¿Cómo salvar a esos jóvenes en paro que tampoco estudian? ¿Cómo lograr que el mercado los acepte? En realidad es la misma pregunta. Se la hace el Gobierno de España desde que en 2008 el número de menores de 30 años sin trabajo y fuera de las aulas creció a un ritmo sin precedentes. La ministra de Empleo, Fátima Báñez, anunció hace un mes en Bruselas una medida pensada para atemperar los efectos en la población joven: el cheque ‘nini’, un complemento salarial de 430 euros para quienes consigan un contrato formativo en una empresa después de inscribirse en el programa de Garantía Juvenil. El tiempo límite del subsidio es 18 meses; la cuantía máxima, algo más de 7.700 euros.

Este diario ha consultado la propuesta del Gobierno con representantes de la política, de la educación y del tejido empresarial de la provincia. En general, la medida no convence, aunque dada la tasa de paro juvenil en Jaén —más del 50 por ciento, superior a la andaluza (47,6 %) y a la nacional (40,4 %)—, nadie cuestiona la necesidad de actuar. Y con urgencia. La última EPA deja a la provincia líder del paro en España.

LOS REQUISITOS

El Gobierno ha fijado una serie de requisitos para optar al complemento, una idea que promovió Ciudadanos, vital para la investidura de Mariano Rajoy. El ‘nini’ contratado cobraría un sueldo y, además, el subsidio estatal, que también repercute en los intereses de la empresa contratante. Las condiciones para los jóvenes son:

a) La edad. Los solicitantes debe tener entre 16 y 25 años. En el caso de personas con discapacidad igual o mayor al 33 por ciento, pueden ser menos de 30.

b)Nacionalidad y padrón. Tienen que ser españoles o ciudadanos de la UE y estar empadronados en un municipio del Estado. Los extranjeros con autorización España para trabajar también pueden.

c)No trabajar ni estudiar y compromiso. No haber trabajado el día anterior a la solicitad ni haber cursado enseñanza regalada. Y el compromiso de inscripción en el Sistema Nacional de Garantía Juvenil.

Lo más complicado —y lo más deseable— es que el joven sin empleo y fuera de las aulas rompa la dinámica.
Lo más complicado —y lo más deseable— es que el joven sin empleo y fuera de las aulas rompa la dinámica.

PRECARIEDAD VERSUS OPORTUNIDAD

Si Manuel Montejo, concejal de JeC en el Ayuntamiento de Jaén, tuviese que votar una Ley nini en el Congreso según los términos planteados por la ministra, su voto sería ‘no’. El edil interpreta la propuesta como una forma más de “precarizar” el mercado. Considera que en Jaén tendría efectos pésimos. “No puede ser que la juventud jiennense se quede sin salida ni capacidad para hacer un proyecto de vida. La medida maquilla los resultados del Gobierno: vende una recuperación que sólo llegará a unos pocos”, señala en declaraciones a este periódico.

Salud Anguita, concejal y representante de VOX en la capital, tampoco está muy convencida de las posibilidades del cheque ‘nini’. No obstante, considera que es positivo que el Ejecutivo busque vías para motivar a los desempleados.  “Rondar la treintena supone estar en una edad en la que ya eres demasiado mayor para ciertas cosas. Todo cuesta más, sobre todo acceder al mercado. Veo bien que el Gobierno incentive a personas que sí quieren salir de ese limbo”, comenta.

LA VOZ DE UNA NO NINI

La palabra ‘nini’ plantea problemas. Por genérica. Cuando los medios y la clase política empezaron a usarla contenía un matiz peyorativo: los ‘ninis’, decían, son vagos, abandonados, jóvenes apáticos y aburguesados. Los hay, claro. Pero no todos los que suman la lista del paro y dejaron atrás los libros viven cruzados de brazos.

Maite es jiennense. Tiene 27 años. Licenciada en Derecho y en LADE, nunca ha trabajado. Hoy tampoco estudia. Bueno, en realidad sí: una media de 12 horas al día, pero no consta como alumna en ningún centro. Oposita para inspectora de Hacienda. No puede pedir ningún tipo de ayuda. “Y eso que tengo un desembolso mensual en una academia como si pagase una hipoteca”, lamenta. Ni siquiera puede compartir la declaración de la renta con su madre.

A Maite le parece injusta la ayuda, porque no da cobertura a otro tipo de situaciones, como la suya. Hará los exámenes en febrero y es consciente de que sólo puede permitir su rutina gracias a las posibilidades económicas de su madre.

Su historia señala a un grupo de afectados: quienes, a diferencia de ella, no pueden remar en ninguna dirección. “El propio sistema universitario, con el precio de las carreras y los posgrados, aboca a que muchos no tengan salida. En estos casos, el término ‘nini’ es injusto. No puedes catalogarlos así y ofrecer salidas técnicas que no son reales”, opina Montejo. “Los ninis en Jaén son los menos: la mayoría sí busca trabajo o se apuntan a cursos. Veinteañeros acomodados creo que hay pocos”, tercia Anguita.

Hay profesores que advierten una desgana creciente en alumnos justo cuando la era digital anticipa nuevos retos.
Hay profesores que advierten una desgana creciente en alumnos justo cuando la era digital anticipa nuevos retos.

¿QUÉ PASA EN LAS AULAS?

Parte del problema viene —tiene que venir— de las aulas. La tasa de paro es un producto social y educativo. Cuánto han bailado las siglas de la ley educativa en el transcurso de la democracia.

Los institutos y los centros de la provincia deben afrontar un debate: qué falla para que el número de alumnos desmotivados no mengüe en la era digital y de la revolución tecnológica. Cuando el futuro dibuja nuevos retos.

José Juan Molina es profesor en el IES Sierra Sur de Valdepeñas. Sabe lo que es lidiar con estudiantes sin ganas. Algunos de sus logros han sido tirar de ingenio: crear un grupo de parkour para reforzar la moral de los alumnos menos aventajados, por ejemplo. “La ayuda me parece un parche. Está bien ofrecer una alternativa, pero las subvenciones me hacen ser escéptico”, dice. Y añade: “Todo lo que venga del actual Gobierno me parece poco creíble. Desprecia a la cultura y a la investigación”.

A Molina le preocupa que pierda fuelle la cultura del esfuerzo. Considera una barbaridad que el sistema educativo dé luz verde a que un alumno pase de curso con el expediente repleto de suspensos. Más barbaridad aún que el Estado les pague más tarde, como si premiara su dimisión con los libros. Ahí hay, a su juicio, un caladero de ‘ninis’. De los más difíciles de reconducir.

Gregorio Cano, jefe de estudios del IES Auringis, advierte un cierto parecido entre el complemento del Gobierno y programas educativos como la Formación Profesional Dual. “Entiendo que la idea es compatibilizar la formación con la vida laboral vía prácticas de empresa. Me parece un reto importante”, dice. Cree que el cheque es como un clavo ardiendo: algo imperfecto que al menos da una posibilidad de futuro a los jóvenes.

Cano señala, como todos los consultados por Lacontradejaén, debilidades e interrogantes: “Me preocupa que sea una solución provisional y pasajera. Y el riesgo es que los contratados se conviertan en becarios presos de la precariedad”, puntualiza.

Empresarias de Jaén reivindican el papel que pueden jugar en la contratación y formación de futuros profesionales.
Empresarias de Jaén reivindican el papel que pueden jugar en la contratación y formación de futuros profesionales.

LOS EMPRESARIOS REIVINDICAN SU ROL

“Nadie se acuerda de los empresarios”. La afirmación es de Carmen Rueda, presidenta de la Unión de Mujeres Profesionales, JAEM. Hay un componente reivindicativo en el lamento de Rueda interesante de analizar. El discurso más repetido en España es que los empresarios ganan mucho mucho dinero y explotan a sus trabajadores. Bien, es el discurso impuesto. Lo cierto es que sin los empresarios no hay cheque ‘nini’. Y por más que la ayuda rebaje el coste de un trabajador a la empresa, ésta recibirá a un empleado sin experiencia. Será así en la mayoría de los casos.

“El problema es que el mínimo requisito debería ser la ESO. He sido monitora en cursos de formación con veinteañeros de Jaén que sólo buscan el beneficio inmediato, un certificado de profesionalidad”, señala. La empresaria interpreta que si no se tiene en cuenta ese requisito mínimo, hay un agravio comparativo con otro colectivo indefenso: los parados de larga duración con más de 45 años.

Manuel Barrionuevo, presidente de la Cámara de Comercio de Jaén, presume de un dato personal, fruto de su trayectoria: una docena de extrajabadores suyos viven hoy por cuenta propia, al frente de empresas de construcción. Recuerda cómo advertía las cualidades como albañiles de quienes entonces eran sus pupilos. “La medida es positiva”, se moja en relación al cheque ‘nini’. A su entender, la manera más óptima de conducirla es propiciar la convivencia de profesionales veteranos con jóvenes por formar. Por qué no recuperar oficios en caída libre. “Los grandes profesionales con décadas de experiencia no deberían irse al otro mundo sin antes enseñar a los futuros trabajadores”, insiste.

Barrionuevo cree que tanto las empresas como los jóvenes se ven beneficiados por la propuesta. Sobre la cuantía —430 euros— admite que es discutible. “Hace falta que los desempleados rompan la dinámica y tengan un aliciente. Algunos son esponjas. Eso es una inversión del Gobierno”, justifica.

Salvar a los ‘ninis’ es un desafío poliédrico, pues implica la sintonía de la política con la educación y con la iniciativa privada. Hoy esa sintonía no es total, sino forzada, como prueba la intervención del Estado en un asunto de mercado. Hay que esperar a los resultados. El tiempo, precisamente, condena a quienes ni estudian ni trabajan.

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