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La lenta agonía del mercado de abastos

Por Javier Esturillo - Enero 10, 2018
La lenta agonía del mercado de abastos
Más de la mitad de los puestos del mercado de abastos de Linares están cerrados.

Los minoristas alertan de la decadencia del mercado, donde más de la mitad de los puestos están cerrados, carece de climatización, plazas de aparcamiento y paradas de transporte público

A Tomás Vico no le falta espacio pero tampoco le sobran clientes. Su pequeño negocio es un oasis de verduras y fruta fresca en medio de la nada. A su alrededor solo quedan pasillos baldíos y el hermetismo de las persianas metálicas de los puestos clausurados. "El año pasado cerraron cuatro y este año vamos por el mismo camino", suspira Tomás Vico, portavoz de los poco más de doce comercios que se mantienen abiertos en el mercado de abastos de Linares. El ocaso de la plaza es el reflejo de su "abandono". "Nos han dejado de la mano de Dios. Nadie se preocupa por nosotros", lamenta Tomás Vico, cuyas ventas, como las de otros muchos, dependen de los pedidos que llegan de los bares y los particulares. "Viene muy poca gente. Solo los clientes más fieles", alerta.

Solo una docena de puestos sigue en pie: uno de carne, otro de pescado, uno de especias y el resto de frutas y verduras. "Es todo lo que hay", apunta el comerciante. Ya nadie pregunta "¿quién es el último?". De un tiempo a esta parte, los rollos numerados que ordenaban el turno de cada cliente en la cola han dejado de contar. Frente al bullicio, las prisas y los debates improvisados de los clientes, solo queda el silencio. Una calma que inquieta a los minoristas que se resisten a cerrar. La carencias del mercado son muchas e inquietantes. Para empezar, no tiene climatización. "En invierno te hielas y en verano te mueres de calor. Es el pan nuestro de cada día", advierte. A ello se suma, la falta de aparcamiento para el propio mercado y de paradas de transporte público, una campaña de promoción que fomente el consumo y, por encima de todo, el "absoluto abandono" que, según Tomás Vico, sufren del Ayuntamiento. "Por aquí no aparece nadie. El concejal -en referencia al edil de Comercio, Rafael Sampedro- solo viene cuando hay cámaras", censura.

 Puestos con las persianas metálicas echadas.
Puestos con las persianas metálicas echadas.

Tomás Vico lucha por sacar adelante su pequeño negocio familiar. En este tiempo, ha visto bajar de forma permanente y sucesiva las persianas de muchos puestos que daban vida al mercado. Recuerda que el pasado año un compañero tuvo que abandonar por depresión. "No podía trabajar. Lo pasaba realmente mal". Los comerciantes no saben cuánto aguantarán en las actuales circunstancias. Son las doce del mediodía y la arteria principal de lo que en su día fue un auténtico zoco sigue prácticamente vacío. Para Tomás Vico, el mercado necesita un plan de choque de manera urgente, no cuidados paliativos. "Nos prometieron que iban a invertir treinta mil euros y solo se han gastado nueve mil en un cuadro eléctrico que encima no para de dar problemas", señala.

PAPEL MOJADO

Tomás Vico guarda como oro en paño un documento firmado de puño y letra por el alcalde, Juan Fernández, en el que se comprometía a climatizar el edificio, a intensificar el servicio de limpieza y a la ampliación del horario del mercado, a la adjudicación y apertura de la totalidad de los puestos, a dotar al espacio de megafonía y a la mejora de todos los accesos, con la colocación de barandillas. Cuando estampó su rúbrica en el papel, junto con la del representante de los minoristas, Juan Fernández era candidato a la reelección. "Papel mojado" a juicio de los comerciantes, a los que la paciencia se les agotó hace tiempo. "Hemos pensado en movilizarnos, en hacer algo para que nos escuchen y atiendan nuestras necesidades", explica un abatido Tomás Vico, que atiende el negocio familiar -Frutas y Verduras Susana- que su mujer no pisa desde hace más de dos años.

 Clientes compran en los pocos negocios que siguen abiertos.
Clientes compran en los pocos negocios que siguen abiertos.

PUESTOS PARA EMPRENDEDORES

El Ayuntamiento de Linares se ha propuesto revitalizar el mercado de abastos con savia nueva. Así, sacó a concurso una docena de puestos -entre simples, dobles y triples- para fomentar el empredimiento en la ciudad. El objetivo de esta licitación es que exista relevo de puestos abandonados y cerrados desde hace años para convertirlos en originales tiendas o pequeños negocios que den continuidad -y vida- a una plaza totalmente remozada, pero con muchos años de historia a sus espaldas. Sin embargo, para el portavoz del colectivo no cree que nadie quiera montar nada en el mercado si antes el equipo de Gobierno no cumple sus promesas y pone en condiciones la plaza.

 

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