“El bombero es voluntario y solidario por naturaleza”

Manuel Cortés, hijo de un policía y criado en el barrio de Peñamefécit, es un hombre simpático, con sentido del humor, que despierta empatía. No hay en sus comentarios ni en sus chascarrillos una voluntad especial de llamar la atención, simplemente salen solos. Lleva 22 años como bombero en el Parque de Jaén, donde las ha visto de todos los colores. Tiene una mirada penetrante, un perfil atlético, como todos los de su gremio, y unos tatuajes que sobresalen de su fornido brazo derecho. Representan su vida y los luce con orgullo. Están dedicados a sus dos hijos. “Mira, este me lo hice cuando Lucía tenía dos años y medio y superó una grave enfermedad de corazón, mientras que este otro es por mi David”, muestra con honra.

Es también el community manager de Bomberos de la capital. Creó las cuentas oficiales del Parque como un intento, discreto, de aprovechar estos canales para difundir campañas de prevención, poner en valor la labor de sus compañeros y solicitar la colaboración ciudadana. Y su personal estilo no tardó en calar entre los tuiteros. Conversamos sobre trabajo, la vida, las redes sociales y lo humano y lo divino para acabar descubriendo que es un gran tipo.

—¿Cómo surge su incursión como community manager del Parque de Bomberos de Jaén?

—Pues como surgen muchas cosas, en una tarde de aburrimiento en la casa, viendo las redes sociales de bomberos, en especial de Nueva York, que son unos de nuestros grandes referentes. Pensé que si ellos tenían cuentas por qué no nosotros. Y es ahí cuando comienza la historia, en enero de 2013. Primero abrí una cuenta en Facebook, que era la red que más manejaba, en la que, al principio, publicaba algunas actuaciones y consejos de seguridad, pero, al ver que tenía aceptación, decidí abrir otra en Twitter e iba compaginando las dos. Los compañeros comenzaron a colaborar conmigo más activamente y el número de seguidores aumentó hasta que decidí plantear al jefe del parque de aquel entonces la idea de crear unas cuentas oficiales. Mantuvimos una reunión con el concejal del área, Juan Carlos Ruiz, en la que le expliqué la evolución de las dos cuentas. El planteamiento le pareció bueno, aunque le puse una condición, que las redes sociales fueran manejadas por bomberos para hablar con más detalle, y a nuestro modo, de las intervenciones. Lo consultó y, en una semana o dos, nos dio el visto bueno para que creáramos estas cuentas, así como un canal de Youtube. Se insertaron en la web del Ayuntamiento y así empezó todo.

—¿Qué es lo que se puede o no publicar en sus cuentas?

—Es una pregunta que nos hemos hecho muchas veces y, por ello, decidimos consultar a la Policía Nacional para evitar problemas con alguna publicación. Siempre somos muy meticulosos y escrupulosos con todo lo que colgamos. Evitamos el morbo y herir cualquier sensibilidad. Por ejemplo, buscamos un ángulo en la foto en la que no se vea la deformidad del coche cuando se trata de un accidente grave y, por supuesto, muchos menos sacar el rostro de las víctimas o personas ajenas a la intervención.

Manuel Cortés, durante un momento de la entrevista.
Manuel Cortés, durante un momento de la entrevista. Foto: Miguel A. Rodríguez Cárdenas
—Supongo que también sirven para poner en valor el trabajo que realizan.

—Esa es la idea. Muchas veces cuando vienen los niños al Parque y les preguntamos sobre nuestras funciones, lo primero que nos dicen es apagar el fuego y, lo segundo, rescatar gatitos de los árboles. Pero los bomberos hacemos muchísimas más tareas. Por ejemplo, asistimos a accidentes de tráfico, rescates urbanos o de montaña, apertura de viviendas, subimos a los tejados cuando hay rachas de viento, que aquí son frecuentes, es decir, multitud de tareas que la gente desconoce. Somos, como se suele decir, los chicos para todo. A los policías se les ve paseando o patrullando por las calles, pero a los bomberos sólo en acto de servicio. Las cuentas sirven para que el ciudadano conozca mejor el trabajo de sus bomberos.

—¿Se fija en las cuentas de otros parques de bomberos o cuerpos?

—Claro, es bueno estar al tanto de lo que hacen los compañeros. También otros parques nos han preguntado por nuestras cuentas para empezar ellos en las redes sociales.

—¿Qué aportan las redes sociales a los colectivos profesionales?

—Principalmente inmediatez y frescura. Casi todo el mundo está ya conectado a las redes sociales y muchas de las intervenciones las vemos por estos canales. Como dato negativo, es que hay gente que, por desconocimiento, ofrece información que no siempre es veraz.

—Entiendo que todo estará muy filtrado.

—Por supuesto. Hasta tal punto que, cuando la gente nos manda fotos de una intervención o de un incidente, no publico nada hasta que me lo confirma el compañero que está allí, porque no sabemos si esa imagen es de ese momento o de hace tiempo, y te quieren colar un gol. Por eso lo mejor es fiarte de las fuentes oficiales. Muchas veces me pasan informaciones que tienen toda la pinta de ser bulos, por lo que trato de contrastarlo todo muy bien.

—¿Hay mucho falsete en las redes sociales?

—Mucho, mucho (risas). Por eso procuro que toda la información sea lo más veraz y cercana a la realidad.

Manuel Cortés atiende a una pregunta de la entrevista.
Manuel Cortés atiende a una pregunta de la entrevista. Foto: Miguel A. Rodríguez Cárdenas
—Con o sin redes, ¿la colaboración ciudadana sigue siendo fundamental?

—Sin lugar a dudas. Lo que está claro es que con las redes sociales, especialmente con Twitter, todo es más instantáneo, ya que te llega al momento la información. Bien es cierto que los ciudadanos deben ser conscientes de que nuestra cuenta no está para atender su solicitud. Esta debe canalizarse, como es lógico, a través del 112, ya que existen unos protocolos. Además, no estamos pendientes del Twitter las 24 horas del día.

—En sus 22 años de servicio, ¿cuál ha sido el momento o la actuación más dura?

—Lo más duro pasó hace unos veranos. Fue el vuelco de un vehículo en el que viajaban nueve personas. Cuando llegamos, la escena era dantesca, con todos los cuerpos esparcidos por la carretera, entre ellos dos niños pequeños ya fallecidos. A otro lo tuvimos que reanimar y atender al resto de heridos. Son cosas que se quedan, como el incendio de Puente Tablas en el que murieron varios miembros de una misma familia. Ese día no estaba de servicio, pero me pasé por el Parque y vi a los compañeros abatidos y llorando. Son momentos duros, pero que forman parte de nuestro trabajo.

—Luego habrá otras muchas cosas positivas, como la satisfacción del deber cumplido.

—Está claro. Todos los servicios aportan mucho, desde recatar a un gato hasta sofocar un incendio. Lo importante es cumplir de forma profesional con tu trabajo. Hace unos días nos felicitó una mujer que había sufrido un accidente por nuestro trabajo. Otros dos jóvenes de Martos también nos agradecieron públicamente nuestra labor por un accidente de tráfico que sufrieron. Quiero decir con esto que siempre llena de satisfacción que la gente valore lo que haces. Eso nos reconforta mucho.

Manuel Cortés se siente muy satisfecho con su labor en las redes sociales.
Manuel Cortés se siente muy satisfecho con su labor en las redes sociales. Foto: Miguel A. Rodríguez Cárdenas
—Hace unos días, los bomberos que participaron en las labores de extinción del incendio forestal en Doñana se quejaron de ciertas trabas por parte de determinadas autoridades a la hora de organizar el trabajo. ¿Qué piensa de ello?

—Llevan razón. A nosotros nos pasó algo similar en un incendio en Cazorla. Estábamos deseando ir y echar una mano a los compañeros, porque nos duele que se queme la naturaleza. Sin embargo, no nos llamaron hasta el cuarto día. Nos perdemos demasiado en el tema de las competencias. Mi opinión personal es que cuando se trata de un incendio de esas características toda ayuda es poco. Lo importante es acabar con el fuego cuanto antes, por lo que hay que olvidarse de las competencias.

—Lo que sí tienen es una vena solidaria única. Allí donde hay una catástrofe, están ustedes, ya sea un terremoto o una inundación.

—El bombero es voluntario por naturaleza. Es una profesión que tienes que entenderla así. Ejemplos hay muchos, como cuando ocurrió lo del Prestige. Desde Jaén fueron siete u ocho compañeros, y el trato de la gente fue maravilloso. Fueron tratados casi como héroes. Quizá sea por la capacidad organizativa y jerárquica que tenemos. Ten en cuenta que muchos se piden vacaciones o cambian días libres para ayudar y colaborar de manera altruista en una catástrofe. Va en los genes del bombero.

—Además, siempre son los últimos en abandonar la escena del crimen.

—Somos conscientes del riesgo que ello entraña. Sabemos que cuándo hay vidas en peligro, nuestro trabajo no acaba hasta que ayudamos a esas personas. Un bombero no duda a la hora de actuar y poner su vida en peligro.

—Pero sabe que la muerte les ronda.

—Por supuesto, pero no sólo en el momento de la intervención, sino después. Las estadísticas dicen que muchos bomberos enferman después, ya sea de cáncer de próstata o de pulmón, todos ellos asociados a los riesgos a los que estamos sometidos. Hay sustancias que se absorben a través de la piel y son muy dañinas para la salud. Por eso es tan importante descontaminar la ropa que utilizamos.

—No solo el físico importa en un bombero.

—El físico es importante, pero mucho más el aspecto psicológico. Mantener el equilibrio mental en nuestro trabajo es esencial. Ten en cuenta que podemos pasar, en poco tiempo, de un accidente de tráfico a un incendio en una vivienda, por lo que tienes que estar muy bien de la cabeza para actuar de manera adecuada en cada momento. Lo que hacemos es resetear la mente para centrarnos solo y exclusivamente en el trabajo que toca y estar al cien por cien.

Manuel Cortés toma un sorbo de café antes de responder a una pregunta.
Manuel Cortés toma un sorbo de café antes de responder a una pregunta. Foto: Miguel A. Rodríguez Cárdenas
—¿Cuéntan con medios para lograr ese equilibrio psicológico?

—Sin ir más lejos, hace un mes participamos en un curso con psicólogos para atender a víctimas y para curar nuestra salud mental. Creo que este tipo de iniciativas son muy importantes.

—Y luego está el compañerismo entre ustedes.

—Es que nuestra vida depende del compañero. El bombero siempre trabaja en pareja. Este no es un trabajo solitario. Necesitas tener a tu compañero al lado, que te toque para darte seguridad. El binomio es el pilar básico en todas las intervenciones.

—¿Lo bueno o lo malo del día de trabajo se queda en el parque, para no implicar a la familia?

—Yo a la familia procuro contarle solo lo bueno y lo malo callármelo. Lo malo lo hablamos en el Parque entre nosotros. No me gusta trasladar mis vivencias a mis hijos. Eso lo aprendí de mi padre, quien nunca habló de sus actuaciones.

—¿El bombero nace o se hace?

—Las dos cosas. Es cierto que se trata de una profesión vocacional, pero luego te tienes que hacer. No basta con aprobar la oposición, hay que estar formándose de manera continua. En este trabajo no te puedes dormir porque las cosas cambian a cada instante. Somos hombres de acción, pero también realizamos labores de prevención que no se ven y son importantes. En Linares hacen un trabajo sensacional en este aspecto. Nosotros todavía debemos mejorar mucho.

—Eso sí, son el Cuerpo que más liga.

—No todos somos de almanaque (risas). Es más el uniforme, que viste mucho y llama la atención.

—¿Les molesta que se frivolice con este tema o con los bomberos de almanaque?

—A mí personalmene no me acaba de gustar. Está bien porque se trata de iniciativas solidarias y benéficas. El problema es que muchas veces se ha sacado de contexto, como pasa con el tema de la caseta de bomberos en feria. En más de una ocasión he aclarado que no son bomberos.

—¿Se sienten valorados por la ciudadanía?

—Muchísimo, y ahora mucho más desde que tenemos las redes sociales. Saben que somos un colectivo profesional que estamos para ayudar, aunque como todo ser humano cometemos errores. Pero sí, nos sentimos muy valorados por la sociedad.

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