La Guardia Civil recupera 748 piezas arqueológicas de “incalculable valor”, entre las que destaca una lámina ibera con la escritura más antigua de España, y detiene a seis personas

Cuando los agentes de la Guardia Civil de la Operación Alfaíbero descubrieron en una vivienda las piezas arqueológicas, no podían imaginar que en sus manos tenían una lámina íbera con la escritura más antigua de España, la escultura de fauno o un decadracma griego del siglo V ante de Cristo en excelente estado de conservación. Un auténtico tesoro del patrimonio jiennense de “incalculable valor” que de no ser por el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil hoy estaría en el mercado negro o en poder de coleccionistas. La denominada Operación Alfaíbero se ha saldado con la detención de seis personas en Jaén, La Guardia, Andújar y Mancha Real, a las que, además de las 748 piezas, se le ha requisado material para ejecutar el expolio.

A la vista de los hechos, hoy no era un día cualquiera en la Comandancia de la Guardia Civil de Jaén. La presencia del delegado del Gobierno en Andalucía, Antonio Sanz, advertía de que la labor realizada por el Seprona contaba con la calificación de excepcional. Y motivos no faltan. En un expositor colocado de manera conveniente en el salón de plenos del cuartel se podía ver y tocar una parte de la historia de la provincia. Un museo improvisado en el que se mezclaban los ordenadores portátiles y los detectores de metales con una lámina de plomo que data del siglo III antes de Cristo, cuyo valor radica en los signos que contiene. Para los expertos, se trata de la zona cero de la escritura original autóctona de la Península Ibérica. Junto a ella, numerosas monedas, una pulsera o herraje romano, entre una larga lista de objetos.

Piezas recuperadas por el Seprona de la Guardia Civil en la Operación AlfaÍbero.
Piezas recuperadas por el Seprona de la Guardia Civil en la Operación AlfaÍbero. Foto: Javier Esturillo

Antonio Sanz, acompañado por el teniente coronel Jefe de la Comandancia, Luis Ortega, y la subdelegada del Gobierno en Jaén, Francisca Molina, iba de una punta a otra de la mesa repansado perplejo el descubrimiento de la Benemérita en el marco de la Operación Alfaíbero. “Con el hallazgo de estas piezas, se ha recuperado en Jaén un patrimonio de incalculable valor desde el punto de vista arqueológico, histórico y cultural”, ya que, según las primeras apreciaciones de los expertos, entre los efectos rescatados “hay algunos que son prácticamente únicos en el mundo”, ha subrayado orgulloso Antonio Sanz, quien que ha agradecido a la Guardia Civil el trabajo desarrollado, que se ha prolongado durante años, según ha apuntado el teniente coronel Luis Ortega.

EL ORIGEN DE LA OPERACIÓN

Los agentes del Seprona supieron de que una persona había expoliado tres láminas de plomo con inscripciones íberas, una pulsera o herraje romano y una lámina de plomo con inscripciones romanas, informa la Delegación del Gobierno. Tras fotografiar las piezas, los guardias civiles pidieron un informe pertinente al arqueólogo de la Delegación Territorial de Cultura en Jaén, quien puso en la pista a los agentes sobre el gran valor de las piezas señaladas.

SEGUIMIENTO Y COMERCIALIZACIÓN

Una vez iniciado el operativo, se efectuaron controles de la actividad de la persona que al parecer poseía las piezas, comprobando sus reiteradas salidas, con detectores de metales, para cometer expolios en yacimientos catalogados de la provincia de Jaén. En el transcurso de la investigación se ha podido comprobar que todos los implicados en la organización mantienen contacto con otras personas dedicadas al expolio habitual de yacimientos.

Las piezas obtenidas se comercializaban en tres modalidades: una, a través de páginas especializadas de internet; otra, mediante la venta a coleccionistas y la última y más habitual, a otras personas que, como ellos, se dedican a esta actividad y actúan como revendedores. Estos las presentan en eventos especializados donde se obtiene documentación, que legaliza su tenencia e incluso posterior comercio.

REFERENCIAS HISTÓRICAS

En este sentido, Sanz ha subrayado que con el hallazgo de estas piezas “se ha recuperado en Jaén un patrimonio histórico incalculable”, ya que, según las primeras apreciaciones de los expertos, entre los efectos rescatados “hay algunos que son prácticamente únicos en el mundo”. Así, ha puesto como ejemplo una placa ibera que data de entre los siglos III y I antes de Cristo.

Uno de los hallazgos más “impresionantes”, ha enfatizado, es el de “una placa romana con inscripciones latinas ya del siglo II o III después de Cristo que, según indican los especialistas, en el mundo puede haber prácticamente solo entre 30 y 40 de este tipo”. En este caso, además, las primeras estimaciones de los estudios arqueológicos indican que “puede que estemos ante una de las mejores conservadas y, por tanto, es de suponer que refleje el origen de la escritura en la península”.

MÉTODO DE CAPTACIÓN

En ocasiones, los miembros de la organización captaban a personas poseedoras de patrimonio, que habían sido obtenidos utilizando detectores de metales o simplemente realizando labores agrícolas, las cuales eran desconocedoras del valor real de los objetos que poseían. A éstos les comunicaban que tienen un contacto que entiende mucho de la materia y que guardaran el sigilo exigido, al tratarse de “asuntos ilegales”.

Si las piezas no tenían valor les eran devueltas, pero en caso de que tuvieran valor económico, les decían que habían sido interceptadas por la Guardia Civil y que se las habían intervenido. Si el perjudicado exigía la devolución, no admitiendo la explicación de la intervención de la Guardia Civil, la organización estaba en disposición de realizar réplicas o falsificaciones, si no de su mismo artículo, sí de otros similares, que pudieran parecer de más valor que el entregado.

En el transcurso de la Operación Alfaíbero se han realizado seis registros domiciliarios, de forma simultánea, en los que se intervinieron gran cantidad de objetos relacionados con patrimonio histórico: monedas, anillos, vasijas, detectores de metales, libros de numismática para tasar las piezas, etc… destacando entre ellos unos lienzos íberos y romanos.

Además de estos objetos se ha intervenido material de comunicación e informático que podría aportar pruebas suficientes, una vez analizado, para ampliar la investigación o abrir una segunda fase. Para la clasificación y catalogación de los objetos, la Guardia Civil ha contado con la colaboración de los arqueólogos del Centro Andaluz de Investigaciones en Arqueología Íbera, cuyos informes han sido remitidos a la Autoridad Judicial.

 

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