Andalucía recibió en 2016 un total de 5,5 millones de visitantes atraídos por el turismo de interior. Esta cifra representa el 19,6% del global de viajeros que llegaron al destino y un aumento del 11,7% sobre el ejercicio anterior. El grado de satisfacción alcanzó el 8,3 sobre 10, frente al 8,1 de 2015. El verano pasado, la comunidad batió récord de visitas, al alcanzar los 7,8 millones y Jaén, muy lentamente pero con paso firme, consigue hacerse un pequeño hueco. Principalmente en ese mercado de turismo de interior, el conocido desde hace dos décadas que lo apadrinara la Diputación como paraíso interior. Con un 7%, la jiennense ha sido la provincia que mayor crecimiento ha experimentado en los meses estivales. 143.000 viajeros y las 271.000 pernoctaciones son los datos que lo avalan. Están muy lejos de otras provincias turísticas por excelencia. Pero ahí está este paraje de tierra adentro que es Jaén, escalando posiciones para afianzar un público.

En esto tiene mucho que ver el papel promocional que hacen las administraciones, con la Junta y la Diputación a la cabeza, y reforzados por los ayuntamientos. Se estrujan la imaginación para llamar la atención dentro de un mundo más que competitivo. Si hay que rotular un taxi con la palabra ‘olé’ para que circule por las calles de Manchester, pues se hace. Hace unas semanas lo vimos junto a uno de estos vehículos. Es Manuel Fernández Palomino, diputado de Turismo. Tiene entre ceja y ceja que el mundo conozca este paraíso interior rodeado de un mar de olivos que aspira a ser patrimonio de la humanidad. Rara es la semana que no viaja, ya sea por la provincia, por Andalucía, España o fuera. Pero entre las propuestas de promoción no solo está salir fuera, sino traer a los expertos aquí.

—Los fam trips, o viajes de familiarización, son una de las fórmulas más extendidas.

Invitar a profesionales del sector a palpar con sus manos el oro líquido de las almazaras, pero también la joya de los parques naturales o del patrimonio cultural. Que saboreen la gastronomía y se vayan con la hospitalidad de los jiennenses guardada en el corazón. Si ellos salen convencidos harán de voceros de las excelencias del Santo Reino. Para este año se han previsto unos 25 con un presupuesto que ronda los 100.000 euros. Especializados en el mundo taurino, en vías verdes, el turismo religioso o arqueológico. La temática es bien diversa. No los impulsa la Diputación únicamente, sino que cuenta con la colaboración de otras administraciones, en gran parte de la Junta. Este fin de semana, coincidiendo con la Feria de Turismo Tierra Adentro, se han realizado dos para operadores chinos y mexicanos. Han estado en Jaén, Úbeda y Baeza.

DE PRIMERA MANO

Pero no hace falta traerlos desde tan lejos. Jugar con las nuevas tecnologías y captar al público más joven es importante con vistas al futuro. Y ahí los blogueros tienen mucho que ver. Es el ejemplo de lo vivido por cuatro “mochileros” especializados que hace unas semanas estuvieron en Sierra Mágina.

Diego Chiessa Ripamonti escribe en Dondetemetes.net.

—Personalmente, me llamó la atención la cantidad de atractivos que tiene la zona, lo cercano de unos con otros, pero sobretodo el carácter de la gente. He venido a Andalucía unas cuatro o cinco veces, y esta fue la primera vez en Jaén. Su gente, tanto la que nos enseñó la zona, como la que compartió breves momentos con nosotros, me hicieron sentir como en casa.

Desde los almendrados de Albanchez, a una ruta en 4×4, pasando por la visita a Fuenmayor, en Torres, o a las casa de las Caras de Bélmez. Callejear por Huelma, descubrir el rico patrimonio cultural, saborear el turismo sostenible y conocer actividades de ocio al aire libre. Son algunos de los atractivos que han enamorado a estos blogueros. Eso sí, sin olvidar el producto estrella, el aceite de oliva. Como reconoce Manuel Fernández Palomino, es el hilo conductor de todas las promociones.

—El oleoturismo y el aceite de oliva lo introducimos absolutamente siempre.

Ante la pregunta de si Jaén es una zona olvidada desde el punto de vista turístico, Diego Chiessa confiesa:

—Una de las cosas que hablamos con la persona que se encargó de este viaje fue justamente eso, que Sierra Mágina no nos sonaba de nada. De hecho, lo único que sí nos sonaba era Bélmez.

Es de la opinión de que existe una competencia muy cercana que tiene mayor y mejores infraestructuras, aparte de “más y mejores conexiones con el resto de España o incluso con países extranjeros”.

—Por otro lado, ese “paraíso interior” si fuera de turismo masivo, se perdería, y realmente agradecí el hecho de hacer senderismo o pasear por pueblos y no ver a más turistas que nosotros.

Anselmo Herranz escribe en Con la mochila. Explica que el fam trip estaba pensado para conocer toda Sierra Mágina, desde lo más desconocido hasta lo más turístico en pequeñas cápsulas.

—La verdad es que nos han quedado muchas ganas de volver por allí a profundizar en todas las rutas que hay por la sierra, el oleoturismo, el avistamiento de aves, los castillos, la gastronomía…

Es la primera vez que visitaban Jaén y confiesan que ha sido “sorprendente”.

—Aunque bien es cierto que es para un turismo quizás un poco específico. Esta pequeña sierra tiene mucho que ofrecer, mucho por descubrir y a muy pocos kilómetros de la ciudad de Jaén, que también cuenta con cosas interesantes que visitar. Para nosotros, aficionados a la montaña, los trekings y la escalada, nos ha parecido un pequeño paraíso que concentra de todo en muy poco espacio.

La opinión de estos dos expertos bien hará que Jaén se conozca un poco más, porque ambos coinciden en su desconocimiento. En este caso, como explica Herranz, los blogueros de viajes son una buena opción para promocionar entre sus lectores estos sitios. En Andalucía hay grandes destinos superconocidos y supervisitados. Como ejemplo cita La Alhambra, que tienen millones de visitas. “Se debería aprovechar ese gancho para que sus visitantes se queden con la idea de que existe mucho más que hay que ir a visitar en Andalucía”, recomienda.

Tal y como explica Manuel Fernández Palomino, a todo este tipo de iniciativas se le hace un posterior seguimiento. Qué se ha publicado, qué se dice, qué repercusión. No solo se queda para información de las administraciones, sino para establecimientos hoteleros, de la hostelería y, en general, del mundo del turismo que se puedan ver beneficiados.

Uno de los primeros en publicar su experiencia ha sido Mirutaes, bajo el título ¿Sierra Mágina, mágna o mágica? “Los pueblos de Sierra Mágina son pueblos tranquilos, creo que es la mejor definición que os puedo dar”, explica en su relato. La recomendación es cien por cien y lo hace con este mensaje: “Sierra Mágina ha sido todo un descubrimiento. Ubicada muy cerca de las ciudades patrimonio de la humanidad de Úbeda y Baeza, es una muy buena opción para combinar un viaje cultural con este entorno más tranquilo y natural, donde las tradiciones son un buen reclamo para disfrutar de otro tipo de turismo; el ecoturismo, el emoturismo, el avistamiento de aves, el senderismo… en definitiva un turismo sostenible para el destino y más responsable como viajeros”.

Cristina Vilà fue otra de las blogueras que viajó a Sierra Mágina, en este caso en representación de Travindy.

—Me sorprendió el alto valor ecológico que tiene el Parque Natural de Sierra Mágina y que a simple vista no se apreciaba. Yo me esperaba una zona más árida y estaba completamente equivocada.

Otro de los aspectos que le llamó la atención fue las ganas que ponen las mujeres con quienes tuvieron la posibilidad de hablar para sacar adelante sus negocios.

—Creo que para Travindy haré un artículo relacionado con el papel que juegan las mujeres en el desarrollo en las zonas rurales con la ayuda del turismo sostenible.

Han sido cuatro, a cada uno le ha llamado la atención algo diferente. Pero, en el fondo, han coincidido en un punto: Jaén no es una provincia de turismo de masas, sino de calidad, específico y determinado. En zonas como Sierra Mágina se debe mimar su turismo sostenible y responsable, de manera que los beneficios económicos se queden en la zona, que los habitantes no sufran los impactos de la masificación turística y, a la vez, no se dañe la biodiversidad. Eso pasa por llamar la atención de un cliente familiar o bien muy especializado como, por ejemplo, aquellos que viajan para observar aves u otros animales.

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