“El Neveral no se va a privatizar. Es nuestra joyita”

Teresa Vega Valdivia (1963) nació en Bedmar pero toda su vida profesional y política la ha desarrollado en Villacarrillo, donde fue alcaldesa. Llegó joven al frente de los servicios sociales comunitarios, como directora comarcal. Allí nacieron sus hijos y se fraguó su carrera profesional. Con 21 años terminó de estudiar y con 22 ya estaba trabajando. A sus espaldas, 32 años cotizados y solo dos bajas, las de su maternidad. Si tiene que elegir entre los numerosos puestos de responsabilidad que ha desempeñado, lo tiene claro, alcaldesa. “Deja una huella en la persona”, confiesa. Conoce la Junta en sus diferentes facetas. Ha sido vicepresidenta de la junta rectora del Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas, ha trabajado en la Diputación, de donde es funcionaria, y dirigió el Centro de Servicios Sociales Comunitarios de Villacarrillo. En 2008 fue nombrada delegada del Gobierno de la Junta en la provincia de Jaén y así un largo etcétera. Cuando ya casi estaba en retirada, le confían una importante cartera: Igualdad, Salud y Políticas Sociales. Le aplicamos el zoom a la sanidad jiennense de la mano de la delegada Teresa Vega.

—¿Está tan mal la sanidad jiennense como dicen?

—Estoy absolutamente en desacuerdo. El sistema sanitario en la provincia de Jaén tiene una valoración en torno al notable. No lo digo yo, lo dicen los usuarios. Y si hablamos de los servicios de emergencias, del 061, la nota está en 9,5 sobre diez. Por lo tanto, el nivel de satisfacción de la población es alto. Debemos tener en cuenta que estamos en una sociedad con cambios tremendos demográficos, con una población que envejece y con zonas rurales que sufren un cierto aislamiento. Con esta nueva realidad, el sistema sanitario intenta adaptarse y lo ha hecho. Son nuevas necesidades. Nos encontramos, por ejemplo, con un incremento importante de las visitas a especialistas debido al envejecimiento, de las pruebas diagnósticas o de las pruebas quirúrgicas. Hablamos de un 33% de incremento en los últimos cinco años.

Hemos hecho una resistencia en defensa del sistema público por encima de otros intereses

En definitiva, es una realidad nueva y estamos reorganizando y reorientando el sistema sanitario desde la Atención Primaria a la Atención Hospitalaria. Si a eso le sumamos la red potente con la que contamos, con cuatro hospitales, con hospitales de alta resolución, etcétera, desde luego somos la provincia con más recursos de este tipo. Hablamos de Segura de la Sierra, Alcalá la Real, Alcaudete y el futuro de Cazorla. También tenemos los 198 centros de salud de la red de Atención Primaria que tanto queremos, con 8.000 profesionales. Así, en lo que se refiere a dotaciones e infraestructuras estamos en unos niveles óptimos. Pero también pongo los pies en el suelo y reconozco que tenemos puntos de mejora. La crisis económica ha afectado a toda la población y sistema. Si le sumamos un déficit de financiación da como resultado una situación en la que hemos hecho una resistencia en defensa del sistema público por encima de otros intereses que son, quizás, los que muevan algún ruido.

PLATAFORMA POR LA SANIDAD PÚBLICA Y DE CALIDAD

—Las encuestas de satisfacción dan muy buenos resultados, pero la Plataforma por la Sanidad Pública y de Calidad en Jaén denuncia que la sanidad no funciona bien en lo básico, en la calidad percibida de los pacientes.

—Las encuestas de satisfacción nunca se han cuestionado porque son empresas especializadas que las hacen en base a unas muestras representativas y en todos los ámbitos sanitarios. Eso no tiene contestación, eso es cierto. Cuando me preguntas por el sistema sanitario, en el ámbito emocional y personal, cualquiera de nosotros hacemos un recorrido por la historia de nuestros familiares y nos encontramos cómo en las grandes y pequeñas dificultades en clave de pérdida de salud o enfermedades hemos tenido una respuesta de primera calidad. Es cierto que hay veces que una campanilla o un ruido distorsiona o puede desdibujar una realidad que los datos nos lo están diciendo claramente. Debemos ser contundentes: la sanidad de Jaén goza de buena salud y me niego en absoluto a admitir esas manifestaciones absolutamente alarmistas. Las medias verdades son la gran mentira y no por decirlas muchas veces adquieren la categoría de verdad. Llevamos tiempo trabajando en los grupos de mejora en el ámbito hospitalario. Son los propios profesionales los que se han puesto en marcha y están dando soluciones a las nuevas necesidades, realidades y a los nuevos problemas. Y las respuestas a los grandes problemas vienen de su mano. Por lo tanto, hay un alto nivel de consenso en ese sentido, sin olvidar la participación, que para mí es una herramienta básica.

—Desde hace un año se ha generado un movimiento de denuncia de todo aquello que no funciona bien en la sanidad y con el que cada semana nos enteramos de un problema nuevo.

—Sí. Y cada semana aparece una investigación nueva, sale un avance nuevo en el ámbito de oncología o del cáncer hepático… Cada día aparece un elemento nuevo de mejora que no tiene el eco o no le damos la importancia que debiéramos. Si hablamos de inversión, por ejemplo, en los últimos tres años se han invertido 20 millones de euros es cuestiones muy básicas. Se puede decir que es poco, que necesitamos más, sí. Pero hay una realidad y es que se invierte en investigación, en formación y que, ahora mismo, los profesionales del sistema sanitario están recuperando unos derechos gracias a un sistema que articuló la Junta en los peores años de la crisis para evitar despidos y que nuestra respuesta fuera como corresponde. Sin olvidar que tenemos mil millones menos de financiación por parte del Gobierno central que repercute en la sanidad, la educación y en las políticas sociales. Esto no es una excusa, es una realidad descriptiva. Si los andaluces reciben en torno a 1.900 euros, el País Vasco recibe 4.200. Pongo el ejemplo y no quiero entrar en polémica. Pero las realidades están ahí y me gustaría que algunas personas sacaran la bandera de las mejoras de la financiación en este caso o en otros muy simbólicos.

OBRAS

—El Plan de Vacaciones ha sido muy criticado este año. ¿No se transmitieron antes de aprobarlo las quejas, a tenor de que es un plan consensuado?

—Se presentó en todas las juntas de personal en todos los hospitales de la provincia de Jaén. Hablamos de Úbeda, Linares, Andújar, el Complejo Hospitalario… Además, junto con los gerentes presentamos el Plan de Vacaciones a todas las asociaciones de enfermos. Nos dieron el ‘ok’ y reconocieron que dentro de la batería de actuaciones que se hacían en el plan de verano la recibieron con gran aplauso, como es oftalmología u oncología. Posteriormente, nos reunimos con todos los colegios profesionales y con los sindicatos. Ahí tuvimos también una muy buena recogida. Todo esto se hizo en el mes de junio y mi sorpresa es que hemos cumplido literalmente lo que dijimos que íbamos hacer. Hemos cumplido lo que hemos dicho y cuál es mi sorpresa cuando se empieza a plantear que el plan no está funcionando o no estaba suficientemente informado. A veces, quien manifiesta la queja es solo uno, pero el resto ha mantenido un silencio porque compartían, o al menos eran informados, de este plan.

—¿Qué trabajos le enorgullecen más de ese plan y qué se ha quedado en el tintero?

—Destaco oftalmología. El crecimiento de las personas intervenidas en este área ha pasado de ser algo muy puntual en la población a que se intervengan dos y tres veces a lo largo de su vida. Por lo tanto, teníamos un problema de confort en la sala de espera, que nos preocupa, y hemos pasado de siete a diez consultas. Tenemos un miniquirófano, hemos mejorado la tecnología y los profesionales están muy satisfechos. También estoy contenta por lo que ha supuesto sacar oftalmología de ahí, que es ampliar oncología. Ahora mismo es la patología de referencia, la que más crecimiento tiene. El planteamiento del hospital de día me parece una respuesta magnífica. Vamos a tener menos tiempo de espera, incluso dentro de ese día en que los pacientes vienen a ponerse el tratamiento intentaremos reducir las horas que están allí. Pero, sobre todo, mejorar el confort y la comodidad. En su momento, estuvimos con algunas asociaciones de pacientes para que nos dieran su opinión sobre la sala de espera. Me gustaría haber podido hacer más obras y mejorar la climatización en más plantas. Efectivamente, hay que hacerlo. La demanda asistencial en verano baja en Jaén, porque la población se marcha y es el momento de hacer este tipo de remodelaciones, y no en cualquier otro momento.

—Hablar de infraestructuras sanitarias pasa por hablar por el Hospital Doctor Sagaz, más conocido como El Neveral. ¿Se va a privatizar?

—La argumentación que denuncia eso no tiene fundamento. Jamás hemos manifestado, ni tenemos la intención, ni ahora ni en un futuro, de cerrar El Neveral. Tiene una cartera de servicios que creo que es muy importante como son Cuidados Paliativos, la Unidad del Sueño o la Unidad del Dolor. Tiene un alto nivel de satisfacción de los pacientes, que están allí en estancias prolongadas. En nuestro planteamiento no ha estado nunca cerrarlo. Lo digo muy claro, y además sumo. Ya hemos anunciado que se están haciendo una serie de actuaciones y de aquí a los próximos meses vamos a tener un Servicio de Patología que será magnífico, con una inversión que va a superar los 700.000 euros. También se va a remodelar la tercera planta. Si nosotros estamos creciendo en mejoras no vamos a plantearnos ningún otro disparate por muchas veces que se repita. El Neveral no se va a privatizar. El Neveral es una joyita nuestra que la vamos a seguir cuidando.

—El cierre de su cocina fue el germen de todo un movimiento. ¿Qué siente cuando ve las constantes críticas y fotografías de denuncia por el mal estado en que llega la comida?

—Yo la probé y estaba muy buena. Hemos reorganizado las cocinas porque tenemos la obligación, también, de reorganizar los servicios manteniendo la calidad y el empleo público, que eran las variables que siempre tuvimos presentes. No se ha despedido a ningún profesional. Que me den el nombre y los apellidos de una sola persona que se haya despedido. No solo no es así, sino que todos sabemos que con el plan de interinización todos se han visto afectados de forma positiva porque han pasado de contratos temporales a interinos. Forman parte de esas mil personas que han mejorado sus condiciones laborales dentro del sistema sanitario de Jaén. Un nombre y un apellido; que se dejen ya de números. Por otro lado, mantenemos un sistema de calidad con una comida elaborada por empleados públicos. El mismo menú que se come en la quinta planta del Neurotraumatológico, se come en el Hospital Doctor Sagaz. Tuve la ocasión de ir a probarlo y voy a invitar a gente, de manera aleatoria, para que vayan y la prueben. A veces, unos intereses particulares de un sector muy pequeño pueden hacer que un tema que debería estar normalizado esté en esta situación. Pero nosotros debemos ser responsables. Somos gestores, estamos todas las mañanas pensando en cómo mejorar las cosas. Estamos preocupados por el sistema y cuando hay que hacer una reorganización para mejorar lo hacemos. Y se ha hecho informando, dando todos los datos, pero el que no quiere escuchar no va a hacerlo.

Que me den el nombre y los apellidos de una sola persona que se haya despedido

 

—La consejera de Sanidad se ha comprometido a suprimir la tercera cama. ¿Será cuanto antes?

—Las habitaciones con tres camas en el Médico Quirúrgico, que es donde están ubicadas, tienen una trayectoria de décadas. En 2016 nos pusimos en la tarea de resolver esta situación. Fue con un grupo de trabajo con el que se planteó la mejora de la hospitalización. En ese grupo, por primera vez en décadas, se tiene una solución para eliminar las habitaciones con tres camas. Llevamos meses trabajando en un proyecto de máximo consenso e, incluso, con ello ha habido interés de romperlo. Pero al final no se ha podido porque la propuesta venía de abajo, de los propios profesionales. La solución pasaba por sacar toda el área de Neurología del Médico Quirúrgico y pasarla al Neurotraumatológico. Esto nos permite habilitar una planta y ampliar la atención hospitalaria en mil metros más. Y se van a reorganizar las especialidades para ir eliminando la tercera cama. En ese proceso ya estamos y, de hecho, en breve nos encontraremos que algunas de esas especialidades va a eliminarlas. La consejera, de manera muy prudente, planteó una fecha porque todos sabemos que una vez que el proyecto se desarrolla, se equipa y se acondiciona, a veces se alarga más tiempo del que quisiéramos. Por eso ha cogido la fecha del primer trimestre de 2018, pero vamos a intentar que en el tiempo más breve posible, la obra esté concluida. Notaremos una mejora sustancial porque el Código Ictus, por ejemplo, va a mejorar. Por lo tanto, seguir demandando la eliminación no deja de ser pólvora porque está en ejecución.

—Hablemos de listas de espera. Los datos dicen que Jaén está por debajo de la media.

—Los datos son claros. Jaén está por debajo de la media, con un tiempo de en torno a 56 días, muy distanciados de los 115 días del Sistema Nacional de Salud. Tenemos que estar orgullosos. Lógicamente, dentro de esas medias nos podemos encontrar con un caso o muchos que se puede encontrar en un extremo u otro. Pero eso no quiere decir que los datos no sean óptimos. Creo que hay un afán de crear un gran problema. Nosotros vamos a trabajar para reducir el número de personas que está en lista de espera, eso es indudable y todos los días trabajamos en ello, con los profesionales. Esa es una de las preocupaciones y tareas a la que más nos dedicamos. Por lo tanto, el que quiera ayudarnos a mejorar, que arrime el hombro y mejoraremos. No podemos olvidar la falta de especialistas. Se extiende a todo el ámbito nacional el que adolecemos de algunas especialidades como los anestesistas. Eso sí nos preocupa. Es razonable los tiempos y los datos que manejamos.

—Faltan anestesistas, matronas, pediatras… ¿Cuando los políticos se sientan a negociar no se plantea que las universidades enfoquen sus esfuerzos a este tipo de estudios?

—En la interterritorial, el espacio donde se reúnen las comunidades autónomas con el Gobierno de la Nación, hemos llevado dos reivindicaciones. Por un lado, la financiación y, por otro, la dificultad que tenemos para los especialistas. Efectivamente, hace falta tener un impulso, sin duda. Pasa también por los médicos MIR. En Andalucía, este año tenemos una oferta de unos 1.100, que en febrero harán los exámenes y podrán entrar en el sistema público. Estamos abanderando el incremento del número de MIR y la apertura de las facultades. Hay algunas teorías que no están en esa línea pero, sin duda, creo que es absolutamente aplastante la necesidad.

PEDIATRAS EN LA CAROLINA Y ARQUILLOS

—Hemos mencionado a los pediatras… ¿La Carolina y Arquillos van a tener especialista?

—Efectivamente. Me voy a reunir en breve con la plataforma y con la alcaldesa de La Carolina, Yolanda Reche. Es verdad que en verano las dificultades de cobertura son mayores y tienen que agruparse, en algunos casos, pediatras pero no tenemos otra forma de resolver. Si tuviésemos un grupo de especialistas en paro para cubrir solo las vacaciones, tendríamos un problema social. Ahora, estamos trabajando por adoptar medidas con las que los periodos vacacionales se alarguen de manera importante para que nos permita trabajar las sustituciones de manera más satisfactoria.

—¿Hace falta personal en la sanidad pública jiennense?

—Hemos hablado mucho de atención hospitalaria pero es importante hablar de Atención Primaria. Tuvo la gran revolución hace 30 años cuando pasamos de un médico de 24 horas a un servicio en red multiprofesional con unos puntos de urgencias magnífico. El planteamiento que tenemos al respecto se divide en dos niveles. Por un lado, vamos a intentar que los profesionales de Atención Primaria dispongan de más tiempo para ver a los pacientes. En este sentido, se van a doblar cupos en dos circunstancias, en aquellos que tengan un número muy elevado de población (por encima de 1.500 personas) y en los que tengan patologías complejas. Es decir, que el cupo del médico tendrá en cuenta el número de pacientes pero también sus características. El año pasado, las visitas a consultas de Atención Primaria fueron de cuatro millones. Los datos son muy destacados. En este sentido se van a incrementar los profesionales, tanto médicos como enfermeras. Es más, las enfermeras se van a doblar porque en algunos casos no existe la dualidad. Porque al paciente donde hay que atenderlo es en su casa, en su domicilio y en su comunidad; y ahí es donde hay que echar todos los esfuerzos. Un segundo nivel será permitir la petición de pruebas diagnósticas a los médicos, lo que supone mayor autonomía y responsabilidad. El 70% de los diagnósticos de Primaria son certeros y lo que pretendemos es que todo aquello que se pueda resolver en el entorno más cercano al paciente se resuelva. Por lo tanto, vamos a reforzar la Atención Primaria, con unos 1.600 profesionales de aquí a finales de 2018. Se requieren más profesionales en este sector porque la complejidad y el envejecimiento está pasando factura al propio sistema.

—Utilizando la frase de la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, ¿la Atención Primaria es la joya de la corona?

—Es el eje vertebrador que sostiene el sistema sanitario. Aspiramos a que al sistema del segundo nivel especializado se llegue en tiempos muy razonables y que la respuesta principal se dé en Atención Primaria.

—¿Cómo es el trabajo interno para organizar tan extensa red?

—Los centros de salud se denominan Unidades de Gestión Clínica. Cuentan con un responsable de Enfermería y un director. Este equipo trabaja en coordinación con el resto del sistema. Tiene un contrato programa donde se establecen unos objetivos, porque no son los mismos en zonas de transformación social que en una zona con una población muy joven. Ahí es donde se articulan los compromisos de todos los profesionales que componen la unidad. Tienen sesiones periódicas para establecer la respuesta de manera coordinada. Por otro lado, están las comisiones de participación ciudadana, entre las que forman parte las asociaciones de pacientes y vecinales. En ellas, de forma periódica se da cuenta de las iniciativas que se ponen en marcha o dificultades que se puedan dar. Se explican los planes tales como el programa Un millón de pasos, campañas de vacunación, hepatitis, etcétera. Luego están los referentes comarcales y de distrito, donde están las juntas de personal. Con esto quiero decir que hay una estructura con importantes niveles de participación que es la que funciona y da la fortaleza.

—¿Prevenir es tan importante como curar?

—En eso estamos. Educación para la salud, estilos de vida saludables, etcétera. Para nosotros ahora la lucha contra la obesidad, por ejemplo, es uno de los elementos fundamentales. Estamos muy coordinados con los colegios, trabajamos contra la drogadicción y así muchos planes. Hablamos, pues, de la prevención en los niveles básicos. Y si nos vamos a patologías muy concretas, vemos que los estilos de vida saludables influyen en la disminución de patologías cardiacas, incluso en oncología. Con la guinda del aceite de oliva y un buen sistema sanitario, creo que tenemos jiennenses para largo.

—¿Cómo ves la manifestación del día 30?

—Cualquier movimiento que haya que solicite una mejora me lo tomo como una escucha activa, sin ningún problema. Aunque tengo que decir que a mí nunca me han pedido una reunión. También que aquellas banderas en peticiones que han lanzado las compartimos totalmente. Estamos mejorando y vamos a resolver el problema de la triple cama, trabajamos en la lista de espera, estamos respondiendo en los planes de inversiones para mejorar las infraestructuras… No difiero en absoluto en las respuestas porque las estamos dando. Sí difiero en los diagnósticos, porque creo que cuando se habla de la privatización no es real. Todo el respeto a los manifestantes, pero quiero que la ciudadanía conozca cómo lo estamos haciendo, mantenemos reuniones con diferentes colectivos y damos información a todos aquellos que nos quieren escuchar. No nos quedemos con los titulares, profundicemos y conozcamos la realidad para enjuiciarla.

—¿La plataforma puede verse de alguna manera manipulada por la presencia de partidos?

—Yo no tengo que decir nada a ese respecto. Yo lo único que sé es que hay iniciativas de algunos partidos intentando que los municipios se levanten. Máximo respeto al que quiera salir a la calle a manifestarse y está bien que la ciudadanía sepa quién lo está moviendo. Si la asociación de diabéticos plantea una reivindicación es importante que se sepa que ellos son quienes la plantean, por ejemplo.

—¿Se puede generar una desconfianza en la población en su propio sistema?

—Creo que es uno de los objetivos y en parte lo están consiguiendo. Aquí no hay una situación que esté peor que hace dos o tres años. Pero, de repente, aparece todo un movimiento. También tengo que reconocer que la ciudadanía está cansada. Hemos pasado una crisis y se ha empobrecido la población. A lo mejor, cualquier planteamiento de esta línea pueda tener más acogida que en otros momentos. Lo respeto y lo comprendo perfectamente, pero tengo que decir que no hay una base. Y me preocupa porque las medias verdades son mentiras grandes que perjudican al sistema sanitario. Y aquellos que defiendan el sistema público que pongan en valor lo que funciona, empoderen a los 8.000 profesionales de la provincia y se pongan codo con codo con nosotros para mejorar todo aquello que es mejorable, que son muchos los puntos que lo son. Este es el camino y de ahí no nos vamos a salir.

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