Juan y Medio, criticado por una escena acordada en la que cortaba la falda a su compañera Eva Ruiz.
Juan y Medio, criticado por una escena acordada en la que cortaba la falda a su compañera Eva Ruiz.

La broma pactada entre el presentador y Eva Ruiz provoca reacciones que califican de machista a Juan y Medio y a esa escena, guionizada

Mientras tecleaba hace unos días en el despacho miré hacia adelante, por la cristalera. Un grupo de mujeres mayores hablaban en el banco de todas las tardes.

—Pues que no ha vuelto más egraciao el Juan y Medio –dijo una vecina.

La apreciación ha sido casi como un anticipo de lo que le ha caído al icónico presentador de la televisión andaluza. El viernes fue tendencia en Twitter y la mayoría de comentarios lo acusaban de machista. Todo es porque Juan cogió unas tijeras y entendió que el mejor uso que podía hacer con ellas era recortarle la falda un por aquí, otro por allí, a su compañera Eva Ruiz. La copresentadora abandona el plató entre risas; entiende que si Juan sigue recortando los espectadores se van a quedar sin nada que imaginar. Y Eva desaparece.

Esa es en esencia la escena. Una tromba de comentaristas tuiteros —también en Facebook— condenaron a Juan y Medio. Como la crítica creció al ritmo que crecen las cosas en las redes sociales, Eva Ruiz salió al paso. Dijo que su compañero no es en absoluto machista y que la escena estaba acordada.

Entonces, y me bajo de párrafo por eso, si todo era mentira, ficción, un juego para entretener al público y a la audiencia, ¿hay que enjuiciar moralmente la escena? La izquierda no tiene dudas. La izquierda no suele ponerse de acuerdo para casi nada, pero raras veces duda. En los últimos tiempos se ha vuelto casi tan dogmática como la derecha. A los ojos de la nueva izquierda, del Pueblo, lo de Juan y Medio ha sido escandaloso. Tiene que pedir disculpas, como la cadena y, supongo, los guionistas del programa.

Paz Padilla hizo algo parecido con un joven apuesto en mitad de su programa en Telecinco: de pronto empezó a quitarle la ropa. Los veladores de la moral recordaron en Twitter la similitud.

Otro asunto son las cadenas. La broma de Juan la pagamos los andaluces; la de Padilla, Mediaset. Algunos analistas entienden que la libertad de creación —de apostar o no por escenas supuestamente machistas— sólo atañe a la privada; la pública tiene que proteger al espectador, tiene que recortar.

Si fue una broma y no hizo gracia, la solución es muy práctica: cambiar de canal. Digo yo.

Comments

comments