El sexo es innato a la condición humana y, sin embargo, está rodeado de mitos y tabúes. Sexualidad, identidad de género, educación o diversidad son algunos conceptos que, en pleno siglo XXI, cuesta que tengan un tratamiento normalizado. Se alardea de mentalidad abierta pero ¿es así? Detrás de Psico Woman está Isabel Duque, psicóloga, sexóloga, terapeuta familiar y activista feminista. Ante la pregunta, la respuesta es clara: “Por supuesto que hay tabúes”.

—En ocasiones pensamos que cómo existe un fácil acceso a contenidos sobre sexo, u observamos una hipersexualización (por ejemplo, en algunos videoclips), ya no existe el tabú de antes. Pero si analizamos los mensajes que nos llegan (algunos totalmente mitificados), los modelos que venden de “masculinidad” y de “feminidad”, o las dudas que preguntan en los talleres de educación sexual, nos damos cuenta de todo el camino que queda por recorrer.

En ese camino interaccionan múltiples factores, que contribuyen a desmitificar y a romper barreras. A profesionales como ella se le suman, por ejemplo, negocios vinculados al sexo que contribuyen a abrir mentes.

Uno de los interrogantes que asaltan es ¿cuándo debemos ir a un sexólogo? Duque explica que se puede acudir cuando se sienta que hay algo que preocupa en un área tan importante de la vida como es la sexualidad. Entendiéndola como algo mucho más amplio de lo que uno puede llegar a pensar. Crecimiento erótico, comunicación, placer, orientación del deseo, identidad de género… El profesional acompaña al usuario en los objetivos que quiera conseguir en el terapia.

—Es una persona que, sin juicios y creando un espacio de seguridad, te va guiando para tener mayor bienestar.

En el caso concreto de Psico Woman, sobre todo acompaña a mujeres, lo que ha permitido extraer una conclusión: “En la sociedad actual, a las mujeres nos han socializado para que seamos objetos y no sujetos de placer”. A su modo de ver, llega un momento en el que se debe desaprender y realizar un crecimiento erótico que permita a la mujer sentirse bien consigo misma y con el resto.

—A los hombres, en nuestro contexto sociocultural, se les relaciona con el tener que llevar la iniciativa, el saber qué hacer en cada momento, el ser responsable del placer de la otra persona… Con toda la presión que esto conlleva.

En este marco, las principales consultas que recibe de las mujeres suele ser por la dificultad para tener un orgasmo. En el caso de los hombres, la interpelan por asuntos como la disfunción eréctil. Lo hacen en un espacio terapeútico considerado como un lugar seguro, donde tanto mujeres como hombres se van abriendo sin problema.

—Muchas veces la persona lleva tanto tiempo viviendo en silencio su malestar, que está deseando el poder compartirlo. Quizá, si aprendiéramos a comunicarnos de una forma sana y sin tapujos sobre cómo nos sentimos sexualmente, muchas de estas problemáticas se irían.

Y en esa dinámica está Psico Woman. Partiendo de la idea de que en la sociedad actual es inconcebible pensar en la comunicación y en el activismo sin las redes sociales y que éstas actúan como agentes socializadores de los más jóvenes, Isabel Duque utiliza sus mismas herramientas (Youtube, Facebook e Instagram) para fomentar relaciones de buen trato y de aceptación y valoración a la diversidad. Pero en esta misma línea de naturalizar el sexo están los dueños de negocios vinculados a ellos. Ellos viven de primera mano la revolución de internet, cómo afectan las modas y la interacción con el usuario.

AMSTERDAM, PIONEROS EN JAÉN

Carlos Collantes lleva 27 años al frente del primer sex shop que se abrió en Jaén.
Carlos Collantes lleva 27 años al frente del primer sex shop que se abrió en Jaén.

Puede que uno de los negocios más conocidos de la calle Salido sea el suyo. 27 años detrás de un mostrador le han permitido ver cómo ha evolucionado este mundo. Carlos Collantes está al frente de un establecimiento que fue pionero en la capital por impensable en la época en que lo abrió. Nunca sintió prejuicios y siempre ha tratado el sexo con total naturalidad, sin tabúes. Es el dueño de Amsterdam Sex Center.

Comenzó a trabajar en una cadena de sex shop en Granada y decidió abrir uno en Jaén. Con el paso del tiempo ha sido testigo de la evolución del perfil de cliente y, por ende, la mentalidad de los jiennenses.

—Ahora entra todo tipo de personas y eso antes no pasaba.

Hombres o mujeres, de edades muy variadas, no tiene un perfil concreto de cliente. “De 18 a 90 años. No podemos hacer un perfil de cliente porque hay de todo”. Algunas personas entran con la idea muy predefinida, sabiendo lo que quieren y otras, sin embargo, buscan ese asesoramiento del profesional que no da, por ejemplo, internet. Y es que la red se ha convertido en el gran competidor para estos establecimientos. “Nuestro tipo de negocio es de cara al público, de manera que hay una atención personalizada y un seguimiento. Si un producto no es bueno pueden venir y recibir asesoramiento porque muchas veces lo que se hace es solo un mal uso. Nos estaremos quedando anticuados, pero nosotros funcionamos con el cara a cara”, defiende.

Collantes recuerda aquellos inicios suyos, cuando las primeras tiendas se abrían en emplazamientos más recónditos. Ahora, sin embargo, se han normalizado, algo que achaca, también, a que existe mucha más variedad de producto. Y es que hace 30 años existían 10 o 15 artículos, una gama mucho más limitada.

—Antes había, por ejemplo, tres modelos de fustas y ahora son 40. Lo mismo pasa con los vibradores, de los que ya se dispone de una oferta de muchísimos modelos. La cantidad y variedad es lo que más ha evolucionado con el tiempo.

Ha visto abrir y cerrar establecimientos de este tipo en Jaén, pero él pervive. Los tiempos han cambiado y, como en muchos negocios, las modas han afectado también a la manera de entender el sexo. Hubo una época, por ejemplo, en que sus productos se compraban para despedidas de soltero. “Ese boom ya ha pasado”. La publicación de los libros 50 sombras de Grey hizo que se dispararan las ventas de fustas. “Pero eso son modas pasajeras”.

“EL LÍMITE LO PONES TÚ”

Sergio Puelma se ha criado en un entorno en el que los tabúes sobre el sexo no han existido. “Creo que ese es el causante de que yo tenga una mentalidad sexual abierta”. De ahí que cuando hace un año decidió crear Oscuro Secreto, sorprendiera más a algunos amigos que a sus propios progenitores. Una iniciativa empresarial que nace de un mundo que siempre le ha gustado y de una oportunidad de negocio que, hasta entonces, no existía en la capital y aledaños.

—La idea surge porque detectamos que no hay nada en Jaén ni cerca que organice eventos con nuestra filosofía de tener una mentalidad abierta ante la sexualidad y la tolerancia.

Así se fraguó Oscuro Secreto, un portal de internet que además de vender productos eróticos y lencería, organiza eventos eróticos y las fiestas en las que, como dice el eslogan y explica el propietario, “el límite lo pones tú“. Desde una cena servida con catering con personal en lencería hasta una fiesta en un pub con azafatas o azafatos con regalos, pasando por un evento privado con bailes más subidos de tono. Lo que la imaginación y la amplitud de miras del cliente pida, ellos lo organizan.

Hace cerca de un año que comenzó con esta aventura y ya extrae sus primeras conclusiones, no solo empresariales sino sociológicas. Existe una parte del negocio, que es la venta de productos, del que hace un balance muy positivo; incluso le ha sorprendido.

—En internet hay muchísima competencia. Cualquiera puede comprar un producto en cualquier página web. Vimos que ese tipo de venta on line estaba muy saturada.

De ahí nació un canal mediante un grupo de WhatsApp que se llama Oscuro Secreto Vip. Todas las semanas se suben cinco productos de gran calidad a precios muy competitivos, con importantes descuentos. Este canal de venta ofrece privacidad, el cliente no tiene que desplazarse, no hay que hablar cara a cara, se acepta pagos contra reembolso y hacen todo tipo de preguntas sin pudor alguno. El cliente estrella es mujer y tiene entre 35 y 45 años.

Como ha podido comprobar Sergio Puelma, los jiennenses se imponen barreras para tratar el tema del sexo. Opina que la gente en realidad sí tiene una mente abierta en cuanto a su sexualidad, pero que no lo expresa en público.

—Es una contradicción. Nos gusta probar muchas más cosas, experiencias nuevas, el tema del bondage está muy en auge, pero hay otros asuntos que siguen siendo tabúes.

Pero iniciativas como la suya, que está en vías de cerrar acuerdos de colaboración con establecimientos y colectivos destacados para abrirse mercado, contribuyen a romper con algunas de estas barreras. Y lo hacen tanto en el mundo físico como en el virtual, porque Oscuro Secreto trata con naturalidad el sexo en todos sus canales como, por ejemplo, Facebook, donde hacen sorteos y comparten reflexiones.

MOMENTO SENSUAL

En octubre de 2010 nació Sensual Moment, un proyecto de Ramón Martínez y Eva Latorre. Antes, ella hacía “tuppersex“, una práctica nacida en Estados Unidos y que se convirtió en una moda que causó verdadero furor. Las reuniones de mujeres en una casa para vender juguetes sexuales lograron convertirse en una terapia para muchas de las participantes. De hecho, hoy en día Ramón y Eva siguen organizándolas y comprueban, de primera mano, los beneficios que ofrece la “risoterapia”.

En plena crisis abrieron el establecimiento en la calle Álamos, con mucha visibilidad y lejos de aquel “oscurantismo” que se asociaba a estos negocios. Es una forma de naturalizarlo, algo que a su modo de entender hace mucha falta en Jaén. Sigue habiendo gente que se ruboriza al pararse en el escaparate o que entra a comprar alegando que es un encargo. Excusas que ponen en evidencia las constricciones en torno al sexo y el temor al qué dirán.

 Ramón Martínez está al frente de la empresa Sensual Moment.
Ramón Martínez está al frente de la empresa Sensual Moment.

—Teníamos claro el tipo de producto que íbamos a ofrecer y el enfoque. No queríamos el típico sex shop, porque ya existía. Lo enfocamos al juego de pareja, que una persona no tenga que sentirse incómoda a la hora de entrar a la tienda.

La mayoría de sus clientes son mujeres de 30 a 40 años, aunque la variedad de personas que demandan sus productos es muy amplia. Todo se vende por igual porque cada persona es un mundo. El servicio de asesoramiento a las parejas es lo que ha hecho que esta tienda se especialice.

—Hay parejas que buscan más acción, por lo que incorporamos juguetería. Otras, sin embargo, necesitan más tiempo para ellas, por lo que nos decantamos más por la cosmética.

Ramón Martínez explica que algunas personas se acercan para intentar solucionar sus problemas sexuales, previo paso por un profesional como puede ser Isabel Duque. Hace hincapié, además, en que productos como las bolas chinas tienen efectos beneficiosos para reforzar el suelo pélvico o controlar la pérdida de orina. Para el hombre hay estimuladores prostáticos que ayudan, por ejemplo, cuando tiene problemas de azúcar.

Isabel, Ramón, Sergio y Carlos son jiennenses que hablan sin tapujos, con normalidad. Ellos contribuyen a romper barreras invisibles y tópicos.

No se ruborizan, no temen al qué dirán.

Porque la condición humana está ligada al sexo y debe normalizarse.

Hay que hablar de sexo.

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