“La sanidad jiennense está mal en lo básico”

Enfermero desde el año 1981, ahora trabaja en el Hospital Neurotraumatológico. Pero a sus espaldas transporta un largo currículo. Participó en el programa estatal del síndrome tóxico que analizó el problema del aceite de colza. Ha sido profesor de la Universidad de Jaén. Tiene varias publicaciones, exposiciones en congresos y premios de investigación. Durante seis años estuvo en la Secretaría de Salud de CCOO y ahora es el portavoz de la Plataforma por la Sanidad Pública y de Calidad en Jaén. Lo llaman el Spiriman jiennense. Es ajeno a todo eso, una mera anécdota. Se ha apropiado de una frase de Alfonso Fernández Malo: “Jaén es un cortijo con semáforos”, pero le encanta vivir en él. Ha podido residir en cualquier sitio, solo tenía que pedir el traslado, pero considera que la capital del Santo Reino es una ciudad ideal, a pesar de sus problemas. Lucha por ella y lo hace en varios ámbitos. A veces de forma silenciosa. Pero su versión más visible es la sanitaria. Nos adentramos en los pensamientos de Andrés Gómez Martínez (Mengíbar, 1957).

—¿Tan mal está la sanidad jiennense?

—Depende de cómo lo miremos. Con los recursos de los que disponemos podría funcionar muchísimo mejor. Hoy —por el jueves— nos ha comentado una compañera el hacinamiento que existe en la sala de espera de la consultas de Oncología. Es inhumano. Y más con este tipo de pacientes. La gestión política sanitaria se dedica a cuestiones grandilocuentes como la Unidad de Neurociencias o el escáner de alta resolución 3D… Eso es importante, claro, pero no podemos tener a nuestros pacientes más frágiles, como son los de Oncología, hacinados como si fuera la sala de espera de un aeropuerto. Por eso, la sanidad jiennense está mal en lo básico, en lo elemental, en lo que se llama la calidad percibida.

—¿A qué se refiere?

—A lo que el paciente percibe de cómo funcionan las cosas. Pensemos en el efecto contraplacebo. Si llegamos a una consulta y nos encontramos a un médico sin afeitar, con la bata sucia, la camisa abrochada coja, despeinado y le huelen los pies, seguramente lo que nos recomiende el médico no nos va a curar. Aunque sea lo que realmente necesitemos. Eso es el efecto contraplacebo y eso es lo que ocurre con la sanidad jiennense. Pintar una habitación, hacer una sala de espera más espaciosa o cosas de ese tipo no cuestan tanto dinero.

—Si es tan fácil, ¿por qué no se hace?

—Yo pienso que de lo que se trata es de degradar la sanidad pública. El objetivo es donar o regalar toda la estructura de la sanidad pública a las grandes empresas. Es lo que se está haciendo poco a poco.

—Este verano se han criticado mucho las obras previstas en el Plan de Vacaciones, que es consensuado. ¿Los profesionales no habéis tenido voz para decir que no estábais de acuerdo?

—Nosotros como plataforma no tenemos ni voz ni voto.

—Me refiero a los profesionales.

—Tampoco. Yo trabajo justo debajo de donde se ha hecho la obra de la sexta planta del Neurotraumatológico y a mí no me ha preguntado nadie. Hemos consultado con los sindicatos y tampoco. Nos están mintiendo mucho y el Plan de Vacaciones no lo entiendo si no es cerrar plantas para ahorrarse plantilla. Lo que se ha hecho es pintar y cambiar los filtros del aire acondicionado. Eso se puede ir haciendo a lo largo del año. Las obras siguen y los quirófanos de la quinta planta ya están funcionando. Los Planes de Vacaciones no están consensuados. Son un camuflaje importante del recorte. No tiene otra versión.

“Lo más grotesco que tiene ahora mismo la sanidad jiennense es la tercera cama”

—¿Qué es lo más urgente que necesita la sanidad jiennense?

—Que le dediquen a la calidad percibida una pequeña cantidad de dinero y una gran cantidad de tiempo. No considero que la sanidad esté ofreciendo la calidad con el montón de dinero que se despilfarra. Que se dediquen al confort de los pacientes, a atenderlos directamente. Ahora mismo, por resumirlo, lo más grotesco es la tercera cama.

—La cama x.

—Hay 75 habitaciones en el complejo sanitario con tres camas. Lo voy a decir para que se entienda, aunque pueda parecer grosero. La separación entre una cama y otra es de 75 centímetros, lo justo para la mesita. Hay tres pacientes, tres camas, tres mesitas de noche, tres sillones de acompañantes y seis personas. Eso es hacinamiento. Tienen que defecar, comer, dormir al lado de una persona que se queja de dolores, o estar al lado de un moribundo. Eso es absolutamente denigrante. Y no sé cómo podemos mantenerlo.

—¿Pasa en verano o todo el año?

—Todo el año. Y siempre están llenas porque la ocupación que tiene el Hospital Médico Quirúrgico es siempre de entre el 85 y el 90%. Es denigrante. Como profesional puedo decir que entrar a las tres de la madrugada a ver un paciente y estar sorteando gomas, sondas, sueros y sillones es un acto de malabarismo. Molestas al resto de pacientes. No puede ser. Además hay un asunto muy serio al respecto. La Comisión de Infecciones es un órgano que tiene el Complejo Hospitalario de Jaén y le ha dicho ya en tres actas al gerente que el hacinamiento de las camas triples supone un importante aumento del número de infecciones hospitalarias, del consumo de antibióticos y de las estancias hospitalarias. Esto es una atentado contra la salud de las personas.

—¿Falta personal?

—Claro que falta personal. Vemos cómo las consultas externas están masificadas. Un especialista no puede ver 46 pacientes en una mañana y además pasar la sala, como nos comentaron los traumatólogos el miércoles. Imposible. Para 35 habitaciones ocupadas completas no podemos estar por la tarde dos enfermeras y dos auxiliares de enfermería. Es imposible, no podemos. ¿Cómo lo hacemos? Echando mucho arte, imaginación y con la paciencia de los enfermos. Falta personal en todos los sentidos. Si nos comparamos con otras comunidades autónomas, tenemos la mitad de médicos por mil habitantes que tiene, por ejemplo, el País Vasco. Y lo mismo pasa con Enfermería.

Andrés Gómez, portavoz de la Plataforma por la Sanidad Pública y de Calidad de Jaén. Fotografías y vídeo: Esperanza Calzado.
Andrés Gómez, portavoz de la Plataforma por la Sanidad Pública y de Calidad de Jaén. Fotografías y vídeo: Esperanza Calzado.
—Matronas, anestesistas, pediatras… Son especialidades para las que cuesta encontrar profesionales. ¿Se debería orientar a los futuros universitarios a especialidades en las que escasea el personal?

—Es la Administración quién tiene que pensarlo. Las facultades de Medicina deberían de replanteárselo y eso se lo tiene que decir el Gobierno. Que no haya oferta de especialistas en cardiología, cuidados intensivos y sobre todo en anestesia es inexplicable. Pero claro, es una excusa para las listas de espera, que no tienen anestesistas. Al final todo cuadra.

—También denunciáis el maquillaje de las listas de espera.

—El maquillaje empieza cuando a los médicos de Atención Primaria les bloquean la posibilidad de mandar a pacientes a hacer pruebas o derivarlos a especialistas. El segundo es cuando los especialistas piden pruebas para confirmar el diagnóstico y tienen una lista de espera. El tercer maquillaje es que, una vez que ya se ha decidido operar al paciente, hay que aguardar el tiempo de los preoperatorios. A partir de que el anestesista da el visto bueno para la intervención es cuando aparece el cómputo de lista de espera. Pero el maquillaje auténtico está cuando entre los 120 y los 180 días habría, según la Ley, que derivar al paciente a un hospital privado. Pero se inventan el fantástico recurso de la revaluación clínica. Se trata de que otro especialista revisa al paciente, pero lo único que se hace es detener el cómputo de los plazos de garantía y tener otros cinco o seis meses más al paciente esperando. Pero, ahora, se han inventado otra estrategia. Un paciente que está en lista de espera para una operación de espalda, por ejemplo. Si acude a Urgencias porque le duele mucho, automáticamente se detiene la lista de espera. Es una barbaridad.

—¿Cuánta gente hay en lista de espera?

—Ni ellos creo que lo saben. También está la gran cantidad de personas que, al final, se va a la privada ya cansados. Eso es lo que pretenden.

El Neveral está en una fase franca de desmantelamiento con objeto de entregar el hospital a una empresa privada

—El germen de la Plataforma por la Sanidad Pública y de Calidad en Jaén fue la Marea del Cucharón y las protestas por el cierre de la cocina del Hospital Doctor Sagaz. ¿En qué situación se encuentra El Neveral?

—Está en una fase franca de desmantelamiento con objeto de entregar el hospital a una empresa privada y llevarle a los pacientes pagando. Sin más historias. Incluso ya hay una empresa interesada, con planos incluidos, porque tiene una estructura que soportaría casi cualquier cosa. El desmantelamiento es manifiesto. Cuando llegó el gerente directamente desmanteló una unidad fantástica de Salud Mental. ¿Dónde están esos pacientes ahora? Seguramente metidos en una habitación con rejas. Posteriormente, plantea lo de la cocina. Los pacientes que hay allí son frágiles y algunas veces las enfermeras llamaban a cocina para que le prepararan algo especial cuando estaban inapetentes o más delicados. Eso ya no se puede hacer. Nos prometieron que no se iban a perder ninguno de los 24 puestos de trabajo. Sin embargo, ya se han perdido 16. También se ha cerrado la Unidad del Sueño. Ahora mismo al Neveral le queda un vigilante de seguridad, un administrativo y dos plantas funcionando con pinzas. Es el momento ideal para decir que hay que cerrarlo. Y no porque yo lo diga. En dos ocasiones, delante de más personas, cuando al principio de la constitución de la plataforma acudía el PSOE, un senador lo dijo, que El Neveral se tiene que cerrar. Lo dijo delante de treinta personas y se quedó tan tranquilo.

Andrés Gómez, portavoz de la Plataforma por la Sanidad Pública y de Calidad de Jaén. Fotografías y vídeo: Esperanza Calzado.
Andrés Gómez, portavoz de la Plataforma por la Sanidad Pública y de Calidad de Jaén. Fotografías y vídeo: Esperanza Calzado.
—¿Se puede llegar a desalentar a la sociedad o infundir falta de confianza en su sistema sanitario cuando se denuncian tantos problemas?

—En ningún momento creo que eso se esté produciendo. Lo que se evidencia es la nefasta gestión pero no creo que se esté dando un mensaje de alarma o catastrofista. Esto puede funcionar mejor con el presupuesto que tenemos. Hay que dedicarle más atención, privatizar no es la solución. Esos son los mensajes que damos y en los comentarios que nos hacen en los vídeos que publicamos no vemos ese tipo de situación. Nosotros decimos lo que todos pensamos pero nadie lo ha llevado a la opinión pública.

EL SPIRIMAN JIENNENSE

—¿Se está luchando en las redes sociales porque es la vía para llegar a más gente?

—No siempre la prensa es tan receptiva como ha sido este mes de agosto. Al vídeo de las puertas cerradas de las plantas le falta muy poco para el millón de visualizaciones. Los últimos que hemos publicado tienen 75.000 y 65.000. Es una manera que tenemos para llegar y lo estamos haciendo con calidad.

—¿Qué le parece que le llamen el Spiriman jiennense?

—(Ríe) Es falta de imaginación por parte de la gente para poner nombres. Nunca me ha preocupado. Estamos haciendo un trabajo bonito y a mí me toca dar la cara. Pero somos un grupo importante en calidad y en cantidad trabajando detrás de esto. Los vídeos no surgen así porque sí. Tienen su trabajo detrás. No es que me aburra y grabe uno.

—¿En casa le preguntan por qué se ha metido en todo este movimiento?

—Vivo solo (ríe). Pero sí, me lo dicen. He vivido así toda mi vida. Desde hace mucho tiempo estoy de ‘fregao en fregao’. Es algo a lo que ya estoy acostumbrado.

Andrés Gómez, portavoz de la Plataforma por la Sanidad Pública y de Calidad de Jaén. Fotografías y vídeo: Esperanza Calzado.
Andrés Gómez, portavoz de la Plataforma por la Sanidad Pública y de Calidad de Jaén. Fotografías y vídeo: Esperanza Calzado.

MANIFESTACIÓN 30 DE SEPTIEMBRE

—¿Creéis que tendréis respaldo y será masiva?

—La evidencia dice que sí. La gente contesta de forma masiva, pero eso no significa nada. Ya han anunciado que vienen desde Granada y participará Jesús Candel, también la plataforma de Córdoba y Málaga. También acudirán grupos como el de La Carolina con el tema de los pediatras, otro de Priego de Córdoba. Creo que va a venir gente y espero y deseo que lo haga. Porque es el momento de decirle a la gente que se preocupen de los pacientes. La sanidad no se preocupa de ellos. No se puede deteriorar, por ejemplo, la Atención Primaria a la Salud, que era y debería de ser la joya la corona.

Ya han anunciado que vienen desde Granada y participará Jesús Candel, también la plataforma de Córdoba y Málaga

—¿Qué le ha pasado?

—Yo participé en la creación de la red de atención primaria en España. Usamos un modelo básico que comenzó en Andalucía y luego se exportó al resto del país. Era dedicar dinero a promocionar la salud de la ciudadanía para no requerir tantos hospitales. Era evitar que la ciudadanía enferme, pero la salud no es negocio. Cuando empezó todo esto, en cada centro de salud se elaboró un diagnóstico de salud de la comunidad. Se hizo uno de El Valle, de San Felipe, de Mengíbar, de Villargordo… Eran necesidades diferentes y la dotación era en función del plan. Hace 20 años que no se han vuelto a repetir. Ahora se asignan los recursos por cuestiones políticas. Otro aspecto que se planteó eran los Consejos de Salud de Área y Distrito. Eran lugares donde se democratizaban los planteamientos sanitarios. Nosotros lo reivindicábamos en nuestra plataforma y a las dos semanas se convocó, después de siete años. Eso es importantísimo y no cuesta dinero. Pero claro, si hay una buena Atención Primaria se recetan menos medicinas y las empresas hacen presión.

—¿Y el 1 de octubre qué…?

—Tendremos que sentarnos y analizar qué ha ocurrido. Nuestro objetivo no es hacer una manifestación, sino luchar por la defensa de la sanidad pública de calidad y universal. La protesta es un elemento más y salga como salga, vamos a seguir luchando contra el desmantelamiento de El Neveral, que es la cabra de la Legión. Seguiremos luchando por dignificar la atención sanitaria y para que la inversión sea real y el dinero no se lo lleven las empresas. Porque son cosas que trascienden al ámbito sanitario como, por ejemplo, que la provisión de víveres, que son siete millones de euros, antes se compraba en una trama empresarial jiennense y ahora es una multinacional que es Mediterránea. Estamos empobreciendo Jaén y favoreciendo a multinacionales.

—¿Qué sí funciona bien en la sanidad jiennense?

—Funciona bien el cariño con el que los profesionales trabajamos. La dedicación funciona muy bien, las ganas que le ponemos. No tenemos más remedio que aliarnos con los pacientes porque la gestión no atiende correctamente ni a los paciente ni a los profesionales. Ahora la gente comprende que nosotros no somos los enemigos, no somos los causantes del problema, sino que es la gestión la que causa los desagravios.

—¿Tener partidos políticos en la plataforma hace que perdáis legitimidad y podáis ser manipulados?

—Quien quiera ver cómo funciona la plataforma que venga. Que vea cómo influye el del PP, el de Ciudadanos, el de Podemos o cómo lo hizo, en su día, el PSOE. Son uno más y aportan ideas y ayudas. Se va a plantear una pregunta en el Parlamento sobre la cocina de El Neveral y lo hará Podemos. En su momento hubo dos más y lo hizo el PP. Suman. Se demostró que la plataforma no era un montaje de la derecha, cuando se denunció lo de los correos electrónicos. Se mandaban en abierto e incluso el PSOE los recibía. Hemos tenido ayudas más que intentos de influencia, sinceramente.

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