“Estamos creando una burbuja de emprendedores”

Antonio Ruano Quesada es el presidente de la Asociación de Jóvenes Empresarios (AJE) de Jaén. La mañana es fría, pero llega al punto de encuentro casi a pecho descubierto. Viene apresurado. Porta una tablet y un bolígrafo. Sin tiempo prácticamente para respirar toma asiento en la terraza de la cafetería Colombia 50 de la calle Navas de Tolosa para conversar sobre el mundo de la empresa, el emprendimiento y su visión de la provincia. Licenciado en Ingeniería Técnica Industrial por la Universidad de Jaén, es director general de Desarrollos Tecnológicos Intelec S. L., empresa de ahorro energético e instalaciones de energías renovables, de lo que sabe mucho. No en vano, ya trataba de hacer negocio con ello cuando todavía era un territorio por explorar. Como buen empresario, recuerda el primer gran contrato que cerró: fue con el Ayuntamiento de Los Villares, por valor de ocho mil euros. También tiene clavados en su memoria aquellos en los que perdió dinero y proyectos que fueron directamente a la papelera. Es un tipo hecho a sí mismo, de sonrisa fácil y de mirada singular, lúcida y sin maniqueísmos. No le duele en prendas criticar lo que ve mal. Es autónomo desde que empezó su carrera profesional. Lleva siete años al frente de una asociación en continuo movimiento.

—¿Los inicios siempre son difíciles?

—Siempre son muy duros cuando no se tiene una referencia. Ahora están los Centros Andaluces de Emprendimiento (Cade) y numerosas herramientas, pero, cuando yo empecé, no había absolutamente nada. No sabía lo que era un plan de negocio, ni cómo se montaba una empresa, nada. Tienes una idea, un proyecto y muchas ganas de hacer cosas, pero te ves más solo que la una. Las cosas han cambiado, por fortuna. Hay más asociaciones y las administraciones apuestan por el emprendimiento, si bien considero que se está creando una burbuja porque no todo el mundo vale para emprender o para los negocios.

—Eso parece, que todo el mundo debe emprender si no encuentra trabajo.

—Ni todo el mundo puede ser empresario, ni todos los proyectos son viables o rentables. Hay que mirarlo todo muy bien antes de lanzarse al ruedo. Luego hay cosas que funcionarán y cosas que no. Intentar hay que intentarlo, pero con una base sólida. E, incluso, cometer errores, porque de todo se aprende.

—Pasa un poco, como en el fútbol, no todos los niños que empiezan a jugar acaban en Primera.

—Hacen falta jugadores en Primera, en Segunda y en Preferente. La mentalidad emprendedora de trabajo la debemos de tener todos, pero no todo el mundo acaba de empresario con un negocio rentable. También está el interempresario dentro de una sociedad, con las mismas ganas de trabajar, las mismas buenas ideas y la misma ilusión. Es el perfil que buscamos ahora porque trabajan por un bien común.

—Otro de los vocablos que se utiliza mucho ahora es la sinergia.

—Es fundamental y uno los de los objetivos primordiales de AJE, al menos, desde que estoy yo. Solo no eres nadie. Puede ser bueno o saber de una cosa, pero no de todo. Generar sinergias con otra empresa del mismo sector o sectores relacionados es crucial para progresar. Gracias a las sinergias, conoces a otros empresarios que te pueden aliadar. Por ejemplo, puedo colaborar con un estudio de arquitectura que funcione bien y hacemos cosas juntos. Y no solo en la provincia, sino también fuera. Si uno quiere crecer y desarrollarse debe salir para buscar apoyo en otros sectores. Hay mucho mercado fuera y AJE es un buen vículo para establecer sinergias.

Crear sinergias es clave, porque solo no eres nadie

—De eso trata la globalización.

—Hoy en día, internet es una puerta abierta al mundo. Ya no hay fronteras y tiene acceso a otros mercados, proveedores o clientes. Internet es fundamental para cualquier tipo de empresas y eso es lo bueno. De hecho, la mayor parte de la producción de una empresa se exporta a otros lugares del mundo.

—¿Y el empresario más tradicional es consciente de ello?

—Poco a poco son conscientes de la importancia de trabajar con las nuevas tecnologías. En cualquier caso, no les queda otra que abrirse al mundo si quieren que su negocio funcione.

—Supongo que AJE trabaja mucho en este aspecto.

—Por supuesto. Quién nos iba a decir hace unos años que las redes sociales iban a ser tan importantes, sobre todo para la visibilidad de los negocios. Mis primeros cursos fueron precisamente de informática, de páginas web… Sonaba raro en aquellos tiempos, pero era lo que venía. Internet hace que ahora estemos en un mercado distinto, con nuevos modelos de negocio y de trabajo. Todo está cambiado gracias a internet y las redes sociales.

—A la asociación, ¿van más empresarios o emprendedores a preguntar?

—Más lo segundo. Hablamos de gente que está en paro y quiere desarrollar una idea en la que ven una oportunidad, pero sin una planificación, sin un proyecto serio y sin estudiar su viabilidad. Nosotros lo que hacemos es ayudarlos y reconducir lo que nos plantean. Yo les advierto que para ser empresario hay que mirar a medio y largo plazo, que no vale con montar algo con una subvención para durar seis meses. Eso no tiene sentido. Para ser empresario, hay que pensárselo mucho y trazar el proyecto en el tiempo, además de definirlo todo muy bien. Si no tienes esto plasmado antes de empezar, todo es más complicado.

Yo las quitaría todas las subvenciones y apostaría por la financiación

—Ha hablado de subvenciones que para muchos son la base de su proyecto. ¿Qué opina a este respecto?

—Ya lo he dicho en más de una ocasión, yo las quitaría todas. Lo que haría sería financiar el proyecto, como se hace en otros lugares. Uno puede tener una gran idea, pero necesita financiación y expertos en este tema. No puedes desarrollar sin alguien que no te apoye.

—¿Existen las claves del éxito?

—Si yo las supiera, me iría mucho mejor (risas).

La única clave del éxito que conozco es la de trabajar, trabajar y más trabajar

—Pero ¿habrá alguna?

—Yo le diré la más sencilla y seguro que no falla: trabajo, trabajo y más trabajo. Esa nunca falla. Cuando uno tiene un objetivo y trabaja con ilusión y ganas, al final llega la recompensa y funciona la empresa. También añadiría la persistencia, el no abandonar aunque cometas fallos. Luego hay otras claves como mantenerte informado, conocer el mercado y actualizarse continuamente. Es muy fácil hablar de ello cuando tienes éxito, el problema está al principio, en los inicios.

—¿El fracaso también está dentro del éxito?

—Es fundamental equivocarse porque es la mejor manera de aprender. Le hablo por ejemplo de mí: yo monté una agencia de viajes y una franquicia que fracasaron y las tuve que cerrar. Ahora estoy con otro proyecto que no sé si funcionará. Al final el fracaso forma parte del éxito porque, como le he dicho, te sirve para aprender y para no cometer errores.

Ocurre también muchas veces que te dicen dónde están los fallos y no te das ni cuenta. Al final, te tienes que equivocar tú mismo para no repetirlos. Y, por desgracia, los errores conllevan dinero y mucho tiempo perdido, pero así es la vida. Luego, en los siguientes proyectos, estás más atento para no volver a cometer los mismos errores.

Lamentarse sirve de poco. Hay que ser realistas y ser conscientes de lo que es esta provincia y qué potencial tiene

—¿Cuál es su visión general de la situación económica de la provincia, teniendo en cuenta las tasas de paro de determinados municipios?

—Lo que le puedo decir es que lamentarse sirve de poco. Hay que ser realistas y ser conscientes de lo que es esta provincia y qué potencial tiene. Sabemos que Jaén depende mucho de la agricultura y eso hace que el empleo sea estacional muchas veces. Tenemos industria, pero no la suficiente, por lo que deberíamos potenciar mucho más. Viajo mucho y veo que aquí nos queda mucho por hacer en relación con otros lugares. Tenemos potencial y buenas empresas, pero debemos mirar fuera, más allá de Jaén, Andalucía y España.

—¿Cree que esta provincia es atractiva para un inversor?

—Habrá que hacerla más atractiva. ¿De qué manera? Pues a través, por ejemplo, del proyecto Enfoca de la Diputación, en el que empresarios de otros sitios pueden conocer ubicaciones para instalar su negocio. También promover suelo más barato, incentivar a la contratación… Con este tipo de cosas, algo podemos hacer porque, al final, lo que busca el empresario es rentabilidad.

—E infraestructuras también hacen falta.

—Por supuesto. Nos faltan las infraestructuras que todo el mundo sabe, como un AVE o una lanzadera rápida a Córdoba. En carreteras creo que no estamos mal, porque las autovías nos permiten desplazarnos con rapidez a Málaga o a Madrid. De todas formas, creo que hay que mirar más el aspecto tecnológico. Para buscar focos de inversión, es necesarios contar con buenas infraestructuras tecnológicas.

—¿Cómo ve el futuro de esta provincia, de este mar de olivos?

—Una de las cosas por las que deberíamos de apostar es por profesionalizar más la agricultura, es decir que se trabaje más como una empresa. No olvidemos que las cooperativas facturan un dinero muy importante y que menos que haya personas con visión más profesional y empresarial. El futuro es complicado. Cuando voy a otros lugares percibo otra manera de trabajar. Le pongo el caso de Almería. Allí el sector hortofrutícola no tiene nada que ver con lo que hacemos aquí. Es mucho más abierto, más empresarial. En dos o tres reuniones has concretado todo. Es mucho más ágil, mientras que aquí cuesta más. A mí, personalmente, me es más fácil trabajar con empresas de fuera. Sé que está feo decirlo, pero es así. Creo que hace falta cambiar poco a poco esta mentalidad y verlo todo más global. Mezclarnos con empresarios de otros sitios para saber por dónde van los tiros.

—¿Qué pasa por ejemplo con la biomasa que fue una apuesta de futuro dentro del sector del olivar?

—Qedamos muy pocos. Cuando empecé en 2002, pensaba que iba a ser fantástico, pero, con el paso del tiempo, no ha sido así. ¿Qué ha pasado? Pues que, por ejemplo, el precio del gasoil ha bajado y los proyectos de biomasa ya no son tan rentables. Y aquí seguimos trabajando desde el punto de vista de la rentabilidad. Lo de la sostenibilidad, el CO2 y el cambio climático está muy bien, pero al final lo que interesa es el dinero. Nosotros tenemos un proyecto pionero en la provincia que es una promoción de viviendas en el Bulevar con una instalación de caldera de biomasa con contadores individuales, donde el cliente paga por lo que consume. No se hacen más promciones de este tipo porque hay muchos problemas cuando hablamos con el usuario y les intentamos explicar cómo funciona. Prefieren pagar gas natural o petróleo que no sabe de dónde viene antes de una empresa que es más barata y que genera puestos de trabajo aquí. Nos cuesta mucho vender la biomasa. Llevo dos años que no trabajamos aquí porque el gasoil es más barato, cuando suba de nuevo volveremos. Por eso, no termina de desarrollarse.

Fotos y vídeo: Esperanza Calzado

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