Hace unos meses estaba en Praga, absorbiendo todos los conocimientos posibles para poner en marcha su proyecto. Si hace dos semanas le dicen que un camarero de un bar le iba a reconocer al servirle una cerveza o que una chica le iba a hacer una foto en el autobús con poco disimulo, se hubiera reído. De hecho, lo hace. Porque si algo caracteriza a Leticia López (Jaén, 1986) es un sentido del humor que le hace ver todo lo que le rodea desde otro prisma. Otra mirada como la que ha puesto en un trabajo que, el jueves por la noche -cuando se escribe esta entrevista-, lleva 151.411 reproducciones en YouTube.

¿Cómo se viraliza un vídeo? Se lo preguntaba a uno de sus tutores en Praga. No hay una fórmula mágica, le contestó. Pero esta periodista ha dado con ella. Es la autora de Save Jaén, help us!, la parodia del vídeo de Òmnium Cultural: Help Catalonia, Save Europe que recorre todos los medios nacionales. Pero Leticia López esconde mucho más. Guarda un potencial creativo con ganas de abrirse al mundo de la mano de Periodismo de Imitación. Un café de una hora se queda corto para empaparse de tanta energía. Así que volvemos a citarnos dos días después en el Castillo de Santa Catalina, protagonista silencioso del archifamoso vídeo. Antes de hablar de él, que también, hemos querido conocer a la periodista.

SAVE JAÉN, HELP US, PASO A PASO

—¿El vídeo Save Jaén, help us! es tu primer trabajo consolidado?

—Sí. Porque el anterior que hice era un casting.

—¿Cómo se te ocurrió?

—Fue mi compañera la que me animó a grabar un vídeo y sacar adelante mis ideas. Me dijo que me ayudaría con la cámara y lo que hiciera falta. Un día estábamos en su casa, ella es arquitecto, y pensé que quedaría un set muy chulo en su estudio. Era el guión de lo que tenía pensado para publicar en Periodismo de Imitación y que no era la parodia. De hecho, la parodia es la excepción a lo que yo quiero hacer. Porque en realidad, el concepto de imitación que yo tengo es de voces, no lo que he hecho ahora mismo. Pero la actualidad manda y lo cambié. Cuando vi Help Catalonia, Save Europe enseguida pensé en parodiarlo y tenía que ser rápido para que no se me adelantara nadie.

—¿Cómo fue el rodaje?

—Yo lo quería hacer en la Feria de San Lucas. Pero con el griterío, la gente, la cámara, el micro… no se iba a escuchar nada. Entonces pensé en una finca de olivar. Al lado de mi casa había una y al lado de la de mi amiga también. Así que allí nos fuimos. Fue perfecto porque en el plano se veía el Castillo de Santa Catalina de fondo. Ese día estaba afligida y sin maquillar; demacrada, como si hubiese venido de una manifestación. Quería estar como la protagonista del vídeo original y lo único que hice fue pintarme las ojeras. Mi compañera que iba grabar ni siquiera sabía lo que íbamos a hacer. El vídeo está copiado frame a frame del original, música por música. Donde ella sube el tono yo también, y cuando lo baja, lo mismo. Empezamos a grabarlo. Al principio sonaba muy lineal pero después ya empecé a dramatizar más y la verdad es que nos reímos mucho. Los días anteriores había estado buscando imágenes y conforme iba viendo el vídeo se me venían imágenes de cosas que se habían hecho. Fue como una conspiración para bien.

—Mucho trabajo en poco tiempo.

—Yo no sé cómo ha salido porque ya no me acordaba de editar. Desde la facultad no lo había vuelto a hacer. Se me rompió el ordenador. Fui un rato a la feria con una amiga que venía de fuera y fue una angustia. Porque toda mi obsesión era que se me iban a adelantar. Así que esa noche estuve hasta las ocho de la mañana. Ni por esas terminé. Con el tema de Cataluña cada día hay un bombazo y si lo alargaba mucho en el tiempo no iba a tener sentido. Pero llegó un momento que no veía. Lo de recortar y editar frame a frame me dejó ko y la música lo mismo. Lo que hice fue pedir ayuda a otros compañeros del coworking, que tienen una productora que se llama Photograma Studio. Quería tenerlo para el sábado por la noche cuando compareciera Carles Puigdemont después de la manifestación.

—Fue entonces cuando lo publicaste.

—Sí. Fue a las nueve coincidiendo con su intervención, pero sábado por la noche y feria… Se lo mandé a un amigo que es Community Manager y me dijo que era “una maravilla”. Por la noche no tuvo mucha aceptación. Mis amigas en el grupo de WhatsApp no me dijeron nada hasta el día siguiente y de hecho pensaba que era un fracaso. Estuve a punto de ponerlo en oculto en YouTube para que no lo viera nadie más. El domingo por la mañana me metí en Twitter y vi un tuit de Dani Illana y fue la oportunidad. Le contesté con el vídeo y a partir de ahí me llegaron más interacciones. Luego lo publiqué en Facebook, en mi página. Hubo otro diario local que hablé con ellos para colaborar y cuando se lo pasé no me lo publicaron porque no era tan de coña como querían. El lunes, sin embargo, sí lo publicaron. El domingo por la tarde ya contactaste tú conmigo y ya poco a poco empezaron a escribirme, a llegarme propuestas, enlaces y que se empezaba a compartir.

—El lunes llegó la locura…

—Fue mortal, no me despegué del ordenador. Salió en Antena 3, en Marca, El Mundo

—¿Cómo se siente uno cuando de la noche a la mañana la reconocen por la calle?

—No me siento de ninguna manera porque apenas he salido de mi casa. Todo el mundo me llama, tanto medios nacionales como locales. Y a estos últimos se lo agradezco muchísimo. Si no llega a ser por los medios locales que enseguida se hicieron eco, esto no hubiese saltado. Pero realmente no he podido comprobarlo porque he estado encerrada en casa. Ayer —por el miércoles— fui a tomarme una cerveza y el camarero me dijo que me había visto en un vídeo. En el autobús noté que la gente me miraba y una chica me hizo una foto de manera un poco descarada.

—Tiene un trasfondo de crítica a la falta de apoyo a la cultura de Jaén. ¿Cómo ves el panorama cultural?

—Creo que lo he dejado muy claro en el vídeo. Lo veo con mucho dolor. La situación es para echarse a llorar y he preferido echarme a reír, y parece que con el humor hemos llegado más lejos. En cuanto a cultura creo que Jaén es cierto que merece más y por eso subí la parte del audio donde lo gritan. La agenda de ocio es muy escasa y la que hay, fíjate, la cancela, porque el pobre Bertín Osborne se ha quedado sin venir. No me quiero meter con él. Yo soy de otra generación y a mí no me gusta, pero igual hay gente en Jaén que sí le hubiese gustado tener el concierto y no por eso hay que echarse encima, es solo una parodia. Pero lo que está pasando no es tan parodia. Sí tenemos actividades fuera, como este verano, pero nos queda mucho por avanzar. Tenemos que reconocerlo porque hasta que no lo hagamos no vamos a avanzar. Sobre todo en el mundo del cine.

SUS INICIOS

—¿Por qué decides estudiar Periodismo?

—Por algo puramente vocacional. En realidad, quería ser guionista. En el colegio me dijeron que para ello tenía que estudiar Periodismo porque hay una asignatura que se llama Guión. Luego resultó que era mentira (se ríe). De todas formas, siempre he sabido que algo de comunicación o arte quería hacer. Sobre todo quería ser artista y, de hecho, desde los ocho hasta los 18 años estuve en Jaén en una escuela de danza. Luego seguí en Madrid. Al principio me decanté por Arte Dramático, pero mis padres me dijeron que no. Periodismo les sentó mejor.

—¿Cómo fueron tus primeros pasos dentro de esta complicada profesión?

—Empecé a estudiar en Granada, en una escuela de Comunicación privada. Pero, en ese momento, no estaba homologada y no me convenció. Donde quería estudiar era en la Universidad Complutense de Madrid porque es donde los periodistas de raza se han formado. Así que empecé de nuevo. A través de la facultad y del colegio mayor empecé a tener muchos contactos gracias a actividades que nos acercaban a personajes a los que de otra manera no hubiera tenido acceso. Había muchos preestrenos de cine con el director y actores… La variedad de estudiar en Madrid, con todo lo relacionado con cualquier arte escénica a tu alcance es muy importante. Lo echo mucho de menos.

—¿Y a nivel laboral?

—Empecé con prácticas en la radio. Hago hincapié en esto porque la Complutense es una universidad muy masificada y el acceso a la radio era, por entonces, por beca porque había permanecido cerrada. Yo conseguí una en Inforadio e hicimos un magazine. Luego seguí en La Gaceta y en Intereconomía, haciendo prácticas. Al año siguiente cursé prácticas en La Linterna, en la Cope, con Juan Pablo Colmenarejo. Fue donde más aprendí. Me encanta la radio y recuerdo que de pequeña ya grababa programas con mis hermanos en un casete y hasta teníamos nuestra propia sintonía. Por aquella época ya imitábamos. Pero eran personas cercanas a nosotros como familiares, amigos o vecinos. Teníamos nuestro propio programa. La verdad es que tengo que decir que lo de imitar me viene de familia. No soy solamente yo.

Leticia López atiende a Lacontradejaén en el Castillo de Santa Catalina. Vídeo: Esperanza Calzado.
Leticia López atiende a Lacontradejaén en el Castillo de Santa Catalina. Vídeo: Esperanza Calzado.

IMITACIONES QUE VIENEN DE LA INFANCIA

—En tu web precisamente resaltas eso, que imitar te viene de familia.

—En mi casa se ha visto siempre como algo normal, hasta que hace poco me convencieron de que era una habilidad. Mis tías imitan, mi abuela también. Además, ella cuenta que su padre imitaba a un señor que tosía de una manera muy peculiar que le molestaba muchísimo. Oigo a mi madre y mi tía que hablan por teléfono y lo hacen imitando a otra gente (sonríe). Y mi hermano igual. De hecho, me mandan notas de audio con imitaciones.

—Sois una familia divertida de por sí.

—Sí, bueno sí… (se ríe)

—¿Cómo fue ese paso por La Linterna?

—Aprendí mucho. Pedí un magazine y Alfonso Nasarre fue el que me hizo la entrevista. Cuando me anunció La Linterna me quedé un poco parada porque yo lo que quería hacer era cultura. Me miró muy serio y me dijo que no pusiera esa cara porque iba al mejor programa de toda la cadena. Luego me alegré muchísimo. No sé por qué puse esa cara al principio… De verdad que aprendí mucho. Además, estoy muy orgullosa de decir que aprendí con uno de los mejores, Juan Pablo Colmenarejo, que ese año lo hicieron director de informativos también. Tuve la suerte de estar con él a tope. Joaquín Viezmanos, que era jefe de Economía, se volcó conmigo. Se bajaba al estudio de Encarna Sánchez, que era donde estaba, después de acabar su sección, para que aprendiese a locutar bien. Porque yo había hecho teatro radiado con Federico Volpini, que había sido director de Radio 3. Tenía muy viciado lo de dramatizar una noticia y la primera que di era de cine y sonó peor que un suceso.

—Fueron los felices años en Madrid…

—Estiré mi estancia allí todo lo que pude, pero vivir en Madrid es muy costoso. Mis padres ya me habían pagado la carrera y llega un momento en que tienes que seguir por tí misma. Desde hace cuatro años, he ido y vuelto varias veces a Jaén. Durante un año estuve parada, paradísima, y luego conseguí una beca con la que me mandaron a Praga. Fue en un Centro de Estudios Latinoamericano y llevaba la comunicación. Al ser internacional tenía mucho contacto con el cuerpo diplomático.

Fotografía: Jorge Alcalde.
Fotografía: Jorge Alcalde.

PERIODISMO DE IMITACIÓN

—¿Cómo se te ocurrió eso de Periodismo de Imitación?

—Me ha costado mucho tiempo, no solo ponerlo en marcha sino interiorizarlo. Estaba en búsqueda activa de trabajo y no quería que la gente viese una cara que no tenía que ver con las oportunidades que había en ese momento. Siempre decía que tenía un proyecto pero no acababa de darle forma concreta. Se me pasaban ideas por la cabeza pero luego siempre me echaba atrás. Tengo muchos miedos que luego me impiden publicar lo que intento crear. Fue en unas jornadas de comunicación a las que suelo ir, en un colegio de Granada, cuando se dio el punto de inflexión.

Me encontré a Antonio Cuadri, que ha sido director y director productivo de Las noticias del guiñol y una amiga mía le dijo que yo imitaba. Él trabajaba con Mónica Chaparro, que era Esperanza Aguirre. Me dijo que a ella no le salía imitar a Soraya Sáez de Santamaría y resulta que es una de mis “top”. Así que hice una prueba de voz en el pasillo. Me pidió una voz masculina también, así que imité a Manolo Lama. Cuando vi que se reía empecé a comprender que no son solo mis amigos y mi familia que me ríen las gracias, sino que a lo mejor puedo tener futuro. Me puso en contacto con otro productor, Óscar Parada, y le mandé una demo. La envié a programas pero no me hizo caso nadie y me planté en la puerta de la Ser, dispuesta a contarle mi idea al que fuera. Vi a Carles Francino y se lo dije. Al final nada cuajó.

—¿Cuál fue el punto de inflexión para materializar el proyecto?

—El año pasado, cuando se abrió un coworking y me metí. Lo hice, sobre todo, porque necesitaba un espacio para trabajar. Era de la Escuela de Organización Industrial. Nos pusieron un mentor y al principio no me atrevía a decir lo que quería hacer. Mi tutor, Javier Carrillo, siempre se reía. Cuando me preguntaba qué es lo que hago, contestaba “producción de voz enfocada al entretenimiento”. Solo quería un espacio para trabajar, pero al final compensaron mucho más las tutorías y los profesionales que estuvieron ayudando. Gracias a mi mentor pude acudir a las conferencias TEDx en Sevilla y me llevó a Canal Sur. Luego me presenté a la convocatoria europea de la Escuela de Organización Industrial y me seleccionaron. Pedí Londres, París o Berlín pero me mandaron a Praga, otra vez. Volví a mediados de junio y ha sido genial. Nos han enseñado a verlo todo con una visión internacional.

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