pato, con la promesa de construir un instituto de Secundaria que, luego, desechó, el terreno sigue siendo lugar de estacionamiento y de basurero para los residentes de la zona. Porque para ese solar ha habido uno y mil usos, pero todos inconclusos, “papel mojado, como tantos otros”, subraya la responsable vecinal. De instituto pasó a Centro Municipal de Mayores y, después, a más y más ideas. Castillos en el aire que lo único que generan es malestar en la zona. “Somos los grandes olvidados”, dice con resignación María de los Ángeles Barranco mientras ve pasar el tiempo sin que nadie haga algo para revertir la situación. “Tenemos los mismos problemas que hace un año, diez, quince… Esa es la realidad del casco antiguo”.

No hay datos exactos, pero en torno a un millar de personas vive en este barrio, tradicionalmente humilde y obrero, siendo su media de edad bastante alta, pues pocos son los jóvenes que se quedan cuando se emancipan. Vivir entre solares abandonados, calles sin mantenimiento y la proliferación de ratas no es plato de buen gusto y mucho menos atrae a la gente joven para que fije su residencia en San Juan. Hace años que no ven una intervención de calado en la zona. Pero tampoco perciben esa “micropolítica” de la que tanto presume el equipo de Gobierno. “Cada vez que le pedimos algo nos dicen que no hay dinero. Nuestras demandas no van más allá del arreglo de una arqueta, un banco, el alumbrado… Siempre nos ponen la misma justificación”, denuncia la presidenta de “Torre del Concejo”.

APOYO DE LA FEDERACIÓN OCO

“Torre del Concejo” no está sola en sus reivindicaciones. La presidenta de la Federación de Asociaciones de Vecinos Objetivos Comunes, Pepi Alcántara, está en continúa comunicación con María de los Ángeles Barranco. Es más, es la primera en denunciar, a través de las redes sociales, el abandono que sufre San Juan, como el resto el casco antiguo y la zona Sur de la capital. No hace mucho visitó el barrio para comprobar que todo lo que le cuentan no es ficción, sino la dura realidad. “En la plaza donde esta la iglesia, los focos que salen del pavimento para dar luz al templo, cada uno de un color. A los bancos le hace falta una mano de pintura, los bolardos que hay alrededor de la plaza cada uno de forma distinta y en muchos sitios no hay, así que por las noches la gente aparca dentro de la plaza en la misma puerta de la iglesia”, resume Pepi Alcántara la retahíla de deficiencias de la zona, a las que hay que sumar La calle Elvin, donde iba el Museo del Aceite, que sigue igual y los jardines que hay dentro abandonados”, lamenta, antes de sentenciar: “Y el resto del barrio como siempre, mucha suciedad, solares abandonados, asfalto de calles, etcétera”. Así es la vida en uno de los lugares que cuenta con algunos de los rincones más bellos de la ciudad.

Pepi Alcántara, presidenta de OCO, en el centro, junto con responsables vecinales de Torre del Concejo.
Pepi Alcántara, presidenta de OCO, en el centro, junto con responsables vecinales de Torre del Concejo, entre ellos María de los Ángeles Barranco, primera por la derecha.

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