“El centro necesita infraestructuras para revitalizar el turismo”

Son las 16:30 horas del primer martes de octubre. María de los Ángeles Barranco Martínez (Jaén, 1971) responde muy tranquila, el volumen bajo, en el patio trasero con césped de la Asociación de Vecinos Torre del Concejo. Sólo gana su voz intensidad para denunciar lo que hay que denunciar. Ella es presidenta del colectivo vecinal desde abril del año pasado. También se ha sumado a la junta directiva de ‘OCO’. En el horizonte hay un objetivo: darle la vuelta a la imagen de San Juan y convertir así el casco histórico en un referente turístico de la capital jiennense.

—Esta tarde no hay rastro de botellón en la Plaza Rosales.

—A estas horas no, luego más tarde sí.

—¿Desde cuándo arrastran el problema de la ocupación de las plazas para beber alcohol y consumir drogas?

—Desde hace años. Ya no es sólo el botellón, sino el consumo de otras sustancias, y las consecuencias: orines, malos olores y botellas rotas en las calles. Hay que aguantar esto. Es una de las batallas por la que luchamos desde hace tiempo. Queremos acabar con el cáncer del barrio. No se pueden ocupar las plazas así.

—¿Se da sólo en verano o la época del año no importa?

—Durante todo el año. Aunque llueva, da igual. Lo más penoso es que tengamos que asumir que sea normal que se consuma en la vía pública. ¿Por qué tienen que verlo nuestros menores como algo normal? No lo aceptamos. Seguiremos luchando. Nunca lo aceptaremos.

—Por aquí pasan menores con sus padres.

—En la sede tenemos servicio de ludoteca, clases de Inglés y más cursos de la Universidad Popular. Los padres tienen que pasar por la plaza para dejar a sus niños aquí. Ellos mismos advierten el panorama: no tenemos necesidad de aguantar esta situación.

Barranco se siente con ganas de trabajar en el movimiento vecinal. Vídeo y fotos: Esperanza Calzado.
Barranco se siente con ganas de trabajar en el movimiento vecinal. Vídeo y fotos: Esperanza Calzado.
—¿Cómo se puede corregir el problema?

—La medida que siempre reivindicamos desde que María Cantos fue presidenta de ‘Torre del Concejo’, después Marián López, es más vigilancia policial. Hemos pedido una patrulla de a pie. Dicen que ya no existe, pero sabemos que en otras ciudades sí hay. ¿Por qué aquí no? Creemos que ahora mismo es lo que puede salvar al barrio.

EL POTENCIAL DEL CENTRO

—El Tomillo quiere trabajar para atraer turistas. ¿Cómo se puede hacer algo parecido aquí?

—Es que ya lo hemos pedido en varias ocasiones, pero se nos deniega. Nos dicen que es inviable dedicar una patrulla para el casco histórico. No quiero excluir a otros barrios, pero el paso que tenemos de turistas y la imagen que vendemos de Jaén ciudad está aquí. No nos podemos avergonzar todos los veranos. Hay que darle al casco histórico el valor que merece. En otras ciudades la gente se pega hostias por vivir en el centro; aquí se pegan patadas en el culo por irse del casco histórico. No podemos consentirlo.

—Cuando buscaba piso en Jaén, algunos jiennenses de la capital me decían: “Evita San Juan”.

—Fíjese. En otra ciudad no le dirían eso. El casco histórico es lo que más se valora. Sin embargo, aquí es al revés: “Evita el barrio de San Juan”. ¿Por qué?

—¿Y por qué?

—Nunca se ha apostado por el barrio. Insisto: nunca se le ha dado el valor que merece. No lo han hecho las instituciones ni tampoco las personas que residimos aquí. No somos conscientes de que vivimos en la Historia de Jaén. Tenemos la Judería, que es tan importante. En este barrio y en otros, como La Magdalena, lo tenemos todo. Si nosotros mismos, los vecinos, no le damos el valor que tiene, ¿cómo vamos a exigir nada a las administraciones? Por ejemplo, si saco la basura  a las doce de la mañana y la dejo en la Fuente de San Juan, no valoro ni miro por mi barrio.

—Desempleo. ¿Hay mucho paro en San Juan?

—Sí, el nivel es bastante alto. No se puede comparar con el de otros que están peor, pero es elevado.

—¿De qué manera ayuda una asociación de vecinos a gente sin trabajo?

—Lo más que podemos hacer es indicar dónde esta el Imefe y Asuntos Sociales. No podemos abarcar tanto. Nuestras competencias son reivindicar las mejoras.

La sede del colectivo está junto a la Plaza Rosales, aún en un estado lamentable.
La sede del colectivo está junto a la Plaza Rosales, aún en un estado lamentable.
“AL BARRIO LE TOMÉ UN CARIÑO ESPECIAL”
—¿Qué recuerdos de niñez le evoca este barrio?

—Recuerdo cuando me vine a vivir aquí, hace 24 años. Entonces ya tenía mala fama. Y me daba un poco de miedo. Pero cuando ya llevas aquí tiempo viviendo y conoces su historia y ves que hay cosas muy bonitas, le tomas un cariño muy especial.

—¿Por qué se animó a entrar en la junta de ‘OCO’?

—Porque entró Pepi Alcántara. Quería gente nueva y me lo propuso. Sentí que tenía que apoyar a los compañeros de la federación, ayudar al movimiento vecinal.

—Las dos grandes federaciones vecinales ni se unen ni terminan de tener una relación próxima o intensa, por decirlo así. ¿Está de acuerdo?

—Bueno, le doy mi opinión: considero que hay asociaciones y federaciones que se politizan. Si representas a un movimiento vecinal, las ideas políticas deben quedar al margen. Nuestra lucha es mejorar los barrios, y debemos hacerlo lo más posible. Hay que limitarse a eso. No entremos en política, porque no nos corresponde. No es nuestra labor.

—¿Hay alguna más politizada que otra?

—Parece que sí se le nota más a alguna. Desde ‘OCO’ intentamos mantenernos al margen. En nuestra junta directiva hay personas con ideas diferentes. Tenemos que trabajar juntos por un bien común. Así no se politiza nada.

Las Noches Jahencianas son un efecto óptico en el centro, según la líder vecinal.
Las Noches Jahencianas son un efecto óptico en el centro, según la líder vecinal.
—¿Cómo le gustaría que luciese su barrio dentro de una década?

—A mí y a todos nos gustaría que se acabasen las infraestructuras que se empezaron hace tiempo y que se han quedado perdidas. Como el Palacio de los Uribes. Parecía que iba a ser un instituto y ha terminado como un aparcamiento público en mal estado, de malas maneras. En la calle Elvín estaba previsto el proyecto del Museo del Aceite… Lo que me gustaría es que se invierta en el barrio, para que se revitalice y haya vida y movimiento. Que la gente venga al casco histórico para cualquier cosa.

—Cuando ve la masa de gente que mueve, por ejemplo, Las Noches Jahencianas, ¿cómo se siente?

—Son dos sentimientos. Uno es de orgullo y felicitación hacia quienes lo organizan. Ese día le dan vida al centro. Pero al día siguiente llega la realidad: acabó una noche maravillosa en la que Jaén disfruta de su casco y horas después, nada.

—¿Este tipo de actividades son una pista para la administración?

—Sí, exactamente. El casco de Jaén es peculiar, porque no está en el centro y no hace falta pasar por él para ir a otros sitios. Hay que dotarlo de infraestructuras para que la gente pueda venir por aquí y le dé vida.

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