EN DIRECTO, DESDE MÉXICO

Su acento despista hasta al más perspicaz. Marta Millán, de La Puerta de Segura, cruzó el charco empujada por su sexto sentido, por su instinto. En México ha cumplido un sueño. Presentadora, actriz de telenovelas, teatro, cine... nada se le resiste.

Antes de empezar a leer este perfil, vean el vídeo. ¿Ya lo han hecho?

Sí, es de aquí. De La Puerta de Segura.

“Dueña de la garra española, de la gracia andaluza y del salero porteño, conquistó la televisión mexicana con tesón y frescura”. Ha sabido ganarse el calor de los hogares mexicanos, pero nadie le ha regalado nada. Se confiesa “medio especial”. O hace las cosas bien o no se queda tranquila. Hasta última hora revisa los detalles de su vida, abierta de par en par para los lectores de Lacontradejaén. Salvando el cambio horario, cruzamos el océano que separa a Marta Millán (La Puerta de Segura, 28 años) de su amado mar de olivos para bucear en la vida de una presentadora de televisión, deportista, modelo y actriz que desde pequeña tuvo claro una frase: mamá, quiero ser artista. Y lo quiso ser en México. A los 22 años llegó sin nada. Con dos maletas cargadas de ropa y de ilusiones y dispuesta a trabajar en la cadena de televisión más grande de habla hispana: Televisa.

“¡Estás loca, Marta! ¡Te van a matar! ¡Te van a secuestrar!”. Hizo oídos sordos. Reconoce que hay inseguridad en ciertas zonas, violencia y secuestros en algunas ocasiones. Pero para tranquilidad de todos, puede decir que Ciudad de México, lugar donde reside, es uno de los puntos más tranquilos del país en estos momentos. “Con prudencia y un sentido común básico de querer cuidarte no tiene por qué pasar nada”, apunta.

EL INICIO DE UN VIAJE

—Desde niña fui muy inquieta y ansiosa por aprender todo cuanto tenía a mi alrededor. Pronto sentí una atracción muy fuerte por las artes, en especial por el teatro y la música.

Se inscribió a cuanta actividad artística podía desarrollar en un municipio de apenas 2.500 habitantes. El coro de la iglesia y el Grupo Folclórico Chirichipe vieron sus primeros pasos de flamenco, jotas y seguidillas. Cantó en la rondalla, tocó la guitarra y sus primeros pinitos en el mundo de la actuación los hizo en la Escuela Comarcal de Teatro. ¿Quién le iba a decir al público del Teatro Municipal de La Puerta de Segura que estaban viendo crecer a una artista allende los mares?

—Elegir el mundo del arte como “modus vivendi” nunca es una decisión fácil ni para el que lo elige ni para los que tiene alrededor.

Como tantos y tantos jóvenes, el miedo de su familia y entorno a “morirse de hambre” con una profesión que muchos piensan que es más una afición que un oficio, le hicieron sucumbir. Se trasladó hasta Granada, donde estudió la Licenciatura en Traducción e Interpretación. Eligió las lenguas de inglés, francés y chino y se especializó en el área del derecho para ser intérprete jurado.

—Fueron cuatro años de mi vida agridulces. Mientras veía a mis compañeros disfrutar de los famosos años universitarios, yo sentía una gran tristeza en mi interior al sentir que me estaba traicionando a mí misma. No era ahí donde yo quería estar sino en la facultad de Arte Dramático en Madrid.

EL CHAVO DEL OCHO, LAS TELENOVELAS Y EL DEPORTE

Junto al amor por las artes y la actuación, desde bien niña Marta Millán cultivó el amor por México, aunque nunca había estado en ese país.

—Con ocho años descubrí al famoso Chavo del Ocho que todos los españoles hemos visto alguna vez, y ya me pareció muy interesante la comedia que planteaban y el lenguaje tan gracioso que utilizaban.

Cuando salía del colegio, corría a casa para merendar manteca recién hecha en el horno de la esquina de su casa, con un vaso de leche, y ver las travesuras de los niños de aquella divertida vecindad. Poco después se enganchó a las telenovelas mexicanas. Los amores y desamores de personajes apasionados junto a un meloso acento le conquistaron. Tanto que, hoy en día, al oírla hablar nadie, absolutamente nadie, se atrevería a decir que es de Jaén, de La Puerta de Segura.

—Fue ahí cuando supe que yo quería desarrollar mi carrera artística en México.

Cumplir su sueño no fue tarea fácil. A los dos meses de acabar la carrera le llegó el momento de volar. Detrás dejó un noviazgo de cinco años y un tiempo forzoso de estudio para tener algo en la vida. A los 22 años llegó a México sin nada.

—Cinco noches en un hotel y un billete de avión eran toda mi certeza en un país desconocido y en una ciudad de 20 millones de habitantes. Pero mi ilusión y ese sentimiento de plenitud y libertad, de estarme cumpliendo finalmente a mí misma, eran más grandes que todo lo demás.

Decidida como nadie, al día siguiente de aterrizar se plantó en Televisa. Allí se encontró a su primer “ángel de la guarda”, Eugenio Cobo, director del Centro de Educación Artística de Televisa. Le dio la oportunidad de formarse en la escuela y la primera tarea que le asignó, si realmente quería trabajar en el medio, era cambiar el acento.

—Concretamente, “neutralizarlo” para sonar lo más mexicana posible. Curioso y paradójico que aquel acento que tanto me llamaba la atención al escucharlo en las telenovelas, ahora tendría que ser el mío para ser una de ellas.

A los cinco días se terminaron las noches en un hotel. Alquiló un piso compartido a cinco minutos de Televisa, y empezó a vivir en “una burbuja”.

—Mi alma se siente más mexicana que el chile, como dirían aquí, y sentí que por fin había llegado a casa.

Después de los primeros meses y de un cambio radical del acento empezó su romance con el mundo de la televisión en la faceta de presentadora. Poco tiempo después, en febrero de 2012, antes de los Juegos Olímpicos de Londres, tuvo una idea mientras iba en el metro. Se le ocurrió un proyecto en el que se pudiera llevar a la televisión mexicana todas esas diferentes formas de pensamiento que tendrían todos los miembros de los países que participarían en los juegos. Grabó un proyecto piloto, lo presentó en Televisa Deportes Network, la que sería su casa profesional durante los siguientes cuatro años. Gracias a su segundo ‘ángel’, Francisco Javier González, vicepresidente de contenidos de la empresa, empezó a trabajar. ¡Sueño cumplido!

FUGAZ REGRESO A ESPAÑA Y RUMBO A MIAMI

Tras cuatro años en México, Marta Millán regresa a España. Una vez más, hace caso a su instinto, a su sexto sentido.

—En España se está haciendo actualmente muy buena ficción, tanto en televisión como en cine. Por eso decidí que era momento de volver a mi tierra durante un tiempo, para enfocarme al cien por cien en mi parte actoral.

Y en Madrid estudió Arte Dramático. Porque no importa el tiempo que pase y las circunstancias que uno tenga que vivir; cuando realmente se tiene un deseo profundo y sincero de hacer algo en la vida hay que intentarlo. Así lo entiende la porteña, que se formó en Central de Cine, una escuela de actuación especializada en cine y televisión. Conoció también a un coach de Los Ángeles, Bernard Hiller, con quien viajó a Hamburgo y a Los Ángeles, donde realizó dos masterclasses internacionales con actores de 17 países.

—Un auténtico banquete de culturas y formas de ser diferentes.

Pero había otra ciudad que estaba llamando a sus puertas, Miami. Ahí fue donde surgió otra oportunidad de volver a trabajar como presentadora con Univision Deportes, otra cadena de televisión aliada y hermana de Televisa, donde ya conocían su trayectoria por los cuatro años anteriores en México. A principios de año ha iniciado un proyecto con ellos con mucha ilusión, pues supone abrirse al mercado hispano televisivo en Estados Unidos.

—Todavía no sé a ciencia cierta si voy a continuar al cien por cien con ellos, en proyectos esporádicos, pero la oportunidad de haber estado en Arizona realizando la primera serie de historias ha valido muchísimo la pena.

Además, entre sus últimos trabajos, destaca una participación en la exitosa serie de Telemundo El Señor de los Cielos, donde hizo de una periodista española que reporta el saldo de una “balacera” en unas bodegas a las afueras de Madrid, llevada a cabo por varios de los narcotraficantes protagonistas de esta trama.

—Como dirían aquí, “mi mero mole”, eso es lo mío vaya, lo que más me apasiona hacer. También me dedico a hacer publicidad como actriz y como modelo.

FISICOCULTURISMO

Otra de las facetas escondidas de Marta Millán es el deporte. A los 16 años se sacó el título, en Albacete, como monitora de aeróbic, step y en medicina deportiva por la Asociación Española de Monitores de Aeróbic, reconocida por la European Aerobics & Fitness Alliance. Al año siguiente, trabajó como profesora de aeróbic con el Ayuntamiento de Puente de Génave mientras estudiaba segundo de Bachillerato. Actualmente, practica fisicoculturismo de lleno.

—Es algo sacrificado que requiere de muchísima dedicación y disciplina, y por eso lo amo tanto. Considero que es un símil increíble para cualquier cosa valiosa que queramos lograr en nuestra vida.

Supone tres horas de entrenamiento diarias, más la hora y media de cocinar la estricta dieta que debe seguir.

Por otro lado, tiene entre manos el proyecto Conferencias motivacionales teatralizadas, para transmitir a las empresas y a cualquier foro que le quiera escuchar, un “mensaje de esperanza y de impulso, a través del carisma del arte”.

PRESUMIR DE TIERRA

Aunque su agenda está súper apretada, Marta Millán tiene tiempo para añorar a su familia. Sobre todo a su madre Virginia y su tío Ildefonso, que es como su padre. El aceite de oliva, el pan recién hecho del horno junto a su casa y cuyo aroma empieza a penetrar por las ventanas a las seis de la mañana; sus amigos, pasear por las calles de su pueblo en las tardes de primavera o por las de Madrid.

—Jaén a la distancia se ve con cariño y orgullo. La verdad es que lo presumo siempre, hablando de su manto de olivos que invade toda nuestra provincia y del oro líquido que es nuestro mayor tesoro. Siempre me encargo de explicar cómo es la geografía española y voy desmenuzando cada lugar empezando por la amplia España, pasando por la autonomía Andalucía, llegando a mi amada provincia Jaén y concluyendo en mi pequeñita y carismática Puerta de Segura.

Si tiene que elegir uno de los días más felices de su vida, ese lo ha vivido en su tierra y gracias a sus vecinos. Fue cuando dio el pregón de las fiestas. Para ella, fue hermoso ver cómo gran parte de sus vecinos acudieron al Teatro Municipal para regalarle un guiño de complicidad.

—Ese fue el más bello regalo que me demostró que sí puedo ser profeta en mi tierra.

A esa tierra que le ha hecho profeta, que ha confiado en ella y que le ha regalado tanto, le manda, a través de este diario, un mensaje:

—Esperanzas a los jóvenes y no tanto que puedan leer mi historia. Si yo pude salir de La Puerta de Segura, un bello rincón jiennense de 2.500 habitantes, para experimentar el mundo y exportar los valores y las tradiciones que mi lugar de origen me aportó, todos podemos lograr cualquier cosa que anhelemos en la vida. Los seres humanos somos creaciones maravillosas del universo y nunca debemos perder esa fe y confianza en nosotros mismos. Si nos amamos y respetamos por encima de todas las cosas, haremos de este un mundo mejor en el que vivir y que dejarle a nuestros hijos. ¡TE AMO JAÉN!

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