Francisco Reyes y Elías Bendodo mantienen una reunión sobre la candidatura de los paisajes del olivar, junto a Jacobo Florido y Francisco Conejo. Foto: Diputación de Jaén
Francisco Reyes y Elías Bendodo mantienen una reunión sobre la candidatura de los paisajes del olivar, junto a Jacobo Florido y Francisco Conejo. Foto: Diputación de Jaén

La Diputación de Málaga se adhiere a la candidatura de Los Paisajes del Olivar en Andalucía a Patrimonio Mundial

La candidatura de Los Paisajes del Olivar en Andalucía a Patrimonio Mundial que lidera la Diputación ha sumado la adhesión de la Diputación de Málaga. El presidente de la Administración provincial jiennense, Francisco Reyes, se ha desplazado a la capital de la Costal del Sol, donde ha mantenido un encuentro con su homólogo malagueño, Elías Bendodo. En esta han abordado el expediente de esta candidatura, que ya ha sido incluida en la lista indicativa de Patrimonio Mundial de España tras su aprobación por parte del Consejo de Patrimonio Histórico.

La iniciativa para conseguir que estos Paisajes del Olivar tengan este reconocimiento que concede la UNESCO ha partido de la Diputación. Cuenta, además, con la colaboración de las diputaciones y de universidades públicas de las provincias que conforman este paisaje.

También se suman la Universidad Internacional de Andalucía; la Junta; la Asociación Andaluza para la Agricultura Ecológica, la Asociación de los Grupos de Desarrollo Rural Andaluces, la Fundación Guillén, las principales organizaciones agrarias (Asaja, COAG y UPA), Ecoliva, la Federación Andaluza de Empresas Cooperativas Agrarias y la Asociación Española de Municipios del Olivo.

“Pretendemos que la UNESCO declare el paisaje del olivar de Andalucía como Patrimonio Mundial porque es singular”, ha dicho Francisco Reyes. Por su parte, el presidente de la Diputación de Málaga, Elías Bendodo, ha calificado como “una magnífica idea” la de la Diputación.

La candidatura de los Paisajes del Olivar en Andalucía como Paisaje Cultural Patrimonio Mundial argumenta que se trata de un paisaje cultural paradigmático. Integra perfectamente lo material y lo inmaterial, generando así un paisaje prototípico, un mar de olivos, cuyas líneas se extienden hasta el infinito, y comprende un increíble e impresionante patrimonio arquitectónico, artístico, histórico, etnográfico, arqueológico e industrial. Un paisaje que es testigo de una forma de explotación que se remonta milenios en la historia de la humanidad, ligada de forma indisoluble a la cultura greco-romana que nació en torno al Mediterráneo.

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