María Poyatos escribe de Placebo.
María Poyatos escribe de Placebo.

Para quien no lo ubique de primeras, South Kensington es un barrio londinense de gente acomodada que se sitúa en la zona suroeste de la capital isabelina. Seguramente uno de los puntos en Londres que alberga más cultura y conocimiento por metro cuadrado, pues, entre otros edificios destacables, acoge el Victoria & Albert Museum y el Museo de Historia Natural. También supone un punto caliente en el ajetreado calendario musical de la ciudad, pues guarda entre sus calles un tesoro del que han salido algunos de los mejores conciertos de la historia, el Royal Albert Hall. Y, por cierto, el transporte público funciona realmente bien en South Kensington. Su red de metro puede presumir, ya entrando en materia, de haber sembrado el germen de lo que hoy el mundo conoce como Placebo, nombre de sustancia farmacológica tras la que se esconden tres europeos que, allá por 1996, tiraron por tierra el status quo de la música británica con su álbum debut.

Curioso cómo te pasas la vida compartiendo minutos, horas y hasta días enteros en silencio con viejos conocidos de los que no sabes absolutamente nada. Quién sabe a cuántas almas gemelas dejas en el camino. Pero el destino es caprichoso y quiso dar una segunda oportunidad a las dos caras visibles de esta banda británica que está de veinte aniversario. Brian Molko —cantante de Placebo— y Stefan Olsdal —bajista del mismo grupo— nacieron en países distintos y bastante alejados entre sí. Se encontraron por primera vez en un tercer punto geográfico, Luxemburgo, donde compartieron escuela y poco más. Sin embargo, parece que un encuentro fortuito años más tarde en una de las paradas de metro de South Kensington los volvió a conectar. Corría el año 1994 y, a base de aficiones y gustos similares, algo parecido a Placebo comenzaba a tomar forma. El primer disco llegó un par de años más tarde y les abrió las puertas de la escena musical a lo grande.

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No solo las críticas fueron más que benevolentes con el álbum debut de Placebo, las listas de éxitos y otros artistas ya consolidados les dieron la razón. Teloneros de U2 e invitados de honor al concierto 50 cumpleaños de David Bowie, Molko y Olsdal se codearon rápido con lo mejor de cada casa. Algo que, sin duda, condicionaría todo lo que vino después. Siete álbumes de estudio que les han proporcionado más de doce millones de ventas, seis de ellos posicionados durante meses en el TOP 10 del Reino Unido; premios por todo el mundo que los encumbraron como principales cabezas visibles de un género cada vez más poderoso, el rock alternativo; discos de oro y platino en más de treinta países, y, sobre todo, trabajos y colaboraciones con leyendas vivas de la talla de Robert Smith, Michael Stipe y el mismísimo Bowie.

Conocidos por sus estética andrógina, sus letras de corte grunge y sus shows más que irreverentes, la british band —aunque sus componentes tienen realmente poco de británicos— ha liderado más de setenta festivales internacionales y solo ellos pueden saber a cuántos millones de personas han llegado en sus directos. Y, como parece que a la marca Placebo le gusta hacerlo todo a lo grande, su veinte aniversario no podía quedar en una simple anécdota. Molko y Olsdal han tirado la casa por la ventana y, acompañados por Matt Lunn a la batería, desde el pasado diciembre recorren todo el globo terráqueo con su gira 20 Years of.

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Con una intro que aglutina imágenes de videoclips y backstages, un micro recorrido visual de estos últimos veinte años sobre los escenarios, arranca cada una del casi centenar de citas que componen 20 Years of, una gira hecha por y para los fans en la que se pueden escuchar los éxitos que han convertido a Placebo en un auténtico referente del post-brit pop y del rock alternativo. Loud Like Love, Devil in the Details, Song to Say Goodbye o The Bitter End, por nombrar algunos de sus caramelitos, suenan cada noche en un tour en el que se rescatan composiciones míticas y tan trilladas que Brian Molko juró que jamás volvería a tocarlas en un escenario. Un regalo que la banda ha querido hacer a los seguidores incondicionales y, por qué no, a los adeptos que se apuntaron en el último minuto. Hace tan solo dos semanas llenaron la sala Razzmatazz de Barcelona dos noches seguidas, fechas a las que han seguido otras en Madrid, Granada, Logroño y Palma de Mallorca, en la que tocaron anoche mismo su setlist convertido en mantra en poco más de dos horas.

Pese a su más que superada mayoría de edad, los protagonistas de Placebo apenas alcanzan los cuarenta años, algo que permite adivinar el buen estado de forma del grupo en los escenarios y en los estudios. Para celebrar tal aniversario, los chicos del metro de Londres también publicaron el año pasado el EP Life Is What You Make It, que incluía la inédita “Jesus’ Son”, parte activa de la setlist de más de veinte temazos que repetirán una y otra vez hasta que concluya esta celebración por todo lo alto. Porque a Molko, Olsdal y cía —la banda incluye en sus conciertos batería, varios instrumentistas de cuerda frotada, teclista y una segunda guitarra— les queda guerra por dar este 2017. Y en 2018, 2019… Y que lo que ha unido la línea ferroviaria de South Kensington no lo separe nada ni nadie.

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