Daniel Rodríguez (Jaén 1978) mira directamente a los ojos cuando habla. Es rápido de pensamientos y no tiene reparo en contravenir una opinión si no le gusta. Ha convertido al Jaén Paraíso Interior, un equipo que estaba medio grogui cuando él aterrizó, en un rival temible, sobre todo en La Salobreja, con un presupuesto muy inferior al de sus contendientes. Él se quita méritos, y no es falsa modestia. Es que Dani Rodríguez es así, humilde, bonachón, conversador y con los pies muy pegados al suelo que pisa. No tiene remiendos. Esboza una sonrisa cómplice y picarona cuando recuerda su barrio, Peñamefécit. En sus plazoletas empezó a jugar a la pelota. Es un trotamundos del fútbol sala, deporte al que lleva ligado desde que tenía once años. En la actualidad, está considerado uno de los entrenadores de moda de la Liga Nacional de Fútbol Sala, aunque su futuro, para tranquilidad de todos, está vinculado al Jaén Paraíso Interior por muchos años.

—¿Cómo sienta ser el ‘Rey’ de Andalucía?

—(Risas) Muy bien, la verdad. Era un trofeo que llevábamos mucho tiempo sin disputarlo y para nosotros era casi como una obligación ganarlo, a ser el equipo de Primera División.

—Pero es un título más para el palmarés del Jaén Paraíso Interior bajo su dirección.

—Claro. La diferencia de categoría entre los equipos estaba ahí, pero había que refrendarlo en la pista. Creo que hicimos dos partidos muy buenos que nos permitieron, además, seguir preparando el comienzo de temporada. Y, por supuesto, que muy felices porque, en estos momentos, el Jaén Paraíso Interior sea la referencia del fútbol sala en Andalucía.

Dani Rodríguez responde a una de las preguntas.
Fotografías y vídeo: Esperanza Calzado.
—¿Qué sensaciones tiene a poco menos de una semana para empezar la Liga?

—Las sensaciones son muy buenas porque cuando trabajas con una plantilla llena de ilusión y con ganas de seguir creciendo todo es más fácil. Tenemos una temporada muy complicada por delante porque no es fácil igualar lo que hemos hecho hasta ahora, pero cuando ves al equipo entrenar y su predisposición, la verdad es que te vas a casa muy satisfecho. En ese sentido, estoy muy tranquilo.

—Hasta ahora el Jaén Paraíso Interior lo único que ha hecho es superarse, curso tras curso, pero llega el momento de la confirmación y de dejar atrás el cartel de equipo revelación. ¿Siente esa presión?

—Está claro que tenemos unos objetivos que cumplir y para ello hemos construido una plantilla competitiva. No obstante, no podemos perder el rumbo y ser conscientes de que la temporada es muy larga y será complicado superar lo del año pasado. La mayoría de los equipos se ha reforzado muy bien, por lo que debemos tener los pies en el suelo y saber quiénes somos y de dónde venimos. Lo que está claro es que nosotros vamos a trabajar para ello. Queremos disfrutar de otra Copa de España y estar lo más arriba posible, pero con paciencia y mucho trabajo. No olvidemos que hace dos temporadas tocamos el cielo y luego se pusieron muchas cosas en duda. Lo bueno es que la pasada campaña se hicieron las cosas muy bien y debemos seguir en esa línea.

—El Jaén Paraíso Interior por fin ha encontrado la estabilidad. Atrás quedaron los fantasmas sobre si el equipo saldría a competir o no en Primera. ¿Eso tiene que dar tranquilidad?

—Es una de nuestras grandes batallas ganadas. El hecho de poder planificar la temporada sabiendo que no habrá problemas da mucha estabilidad. Lo que parece que es natural para otros equipos para nosotros es un lujo. No debemos olvidar que no hace mucho tiempo no disfrutábamos de esta viabilidad. Para mí, es un gran éxito gozar de esta tranquilidad.

El entrenador del Jaén Paraíso Interior, durante la entrevista.

—Como jiennense, ¿cómo ve que existan tanta dudas a la hora de concretar proyectos deportivos, tanto del Jaén Paraíso Interior como de otros clubes?

—No lo sé. Es cierto que muchos clubes tienen dificultades, como nosotros. La suerte es que nos están acompañando los resultados y eso ayuda mucho, al igual que contar con una directiva como la nuestra que no para de trabajar para que el proyecto se consolide.

El empresario andaluz es poco dado a invertir en el deporte. No lo ve como una inversión o un negocio, a diferencia de en otros lugares

—¿Pero no cree que a los jiennenses nos falta algo más de valor a la hora de apostar por el deporte?

—Puede ser. Quizá la ciudad no pasa por su mejor momento, tiene dificultades en muchas materias y eso influye. Pero creo que va también en la mentalidad del empresario andaluz, poco dado a invertir en el deporte. No lo ve como una inversión o un negocio, a diferencia de en otros lugares. Esto tiene que cambiar y darse cuenta que el deporte aporta otro tipo de beneficios que van más allá de los puramente económicos.

—¿Qué sería del Jaén Paraíso Interior sin el apoyo de la Diputación?

—No estaríamos donde estamos. Por desgracia, como ocurre en otros muchos puntos de Andalucía, sin el apoyo de las administraciones públicas sería muy complicado competir al máximo nivel. Casi toda la vida ha sido así y es un error desde mi punto de vista.

Tengo claro de dónde vengo y creo que no he perdido la perspectiva. Intentar aparentar algo que no eres no suele salir bien

—Pocas veces el nombre de Jaén ha retumbado tanto en las redes sociales por algo positivo como cuando ganaron la Copa de España de 2015. El fútbol sala ha logrado lo que nadie, unir a toda una provincia.

—Así es. Fue un algo, además de bonito, muy importante, porque representó mucho para el club, para la provincia e, incluso, a ámbito nacional. Supuso un gran orgullo para todos y esperamos que siga siéndolo.

—¿Qué parte de culpa tiene usted en todo esto?

—No lo sé, alguna tendré (risas). Pero no es cuestión de una persona o dos, sino de todo un equipo. No podemos olvidar el trabajo que realiza la junta directiva, con gente como Nicolás Sabariego —fue presidente y en la actualidad es el director deportivo—, que, en el fondo, es el alma máter de este proyecto. Desde que empecé, ha habido una evolución y yo he tenido la tranquilidad de contar con la confianza del club. Mi contribución no es otra que trabajar para conseguir los objetivos.

—Desde fuera veo a una persona muy humilde, tranquila, equilibrada. ¿Es así Dani Rodríguez?

—Bueno, lo de tranquilo no sé qué decirle (risas). Por lo demás, tengo claro de dónde vengo y creo que, en ningún momento, he perdido la perspectiva. Intentar aparentar algo que no eres no suele salir bien. Todos los que formamos la familia del Jaén FS somos gente muy sencilla y humilde que tratamos de hacer las cosas bien para que nos valoren. Tenemos la suerte de disfrutar la mejor Liga del Mundo y vivir un sueño en casa. Además, con ilusiones renovadas cada temporada. Creo que no se puede pedir más y ojalá no despertemos nunca de este sueño.

—¿Y de dónde viene Dani Rodríguez?

—Del barrio de Peñamefécit, de jugar en la plazoleta, donde mi madre tenía un kiosco de polos. Fui un niño que creció feliz en una familia humilde y trabajadora, en la que mis padres se levantaban, a primera hora de la mañana, para que no nos faltara de nada. Con el tiempo, valoro más lo que hicieron mis padres por mí y mis hermanos.

—¿Ha tenido que sacrificar a su familia por el fútbol sala?

—No, porque mi familia ha vivido este deporte y me ha entendido. De hecho, cuando me casé, mi mujer se vino conmigo a la aventura. Saben que es mi profesión y mi ilusión y se sienten felices. Yo estoy orgulloso de poder contar con su apoyo, de verlos en el pabellón animando al equipo como el primer aficionado. No he tenido que sacrificar nada. Más bien todo lo contrario, el fútbol sala forma parte de nuestras vidas.

Tengo una niña pequeña -tres años-, que está para comérsela, y suelo salir con ella a pasear. Soy una persona sencilla

—¿Las derrotas las deja en el pabellón?

—Por desgracia, al final, van contigo a casa. Allí encuentro la comprensión de mi mujer, con la que llevo casado 17 años, y no hay nadie mejor que ella para entender una derrota o una victoria, porque lo ha vivido todo a mi lado, tanto cuando era jugador como ahora en mi etapa de entrenador. Al cabo de una temporada, se pasan momentos complicados, como nos ocurrió después de ganar la Copa, y es muy importante tener a la familia a tu lado. La faceta de entrenador es distinta a la de jugador. El técnico sigue trabajando en su casa una vez que acaba el partido, mientras que el jugador trata de abstraerse.

—Desconectará algo, ¿no?

—Es difícil. El que me conoce sabe que soy un poco fatigas.

—¿Qué hace en su tiempo libre?

—Tengo una niña pequeña —tres años—, que está para comérsela y suelo salir con ella a pasear. Soy una persona sencilla.

—¿Tiene muchas manías?

—Alguna que otra. Tenía más cuando era jugador.

—Dígame alguna.

—Como entrenador, tengo más rutinas que manías. Por ejemplo, el día del partido intento estar centrado en casa todo lo que puedo. Trato de cambiar lo menos posible de uniforme si las cosas van bien, y si van mal, lo que cambio es el reloj. Otra manía puede ser conservar la corbata si ganamos. No creo que influya en el marcador, pero a nivel anímico valen mucho, sobre todo para la concentración.

—Dicen que la clave del éxito es un buen vestuario. ¿Qué prima a la hora de contratar a un jugador?

—Lo primero que miramos es que sea un buen chaval y tenga ganas de progresar. Le puedo asegurar que hemos descartado fichajes de jugadores con una calidad enorme porque no teníamos buenas referencias en el aspecto personal. Al final, lo que nosotros buscamos son jugadores que puedan valer para el equipo porque aquí quien gana o pierde es el vestuario. Nos ha pasado en otras temporadas, en las que teníamos muy buenas plantillas, pero el vestuario, por lo que fuera, no funcionaba. Cuando fichas a un jugador es para toda una temporada, no solo para un partido. Por eso, que sean buenas personas y vengan con ganas de luchar por un objetivo común es fundamental.

Lo primero que miramos cuando vamos a fichar a un jugador es que sea un buen chaval y tenga ganas de progresar

—Está claro que quieren a jugadores que sientan ese sentimiento familiar y humilde del Jaén Paraíso Interior.

—El jugador que viene aquí conoce nuestra filosofía y manera de trabajar. Sabe que se le va a tratar bien y que vivirá una experiencia que le servirá para el futuro. Es un orgullo comprobar como muchos jugadores con mejores ofertas económicas prefieren venir a Jaén porque saben que van a progresar en sus carreras. Es un as que tenemos en la manga que nos lo hemos ganado con nuestro trabajo y trayectoria. Los jugadores que están aquí no firman por lo económico, sino por otras muchísimas cosas.

—La impresión desde fuera es que al Jaén Paraíso Interior se le perdona todo. ¿Teme que esto cambie?

—Puede pasar. En estos momento, lo que veo es mucha euforia en la afición y no podemos perder la perspectiva. Los que estamos dentro sabemos lo difícil que es ser cuartos en la Liga. Lo que está claro es que esta afición me ha demostrado estar a la altura tanto en los buenos como en los malos momentos y eso es muy importante para el vestuario. Al final, lo que quiere la gente es identificarse con sus jugadores y que el equipo transmita, más allá si hacemos bien una paralela, la jugada tres, cuatro o siete. En este sentido, hasta ahora, siempre lo hemos conseguido. Quien va a La Salobreja sabe que lo vamos a dar todo: esfuerzo, humildad y pasión.

—¿Cuáles son los objetivos para esta temporada?

—Tenemos una plantilla muy buena, a la que creo que le vamos a sacar rendimiento, por lo que, a largo plazo, estoy tranquilo. Mis dudas o mis miedos pueden estar en la primera vuelta, pero está claro que el objetivo primordial es clasificarnos para la Copa de España.

—Veo que vive con mucha pasión su trabajo.

—Es que sin pasión, ni ilusión es difícil vivir. Esto es mi vida. Llevo en esto desde que tenía once años y este es mi deporte.

—El Palacio de Deportes es otro estímulo.

—Por supuesto. Lo hablamos entre nosotros. Es un orgullo que nuestros éxitos hayan posibilitado esto, pero también es igual de cierto que Jaén lo necesita no solo para el fútbol sala, sino para otros deportes y eventos de calidad. Asimismo, es un estímulo porque quiere decir que el Jaén FS tiene futuro, sin olvidar las dosis de responsabilidad que entraña mantener la ilusión de todos y que el Palacio de Deportes se llene cada partido.

—¿Cómo ve su ciudad?

—Cuando nos has visto otras cosas, Jaén es lo mejor del mundo porque lo tiene todo: es una ciudad pequeña, acogedora, de la que la gente se marcha encantada. Con decirle que los jugadores no se quieren ir de lo agusto que están. Sin embargo, hay muchas cosas que mejorar.

—¿Por ejemplo?

—Pues las instalaciones deportivas. Estamos muy mal.

—¿Le gustaría ver el tranvía en marcha?

—Creo que no era necesario en una ciudad como esta, aunque bien es cierto que cambió la fisonomía de una parte de la ciudad que requería de una transformación.

Lo que más valoro es que las cosas se hagan por el bien de todos y no solo de unos pocos. Creo que hay mucho forofismo en la clase política

—¿Está al tanto de lo que pasa en Jaén?

—Lo intento. Me preocupa el tema de la Ciudad Sanitaria o el paro, porque, como cualquier jiennense, lo que quiero es lo mejor para mi ciudad. Me duele que en la política haya tanto forofismo y se haya perdido el sentido común. Lo que más valoro es que las cosas se hagan por el bien de todos y no solo de unos pocos. Los políticos deben dialogar más y dejar a un lado las confrontaciones. Lo que se trata es de intentar hacer lo mejor posible para todos.

—¿Seguirá por mucho tiempo en el Jaén Paraíso Interior?

—De momento, tengo un año más de contrato. Lo que nunca seré es un obstáculo. Sé que el club no tendrá reparos en cambiar si las cosas no funcionan, porque, como le he dicho, somos una familia y sé cómo funciona. Para mí es un lujo, y no está pagado, estar en mi casa, con la familia y en el club que me dio la primera oportunidad como entrenador. Si el día de mañana me tengo que ir, lo haré, pero, en estos momentos, mi cabeza está aquí al cien por cien porque así lo siento.

Le puedo decir que el año después de la Copa, pese a que no salieron las cosas bien, fue la temporada en la que más orgulloso me he sentido de mi trabajo y de mi directiva porque demostramos que éramos un club de verdad. Supimos hacer frente a los problemas sin volvernos locos. Tuvimos calma y confianza a la hora de decidir muchas cosas. Ese año nos dimos cuenta cuáles son los pilares del Jaén FS.

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