“Uber también puede llegar a Jaén, no estamos exentos”

El sector del taxi vive tiempos convulsos. Rara es la semana que no se habla de Uber y Cabify, dos compañías que han llegado a España y que han desatado las críticas del sector por lo que consideran “competencia desleal”. Pedro Jesús Tejero López (Jaén, 1973), presidente de la asociación Radio Taxi, ha participado en varias de esas protestas, codo con codo con compañeros del resto de España. Advierte que Jaén, por muy pequeña que sea, no está exenta a la llegada de estas plataformas. Taxista desde ni se acuerda, como bromea (1996), cogió el relevo de la profesión de la mano de su padre. Tejero muestra su preocupación por la falta de información en todo lo relacionado al proyecto de peatonalización del centro de la capital.

—¿Jaén es ajena a la llegada de Uber?

—Para nada. He participado en todas las protestas y la última fue en Málaga, donde fui con mi coche. No podemos pensar que por ser una ciudad más pequeña no nos puede pasar. Este problema está al orden de día y no estamos exentos. Y servicio que te quite Uber, servicio que te quitan a ti. Estamos luchando desde el primer día, no solo yo sino toda la junta directiva.

—¿Uber es la muestra de lo bueno y lo mano que puede dar un mundo tan globalizado?

—Internet tiene estas cosas. Pero lo cierto es que si supiésemos darle un buen uso, no habría estos problemas. Detrás de estos servicios debe haber unos impuestos y una flota. Pueden prestar un servicio público como nosotros, yo no digo que no, pero lo han utilizado de mala manera. Cualquiera no puede ser taxista porque es un servicio regulado. Lo que no se puede hacer es salir con tu coche particular y hacer de taxista de forma ilegal. Que lo hagan pero conforme al marco regulado. La competencia siempre es buena para todos y aquí en Jaén la tenemos, pero eso no es malo.

PEATONALIZACIÓN

—¿A favor o en contra?

—Ahora mismo estamos en tierra de nadie. Necesitamos información, porque no sabemos qué se va a hacer al final. Tan solo que habrá un perímetro, pero no hay datos. Qué va a pasar con nosotros, con el Mercado de San Francisco, con los comerciantes… No sabemos nada y estamos en la incógnita. La idea global es muy bonita pero hay que mirar muchos factores. Lo esencial son los aparcamientos, pero también ver cómo van a ser los distribuidores, qué van a hacer alrededor de esos estacionamientos, cómo funcionará el transporte público. Nuestra principal duda es si quieren meternos conforme sigue el tráfico particular. Si es así, que nos digan cómo lo hacemos. La gente, al final, cuando vea que un servicio que cuesta cinco euros pase a diez, dejará de coger el taxi.

—¿Al no haber fondos DUSI existe el temor de que la peatonalización quede en nada?

—La peatonalización se puede hacer con DUSI o sin DUSI. Se puede poner todo muy bonito, con sus bancos, cámaras de vigilancia y un sistema bien hecho. Supongo que para eso eran los fondos. Pero también es posible colocando cuatro señales de prohibido el paso. Hacerse se puede, otra cosa es cómo se quiere o lo bonito que se quiera hacer. Los comerciantes son quienes más asustados están con el asunto. La zona sureste se va a quedar incomunicada.

—El proyecto implica la alteración de un parada histórica como es la de la Plaza San Francisco.

—Evidentemente. La idea proyectada es hacer desaparecer la parada de la Plaza San Francisco y llevarnos a otro sitio, que no sabemos cuál es. Es una gran inquietud porque es una parada que lleva toda la vida, como quien dice, y ahora nos mudan. Estamos desconcertados con este asunto.

—Renfe es la otra parada de referencia.

—Al principio, Renfe no existía como tal porque Jaén se terminaba ahí. Lo único que hacíamos era ir a recoger los servicios de los cuatro trenes que llegaban. Además, atravesando unos hoyos que recuerdo que no se podía ni entrar. Ya después se hizo la parada, que es una de las más fuertes.

—¿Cómo se organiza el servicio para que cuando llegue un tren no falten taxis?

—La parada funciona 24 horas. En las horas del tren, los coches que circulan por la ciudad intentan acumularse allí. Pero nunca sabes cuántos viajeros vienen en cada viaje. Igual que un sábado llegan dos pasajeros y somos doce taxis, también puede pasar a la inversa. Pero sí tenemos en cuenta que los domingos y los lunes es cuando mayor volumen de servicio hay, porque es cuando llegan los estudiantes. La demanda se multiplica un doscientos por cien y, en ocasiones, nos vemos desbordados.

SITUACIÓN DEL MERCADO EN JAÉN

—127 taxis y 150 conductores. ¿Es suficiente la flota para la ciudad de Jaén?

—Ahora mismo sí. De hecho, en el día a día sobran. Si hubiera menos no pasaba nada.

—¿Se toman decisiones sin teneros en cuenta? Pongo como ejemplo el pequeño problema que se dio con la parada de taxi en Expoliva.

—No se cuenta con nosotros, no. Unos días antes hicimos un escrito, deprisa y corriendo, dirigido al Ayuntamiento para que, al igual que hacemos en la Feria de San Lucas, pudiéramos estar preparados. Pero es cierto que en Expoliva no ha sido posible. También es verdad que el Ayuntamiento no puede entrar en Ifeja. Hay descoordinación de todos. Lo que tenemos que hacer, y también es una crítica hacia nosotros, es que meses antes de un acontecimiento tan importante, nos sentemos a hablar y no nos mareen a nosotros ni a los clientes. Si Expoliva va a más, nosotros no podemos ir a menos.

—El taxi también es marca para la ciudad.

—Claro que sí. Hay que tener en cuenta el tipo de personas que viene a una feria internacional como Expoliva y nosotros debemos estar a la altura. Si Jaén quiere ser la feria mundial del aceite, tenemos que estar a la altura de Pekín, de Berlín o de Barcelona. Pero no solo con el taxi, también con el transporte público, poniendo autobuses lanzaderas para los aparcamientos, etcétera. Pero eso ya no está en nuestras manos. Nosotros intentaremos mejorar en lo nuestro.

—Hacer marca también pasa por actualizaros. ¿Cómo os adaptáis a los nuevos tiempos digitales?

—Fuimos los primeros en poner el servicio por WhatsApp en Jaén y, ahora, seguimos con Telegram. Estamos incluidos en algunas aplicaciones móviles. Pero donde mayores esfuerzos dedicamos es en la gestión de flota. Nuestra capacidad de respuesta es mínima y el cliente acaba satisfecho. Lo compruebo sobre todo por la gente que viene de fuera, que se queda sorprendida de lo rápidos que somos.

—¿Cuál es el tiempo de respuesta?

—Como mucho entre cuatro y cinco minutos desde que se llama hasta que llega el taxi. Cuatro y cinco minutos las más tardías. Lo que tratamos siempre es bajar de los cinco minutos.

—¿La flota está suficientemente actualizada?

—Sí. Antes se hacían unas clasificaciones a nivel nacional y estábamos muy bien posicionados. En nuestro caso, la media de antigüedad está entre los cuatro y cinco años. Es una flota bastante nueva. Pero no solo eso. Es importante resaltar que son limpios y bien cuidados. Disponemos de una flota muy amplia de vehículos híbridos que roza el 25%, además de 14 eurotaxis.

PSICOLOGÍA: “A las personas que llevamos las tratamos como si fueran nuestras madres”

—¿Cuántas carreras se necesitan para llegar a final de mes?

—En Jaén la carrera media está sobre los cuatro euros y medio o cinco. Se necesitan unas veinte al día, así que unas 600 al mes.

—¿Se puede vivir bien del taxi?

—Bien no. Se vive. A base de muchas horas, pero se vive.

—¿Qué balance hace de estos tres años al frente de Radio Taxi?

—Llevo ocho o diez años en la directiva y tres como presidente. Intento mejorar día a día, que no es poco. Y a la gente joven que llega intentamos inculcarles unos valores y una ética profesional. Lo que les digo siempre es que en cualquier servicio, la persona a la que llevan es como si fuera su madre. La deben tratar igual.

—¿Qué parte de psicología hace falta?

—Mucha. Siempre se ha dicho que el taxista hace de psicólogo y es verdad que llegan casos que, a veces, nos toca calmar la situación. Sobre todo cuando hay muertes de por medio. Nosotros intentamos llevarle un poco de paz a ese cliente en ese momento. Una llamada telefónica inadecuada, una situación frustrante… En esos casos intentamos portarnos bien con la gente.

—¿Qué se siente al ser pasajero?

—Un poco extraño. Nunca he dicho que soy taxista, porque he querido ir de pasajero y disfrutar del momento.

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