La actriz Cristina Mediero nació en Madrid, creció en Córdoba y ha encontrado en Jaén la posibilidad de seguir creciendo profesionalmente en el teatro, el cine y la televisión

Madrid es ‘el sueño americano’ para los actores españoles que no encuentran una oportunidad para mostrarse en sus lugares de origen. De un pueblo o cualquier ciudad a Madrid con la intención de labrarse un camino en el estrecho mundo de la interpretación al que no todo el mundo accede. Es la ciudad de los casting, de las series, la televisión; la ciudad de la Gran Vía con luces y carteles de teatros y cines. La capital es el lugar al que se va a triunfar. Pero hay quien hace el camino contrario y, contra todo pronóstico, encuentra aquí, en Jaén, una tierra de oportunidades. Así fue el viaje de Cristina Mediero, madrileña de nacimiento, cordobesa de crecimiento personal y profesional y jiennense desde hace alrededor de cuatro años. “Jaén está a poco más de 300 kilómetros de Madrid y es fácil subir y bajar para hacer casting”, apunta la actriz, incansable en su sueño de poder seguir viviendo de su profesión, aunque tiene claro que si algo tiene que hacer es luchar a diario. Una mujer con los ojos llenos de ilusión y que reivindica el papel de ella y de sus compañeras sin cansancio, para que sirvan de inspiración a otras, como a ella le sirvieron Judy Garland y Meryl Streep.

–¿Cómo se te pasa por la cabeza venirte a vivir a Jaén? ¿Te dijo alguien que a dónde ibas o tú misma te lo preguntaste?

–Sí, claro, hasta yo mismo lo pensé. Pero vivir aquí es más sencillo que en Madrid y también nos tira la vida de Andalucía. Yo crecí en Córdoba, pero está más lejos de Madrid, que, inevitablemente, es a donde tenemos que ir para hacer los casting, y Jaén está a unas tres horas nada más. También en la capital hay más oportunidades, pero son para producciones más grandes, y eso hace que haya mucha más competencia. Es complicado hacer cosas a pequeña escala, porque no reportan ningún beneficio económico. Mira, tengo compañeros que hacen microteatro y ganan tres euros. En cambio, aquí, en Jaén, podemos permitirnos hacer cosas más pequeñitas y que sean rentables y también una obra como Agosto, que no podríamos haberla hecho en otro sitio. Pudimos estar en el Infanta Leonor, hacer una obra de dos plantas, con andamios y a la que vinieron más de 600 personas; eso en Madrid solo puedes hacerlo si tienes un cierto prestigio.

La actriz madrileña ha participado en series de televisión como B&B.
La actriz madrileña ha participado en series de televisión como B&B.
–A pesar de no ser jiennense de nacimiento, valoras las oportunidades que esta tierra puede dar. ¿Crees que los artistas autóctonos lo sienten igual? ¿Y los jiennenses de a pie?

–Las personas que se dedican al mundo de la cultura en Jaén no se infravaloran, pero sí son muy pesimistas con respecto a las oportunidades para la cultura que hay aquí. Pero dentro de que es una ciudad pequeña, hay mucho potencial y artistas con mucho talento, que necesitan sobre todo apoyo de toda la sociedad y de las administraciones y, por supuesto, también económico. Aunque sí tengo que decir que, ahora, tenemos suerte de que haya llegado José Lucas Chávez y se nota que él siente la interpretación y nos escucha. En cuanto a los espectadores, regular, puedo comparar con otras ciudades y aquí en Jaén el publico muchas veces ni se entera de la programación cultural y me preguntan: “Pero cuándo estrenaste esa obra, que no me enteré”. Y me acuerdo de cuando Raúl Arévalo vino a presentar su última película y se llenó el Infanta Leonor, pero cuando ha venido a hablar en el coloquio el teatro ha estado medio vacío.

–Hay un dato alarmante que dice que solo el 8% de los artistas viven de su profesión. ¿Formas parte de ese grupo tan reducido?

Los datos te echan para atrás. Yo vivo de esto y me siento muy afortunada, aunque a veces, en realidad, lo que se hace es malvivir. Gracias al teatro puedo tener para comer, pero la televisión y el cine no son tan estables y puede salir una cosa interesante cada dos años y con tanta competencia que salga un personaje importante en una serie o en una peli, o eres muy famosa o es lo que sucede cada varios años. En muchas ocasiones no ves salida, pero siempre saco fuerzas, porque tengo claro que, como digo siempre, es una profesión basada en el rechazo. Eso sí, todo se compensa cuando haces personajes que te conquistan, que son interesantes y te llenan y a los que les dedicas todo tu tiempo. Dolor sientes todos los días y desilusión, pero hay que levantarse, poner la mejor cara y decir sino es por aquí, es por allí y sino por el otro lado. Constancia, resistencia, amor y sacrificio es lo que se necesita.

Cristina Mediero durante una actuación.
Cristina Mediero durante una actuación.
–Dices que el teatro te da para vivir, pero desde fuera se podría pensar que una actriz gana más en televisión o en cine que en teatro, por ejemplo. ¿Crees que el público se interesa por el teatro?

Sí, a mí el teatro me da de comer porque con mi compañía de teatro, La Paca, tengo unas condiciones buenas, me dan de alta y tengo un sueldo que me permite vivir. El problema del teatro es cuando vas a taquilla, como me ha pasado en algunas ocasiones, y hasta tienes que pagar. Está claro que la televisión y el cine te permiten ganar mucho más dinero, pero es muy poco estable, como te digo, para que aparezca algo que merece la pena tienes que pasar cientos de pruebas y, encima, muchas veces las pasas y por circunstancias no se produce la serie o la película, como me pasó con una serie de TVE, que iba a ser la protagonista y al final ni se hizo. Lo que no es cierto es que el teatro no sea un género con espectadores, porque los musicales y las obras con una cabeza de cartel sí que llenan. Y eso es lo que piden siempre, un cabeza de cartel que te asegura que el publico vaya a verte.

–¿Y donde te sientes más cómoda?

Es muy distinto. En cine tienes mas tiempo normalmente para prepararte un personaje, hay un guion cerrado, y no se va tan rápido como en televisión. En la tele no hay tanto tiempo para prepararte un personaje y lo más importante es que lo hagas lo más natural y en el menor tiempo posible; es como una fabrica, más al día, al menos en las series en las que yo he participado. Y en el teatro puedes prepararte más el personaje y cuando lo expones tienes la oportunidad de desarrollarlo, ver qué funciona y qué no. Es una aventura que me encanta, porque si un día estás bien y otro día mal, eso lo incorporas y se siente, experimentas cosas muy distintas. Me encanta rodar, las cámaras y tener que hacer algo muy natural cuando es lo más artificial, pero el directo, el sentir el contacto con el publico, es muy fuerte lo que se siente y, a veces, también muy duro, porque el publico no está accesible y si la obra es cómica, por ejemplo, tienes que ingeniártelas para que se diviertan.

 

–¿Para la interpretación vale solo con el ‘don’ o hace falta formación?

Es un compendio de todo. Está claro que tiene que ver con el talento, porque quien se empeña mucho en hacer esto algo de talento tiene que tener, porque uno se da cuenta de lo que sabe hacer o no. Pero también hay que formarse; tener un conocimiento profundo del cine, de la cultura; organizarse y saber que es un trabajo. Lo que sí es cierto es que muchas veces parece que simplemente porque seas guapo o guapa y des bien ante la cámara ya parece que vales, y esto requiere formación.

–Hace un mes recibiste el galardón Lince a mejor actriz en los premios Jaén Audiovisual por tu papel en Las sobrinas de Valerie, un corto en el que el feminismo es protagonista. ¿Cómo ves el papel de la mujer en el cine? ¿Se ha avanzado en igualdad?

Todavía falta mucho. Ahora lo podemos ver muy claramente con todas las series y películas que se están poniendo de moda sobre narcos y mafiosos. El papel de poder siempre recae en el hombre, pero no podemos olvidar que el cine o la televisión son un fiel reflejo de la sociedad y si en la sociedad el papel de la mujer muchas veces se relega a únicamente ser madre, esposa o amante, en el cine el papel de las mujeres en muchísimas ocasiones también se reduce a eso. A una mujer no se le conceden las mismas oportunidades que a los hombres, porque muchas veces la persona que te contrata tiene miedo de a ver por dónde vas a encaminar tu vida y tenemos que luchar a diario contra eso. Estoy teniendo un despertar con este tema y es alarmante la situación ante la que nos encontramos las mujeres.

Cristina posa con el Premio Lince de Jaén Audiovisual a mejor actriz.
Cristina posa con el Premio Lince de Jaén Audiovisual a mejor actriz.
–¿Qué actrices te inspiraron?

–Cuando era pequeña y vi la película del Mago de Oz, me quedé pensando que yo quería ser algo así, quería ser Judy Garland. Pero si una mujer me ha inspirado sobre todas esa es Meryl Streep, desde que vi La decisión de Sophie y comencé a ver películas de ella supe que quería dedicarme a esto. Es que ella es un verdadero espectáculo y, lo mejor, que es auténtica, no es el canon físico socialmente establecido y ha llegado a lo más alto siendo ella misma y con un talento increíble. Tengo claro que debería haber más actrices y más mujeres como ella en la industria.

–¿Y ahora qué es lo que más disfrutas de ser actriz?

Todo. Absolutamente todo. El drama diario de no saber qué va a pasar con tu vida, que te pueda cambiar todo de un segundo a otro por un papel. Eso es lo mejor y, a la vez, lo peor de ser actriz, pero es una aventura y verdaderamente divertido. Ser actriz es una forma de vida a la que dedicas todo tu tiempo, aunque ahora yo estoy aprendiendo a desconectar más. Pero, por ejemplo, me tiro horas para ver una película o una serie, porque la paro cientos de veces para ver esto que está bien, esto que cómo lo hace… Es una forma de vivir, sí.

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