El seleccionador de Portugal, Jorge Braz, celebra la victoria del combinado luso, en rueda de prensa. Foto: Ginés Rubio.
El seleccionador de Portugal, Jorge Braz, celebra la victoria del combinado luso, en rueda de prensa. Foto: Ginés Rubio.

El seleccionador luso, Jorge Braz, se convierte en el primer técnico en conseguir un trofeo oficial con el combinado nacional

Jorge Braz, el seleccionador portugués, todavía tenía la piel mojada y papeles de confeti en la cabeza cuando entró en sala de prensa. También algo de rojez en los ojos, seguramente por la sorpresa que su familia le dedicó para darle ánimos de cara al partido más importante de su carrera profesional. Todo ello hizo que dedicara el gran éxito de su país a los que provocaron que el fútbol sala creciera y creciera: “Son emociones muy positivas en este momento. Tres particulares: es el día más feliz de mi vida, no por mí, sino por la familia que hemos construido durante un mes, todos los jugadores, cuerpo técnico y staff. Teníamos bien claro, hasta el final, qué es lo que teníamos que hacer. También para la federación. Trabajamos muy duro entre todos, categoría masculina o femenina, en las bases, con competiciones internas, para intentar desarrollar el fútbol sala y estar siempre en lo más alto. La única forma de hacerlo era dándole la oportunidad a jugadores jóvenes. Este es el ADN de futsal portugués y estoy muy orgulloso de ello. Es un día muy especial”.

El técnico se refirió a las sensaciones que experimentó durante la segunda final de su país en una Eurocopa tras la perdida contra España en Hungría 2010: “Sinceramente, lo que sentimos al descanso y especialmente durante la segunda parte es que sería muy muy difícil parar a España, porque será y continuará siendo el mejor equipo del mundo, por organización, jugadores o conocimiento del juego. Sabíamos que sería complicado. Siempre estuvo muy claro cuáles eran nuestras limitaciones y nuestras ventajas, así que debíamos unirlo todo para derrotar a nuestro adversario. Lo que más sentí con el pitido final es que no podíamos parar en creer en nosotros. Algo podía pasar: una falta o una jugada de Ricardo. Él estaba lesionado, así que teníamos a otros jugadores que tenían la oportunidad de hacerlo. Tendríamos esas ocasiones y el futsal es por ello un deporte magnífico porque todo puede cambiar en un momento. Por eso llegamos al descanso con mucha confianza y diré que sabía que íbamos a ganar en la prórroga, aun con Bruno Coelho y Ricardinho lastimados. No teníamos muchas posibilidades al final del partido. Después de todo lo que hemos pasado durante el torneo, creo que lo merecimos”.

Nadie pudo parar de pensar en que Ricardinho debía ser decisivo en algún momento del encuentro, por eso mostró consternación cuando no pudo utilizarlo en los minutos finales. “Estaba preocupado porque estaba lesionado, pero todos mis jugadores estaban con confianza. Un tipo de 22 años me decía en el banquillo: ‘Déjame jugar, estoy preparado’. Alguno estaba cansado y me decía que estaba preparado para entrar en la pista. Cuidamos a los jóvenes y vamos a continuar por ese camino”, aseguró el seleccionador portugués. Quedó claro que, más allá de O Mágico, Portugal encontró lo que se le resistió en otras ocasiones, un juego de equipo: “Ricardo es el mejor jugador del mundo, no hay dudas, pero también es el mejor capitán y un líder. Los jugadores le creen y ese era el mensaje desde el principio. En la pista, en los entrenamientos, en el hotel…no sólo por lo que hace, sino por lo que significa para el deporte. Es la mayor expresión de la belleza del fútbol sala y eso es una fantástica noticia. También es el mejor del mundo porque es el mejor compañero de equipo del mundo. Lo merece”.

Por último, una vez levantada una copa, cada vez será más alto el listón al que se enfrente esta selección: “Me encanta. Espero tener mucha exigencia, también después del Mundial. Hay una persona muy importante en el fútbol sala portugués, que es Orlando Duarte. No puedo olvidarlo: él empezó todo. Paró y yo continué su trabajo y tenemos una clara visión sobre lo que queríamos desarrollar y el camino que elegimos con las bases para crecer y ayudar a crecer a los clubs. Teníamos la presión de conseguir algo antes de ganar y, ahora que levantamos la copa, nos pedirán más. Quiero que nos pidan más en el Mundial y creo que disfrutaremos en el futuro”. Así finalizó Jorge Braz su conferencia, con tranquilidad y esperanza, tanto por lo que han logrado como por lo que aún les queda por celebrar.

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