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¿Y qué hostias hace la izquierda?

Por Jesús Tíscar - Febrero 23, 2018
¿Y qué hostias hace la izquierda?
¿Y qué hostias hace la izquierda? Es la pregunta que se hace Jesús Tíscar.

No, a ver, si yo no digo que no tengas razón, yo la razón no te la voy a quitar, principalmente porque, si te la quito, vas a seguir tratando de convencerme y eres muy pelmazo, me tienes frito, me tienes sin ganas de vivir, ojalá te intoxiques o algo, así que sí, razón llevas, claro que llevas razón, toda la razón, pero una cosa te voy a decir, pimpollito: la culpa de los graves meneos que está sufriendo la libertad de expresión en España no es sólo del Gobierno, no es sólo del PP, no es sólo de la derecha, ni siquiera es culpa de la Derecha, así, con mayúscula, como una Monstrua diosa con los esfínteres cerrados. No, señor, no; tú hazme caso a mí y no seas mentecato, haz el esfuerzo, hombre, haz el esfuerzo. Buena parte de culpa la tenéis vosotros, los ciudadanos, el pueblo, que obedecéis, y sobre todo la progresía más radical, o sea la más blandita, el pensamiento beatiprogre, con sus hordas de correctísimos frailones consagrados a las buenas formas, de feminuelas monjitas que ahora leen mucho el diccionario, de vendedores de abejas mayas restauradas, de sindicalistas pajabanderas y de colectivos especializados en ofenderse a diario por cualquier soplapollez que quiera ofrecerles la vida real y no la que viene escrita en los folletos de la Junta. Porque, vamos a ver, pimpollito, ¿qué hostias está haciendo la izquierda? La izquierda no está haciendo nada, ni siquiera hostias. La izquierda lo único que hace es perder elecciones. La izquierda está contaminada. La izquierda está entretenida. La izquierda está apalabrada. La izquierda está convenida, perdida, huida, arrepentida y muy chalá de la cabeza. Y como la Izquierda no existe, se murió, se mató, se golpeó con la I mayúscula en la nuca y después se comió a sí misma y se defecó, no hay Monstrua opositora, así que la Derecha pace sin depredador natural y nos encarcela y nos multa y nos censura y nos retira y nos prohíbe a placer, como ella sabe y como su Dios manda. Y se ríe. Pero, ¿ves, pimpollito? Si yo hubiera escrito antes que la izquierda, además de lo dicho, está amariconada —que es lo que está, amariconada—, la izquierda habría puesto el grito en el cielo por el calificativo empleado por el Tíscar en Lacontradejaén, que es lo único que hoy día le importa a la izquierda, por lo único que se mueve, y no por las libertades escupidas, convencida de que ese es su papel y ya está. Por eso no lo he escrito, por miedo a su ley mordaza, que la tiene.

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