Los palomos generan un problema de insalubridad, según los vecinos. Fotos: Juan Carlos Fernández.
Los palomos generan un problema de insalubridad, según los vecinos. Fotos: Juan Carlos Fernández.

En torno a una veintena de personas denuncia “un problema de insalubridad” que acumula años y dos escritos al Ayuntamiento sin respuesta

Los vecinos de las calles Guadix e Ingeniero García de Pimentel aguantan su particular pesadilla. Si Hitchcock hizo un drama a partir de los pájaros, los residentes de cuatro bloques de la Avenida de Olivares de Martos aborrecen desde hace años a los palomos. Se trata de una plaga que, según una de las afectadas, provoca “problemas de insalubridad”. El Ayuntamiento ha recibido dos escritos en tono de queja: uno en marzo de 2015; el más reciente fue el año pasado.

“Están en los balcones y en los jardines. Todos los excrementos nos caen encima. No podemos ni asomarnos”, lamenta Melani Miranda. Tiene 30 años, está en paro y cuida de un bebé de cinco meses. Manda un aviso: “Esta situación provoca alergias en personas. Si a mí me pica, me rasco, pero como a mi hijo le salga una roncha, no respondo”. Quien no contesta de momento es el equipo de Gobierno. Miranda conversó con un concejal que le prometió estudiar el asunto. Pero el problema persiste. “Estamos trabajando en ello. Ocurre también en otras zonas del municipio”, expresan fuentes municipales a LaContracrónica.

“Tenemos las casas llenas de bichitos. Hasta en la cuna de mi bebé se han colado. Estamos llenos de ronchas y de picaduras”, lamenta. El buen tiempo, el calor, dificultad la rutina en los cuatro bloques de viviendas. Abrir las ventanas no es una buena idea. Arriba están los palomos.

Uno de los comercios que más está afectado por la situación. Fotos: Juan Carlos Fernández.
Uno de los comercios que más está afectado por la situación. Fotos: Juan Carlos Fernández.

ALTERNATIVA: ATRAPARLOS PARA QUE VUELEN A OTRO LUGAR

A juicio de Melani, la solución pasa por una estrategia similar a la que se hizo en la Biblioteca de Martos, según recuerda: “Colocaron jaulas, los cazaron y se los llevaron a otro sitio. Necesitamos algo así”, dice.  El Ayuntamiento de Martos confirma a este medio que la técnica empleada es la instalación de jaulas.

Entre las personas que viven con el problema hay dos bebés y otra embarazada. Nadie puede tender la ropa. Los excrementos de los palomos, denuncian los vecinos, propician más insectos. “Es la salud”, concluye Miranda.

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