Son tres días de música, talleres, teatros, comida y cine. Alcalá se convierte cada julio en un espacio de encuentro cultural gracias a Etnosur, el festival que encara la edición veintiuno. La cita es gratuita para los espectadores; ni vecinos ni visitantes tienen que rascarse el bolsillo para disfrutar de la programación. Son sólo tres días, y el dinero fluye rápido. La actividad comercial se dispara. Parece una contradicción, pero ocurre: un festival que no cobra al público genera un volumen de negocio mayúsculo para la restauración, las tiendas de comida y la mayoría de los negocios. La gran pregunta es cuánto dinero mueve Etnosur. Según el Ayuntamiento, la cantidad oscila entre el millón y medio y los dos millones de euros. El festival da trabajo fuera y dentro del recinto. La cultura genera —por días— empleo.

EL MAKING OF ARRANCA CON SUFICIENTE ANTELACIÓN

Es martes 11 de julio, y Antonio Aguilera, encargado de logística del festival, ya ha dedicado horas a montar parte del atrezo urbano de Etnosur. Faltan diez días para que arranque la edición de 2017. Y hay mucho trabajo que hacer. Aguilera, gerente de Merlín Eventos, cuenta a este diario que hoy —11 de julio— han llegado las vallas que se instalan en los parques y las casetas para los aseos portátiles. “Hemos limpiado las lonas que se cuelgan para señalizar. Y hemos colocado una en el balcón del Ayuntamiento”, dice.

Aguilera coordina a un grupo de 35 personas. Su empresa está vinculada al festival desde hace 17 años. 17 de 21 ediciones juntos. El número de trabajadores ha crecido con el paso del tiempo. “Al principio hacíamos menos cosas. A medida que el festival creció asumimos nuevas responsabilidades”, detalla.

Los empleados en la logística de Etnosur crecen en número según se aproxima la fecha de estreno. La semana anterior son sólo cuatro o cinco personas; en el inicio de la semana de celebración pasan a ser nueve, y el jueves, día anterior al despliegue, ya son 35. El 75 por ciento de los contratados son jóvenes estudiantes que aprovechan la ocasión para ganar dinero.

Aguilera cree que el impacto económico es muy positivo para la ciudad. ¿Cuánto dinero se mueve? “Esa es la gran pregunta”, admite el promotor de Eventos Merlín. “Y es importante conocerla. Hay mucha gente que viene aquí y, de paso, compra. Los bares y las tiendas de alimentación lo notan mucho”, señala. El Ayuntamiento invierte 380.000 euros en la edición de este año.

El festival reúne a miles de aficionados a la música y a otras artes. Foto: Etnosur.
El festival reúne a miles de aficionados a la música y a otras artes. Foto: Etnosur.

“GANO SEIS VECES MÁS QUE CUALQUIER OTRO FIN DE SEMANA”

Tan complejo como cuantificar el número de euros que propicia el festival es dar un dato acerca de a cuánta gente convoca. La organización de Etnosur estima que el año pasado hubo unas 40.000 personas, casi el doble de la población de Alcalá. “Al ser gratuito es más complejo determinar la cifra”, precisan desde Comunicación.

Isidoro González, responsable de la Cafetería-Restaurante Torrepalma, sabe lo que le espera en breve. “Estaremos a tope, como siempre”, dice. El Torrepalma es también el establecimiento donde comen y descansan los artistas y los responsables del festival. En las fechas de Etnosur, González se centra en la organización para que el hotel y el restaurante estén preparados. Son días de entrar y salir. De consumo.

Las ventas son exponenciales. A González, consultado por Lacontradejaén, le sale una comparación muy elocuente acerca del impacto de Etnosur: “En el festival podemos hacer una caja de unos 18.000 euros, seis veces más que un fin de semana normal”, estima.

El propietario de Torrepalma aporta un matiz: si bien las cifras son aún muy buenas, la crisis se dejó notar. “Antes, cuando también había conciertos los domingos por la noche, era una locura: el lunes por la mañana había tanta gente que no dábamos abasto”, recuerda. La crisis ajustó también los precios.

El año pasado, el pasacalles de La Fura del Bauls sembró ese caos al que alude González. Un caos halagüeño, claro.

Los bares de Alcalá acostumbran a sacar barras para vender en la calle, aunque la tradición ha menguado, según el dueño de Torrepalma.

“ESTO ES COMO BIENVENIDO, MISTER MARSHALL, Y CON DINERO”

Alimentación Góngora es una tienda ubicada en el número 5 de la Avenida de Andalucía. Abrió en 1970. Bocadillos, fruta fresca, litros de cerveza y botellas de alcohol —mucho alcohol vía lote de botellón— salen de la tienda a poco que se acerque el festival. Son algunos de los productos más vendidos. Como el gazpacho casero. “Lo hacen mis padres. A la gente que viene le encanta”. Habla Raúl Góngora, uno de los dos hermanos que llevan el negocio.

El horario de la tienda cambia los días etnosureños. Las puertas se abren a las siete y media de la mañana para cerrarse, como muy pronto, a la una de la madrugada. Alimentación Góngora está en un sitio estratégico: en el centro de la ciudad, de paso al recinto. Los dueños notan que la atmósfera del establecimiento cambia la semana previa. En todos los sentidos. “Esto es como Bienvenido, Mister Marshall. Y con dinero de verdad”, bromea.

Alimentación Góngora vende bocadillos, fruta y lotes de botellón los días del festival.
Alimentación Góngora vende bocadillos, fruta y lotes de botellón los días del festival.

LA OPORTUNIDAD DE PROMOCIÓN: LLEGAR A 40.000 PERSONAS

Santiago Orea impartirá por primera vez un taller de mindfullness y yoga en Etnosur. Lo había intentado antes, pero no había podido ser. Hace tres semanas que Orea cambió Alcalá por Almería para iniciar su nuevo proyecto, Mi luna casa retiro, un alojamiento que invita a cualquiera a experimentar las disciplinas con total tranquilidad, idóneo para los fines de semana.

¿Qué espera Orea en Etnosur? “La repercusión mediática es uno de los motivos para ir. No sólo por la información que den los medios, sino porque hablamos de llegar a 40.000 personas”, explica a Lacontradejaén.

Está claro que esas 40.000 personas no irán a su taller, pero la potencialidad de público está ahí. Igual le ocurrirá al mexicano Juan Pablo Chipe, que también debutará en Etnosur con un taller de collage. Orea reconoce que no ganará más en la cita étnica que en sesiones convencionales. “He puesto unos precios que la organización ha aceptado. Cada día haré uno. Y necesito muy poco: un local, sillas y el corazón y las orejas abiertas”, asegura.

MIENTRAS LOS NIÑOS DUERMEN

Eva Guerrero es la coordinadora de la guardería nocturna AtrapaSuetños. El espacio es tan atractivo para los padres como para los niños: los primeros dejan a sus hijos en la guardería en las horas de los conciertos. “Nuestro horario es desde las diez de la noche hasta las cuatro de la madrugada”, explica Guerrero.

Ella y un grupo de amigas dedicadas al ámbito de la educación se animaron a crear AtrapasSuetños. “Creo que llevamos ya 15 ó 16 años en el festival”, dice de memoria. La guardería da trabajo a cinco personas, incluida Guerrero. Son monitoras. Este año el tema del espacio, ubicado en el Colegio Alonso, es el circo.

“Los viernes son más flojos de público, depende de los conciertos. Los sábados sí viene más gente y tenemos a más niños”, cuenta. El número de menores se duplica los sábados: pasa de 40 a 80. La hora cuesta 3,50 euros; la noche, 18. Hay tarifas especiales para el fin de semana —32 euros—y para familias numerosas —22—.

La alcalaína admite que el empujón económico que le da el festival es destacable. Ella tiene una ludoteca en el municipio los fines de semana. La comparación no es odiosa. “La pena que me da Etnosur es que apenas puedo ver nada; me paso casi todo el tiempo en la guardería”, concluye.

El festival no sería posible sin el servicio de limpieza, compuesto por entre 15 y 20 personas. Como apunta Antonio Aguilera, hay varios equipos que trabajan en diferentes tramos horarios: uno por la mañana en el recinto; otro mañana y tarde en el Paseo de las Álamos y en el entorno del Ayuntamiento, y otro por la noche, en el recinto y el Piripipao (el punto de comida), desde las seis de la mañana hasta las dos de la tarde. La convivencia de culturas es una de las señas de identidad del festival. Gratuito. Y muy rentable.

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