El boom de la economía digital en Jaén tiene un termómetro interesante: el recientemente celebrado Día del Community Manager en la capital. Según publica Chris Aparicio en un artículo titulado Seis años de marqueting digital en Jaén para celebrar el Día del Community Manager, la última edición superó los 200 asistentes. La cifra confirma no solo el interés progresivo de la ciudadanía por todo lo relacionado con internet y las redes sociales; hay un nicho de mercado que crece. La cuota se ha expandido hasta crear puestos de trabajo en la provincia. Son las marcas consolidadas. Marca es una palabra sagrada en el mundillo, sinónimo de prosperidad.

El auge también ha dado pie a efectos menos positivos, como en cualquier sector donde la competencia crece: han surgido los precarios digitales. Son trabajadores del ámbito de internet que no viven solo de ese empleo y que, en algunos casos, rebajan precios para buscarse la vida y abrirse paso. Hay —siempre hay— perfiles intermedios.

UN ADMINISTRATIVO Y COMMUNITY MANAGER: “SI SON ASUNTOS COMPLEJOS, DERIVO A LOS PROFESIONALES”

Alfredo Contreras combina su trabajo de administrativo con un perfil de CM básico.
Alfredo Contreras combina su trabajo de administrativo con un perfil de CM básico.

Alfredo Contreras Martos tiene 41 años y trabaja de administrativo en una empresa de pintura. Se abrió una cuenta de Twitter hace casi una década. No lo hizo con ánimo de nada entonces, cuando no sabía qué era un TL ni que supone convertirse en ‘influencer’. Ahora tampoco es alguien muy influyente en la red del pájaro azul ni en la comunidad que inventó Michael Zuckerberg. Contreras ha aprendido por intuición, uso diario y a través de cursos formativos.

Poco a poco formó parte de esa explosión de aspirantes a Community Manager (CM) que trajo consigo la repercusión de las comunidades en internet. “Hubo un tiempo en que todo el mundo era CM de segunda profesión”, bromean desde el sector.

Contreras hoy se encarga de las redes sociales de un puñado de empresas que se cuentan con los dedos de una mano. No vive del ámbito, pero sí que logra ingresos.

Las empresas que apuestan por él como CM no buscan un perfil profesional capaz de hacer miles de cosas. El rol en este caso es hacer “lo básico”, como él dice. Se refiere a publicar una foto, una entrada y a cumplir con una promoción semanal.

“Hay gente que se ha formado mucho. Yo hice el último curso hace unos seis meses, pero mi nivel es menor. Si alguien me contacta para una campaña o temas más complejos, enseguida emplazo a los profesionales”, dice. “Además, tampoco tengo tiempo”, agrega.

Él ayudó en la celebración del día del CM en Jaén. Está en contacto con los rostros jiennenses más conocidos. Y pudo constar que el interés crece. Habrá nuevos nombres en la economía digital de la provincia. “Es cierto que hay gente que también se dedica parcialmente a esto, que lleva redes de empresas, y no quiere desvelarlo”, apunta.

Los que callan bien pueden ser los denominados precarios digitales. Gente que está ahí, en la rampa de salida: desde CM y diseñadores hasta desarrolladores de páginas web. “Esto tiene mucho futuro por una sencilla razón: todo el mundo está en las redes”, manifiesta.

“ME LLEVÓ MÁS DE DOS AÑOS DEDICARME CIEN POR CIEN A MI CONSULTORA”

Juan Acosta —a la derecha en la imagen— necesitó trabajar en una academia antes de consolidar su agencia de marqueting digital.
Juan Acosta —a la derecha en la imagen— necesitó trabajar en una academia antes de consolidar su agencia de marqueting digital.

La precariedad laboral es un problema de la economía jiennense extrapolable al conjunto del país. Según el informe Social Justice Index del 2017, el riesgo de pobreza entre personas que trabajan en España ha crecido desde el año 2013. Ahora casi dos de cada diez personas son, prácticamente, pobres —el 10,7 por ciento.

Además, España es uno de los países de Europa con más contratos temporales. Más del 90% de los que tienen un contrato temporal en España han adoptado esta forma de empleo porque no pueden encontrar un puesto permanente.

Normal que si aparece una oportunidad tan amplia como internet y todo lo que conlleva haya jóvenes dispuestos a emprender. Bien porque estén parados o porque quieren cambiar de trabajo.

Juan Acosta es una persona conocida en Geolit. Este mes cumple seis años al frente de Nodo 23, su agencia de marqueting digital. Hizo camino compartiendo ámbitos diferentes. Hasta que pudo volar.

Acosta trabajaba como autónomo en una academia. Daba clases de Bachillerato y de nivel universitario. Decidió emprender con Nodo 23, si bien no dejó su principal sustento hasta pasados dos años del arranque de su proyecto propio. En ese tiempo el 90 por ciento de sus ingresos provenían del trabajo como profesor privado. Fue un precario digital antes de consolidar su marca.

La evolución le permite dar un consejo a quienes luchan por entrar en un mercado exigente. “Mi error al comienzo fue querer hacer de todo: desde el diseño de logotipos hasta las tarjetas de visita”, recuerda. El proyecto creció cuando abarcó menos y se especializó . “El cliente pide mil cosas, pero no puedes hacerlas todas”, razona.

También tiene otro consejo: la formación es imprescindible. Acosta visita Madrid una o dos veces al mes para estar al día de su ámbito. “Es verdad que la competencia crece, y cada día hay más demanda de servicios vinculados a la economía digital”, manifiesta.

“ES DIFERENTE BUSCARSE LA VIDA A SER COMPETENCIA DESLEAL”

Lina González se consolidó como CM años después de dejar un trabajo.
Lina González se consolidó como CM años después de dejar un trabajo.

Lina González es una marca consolidada. Afincada en Mancha Real, dice que ha hecho carrera en los últimos cinco años sin padrinos. González recuerda que fue una de las pioneras en la provincia. Los liderazgos en Jaén apuntan a la mujer. Y eso que la situación de partida en el caso de González no fue sencilla.

La maternidad le supuso perder un trabajo y aprovechar una oportunidad. Mientras amamantaba entró en contacto con las redes sociales.

El resto fue indagar y formarse. Hasta hoy, que vive de ser CM después de temporadas de altibajos: las tendencias también desgastan y agobian.

“Trabajo con empresas de diferentes sectores: farmacéuticos, belleza, alimentación, papelería, electricidad… Me falta el ámbito de la moda, que me encanta”, cuenta a este diario.

González es testigo del momento que vive la economía digital en la tierra del olivo. Mantiene relación con agencias y autónomos muy preparados, aptos para competencias como hacer campañas en Google. También sabe de gestores de redes que aprenden a base de horas de observación. Y le consta que ha crecido el intrusismo: “Parece que cualquiera puede ser CM. Una cosa es escribir un post y otra muy distinta, tener capacidad para estar pendiente de cada interacción. Hay mucho análisis detrás de nuestro trabajo”, razona.

A ella, como profesional, le preocupa que la fiebre de los CM desencadene en una guerra de precios. Ya está pasando, según cuenta. “Hay trabajos que se hacen desde casa y que forman parte de esa economía sumergida. Como crear una página web. Claro que hay piratas”, apunta Juan Acosta.

Qué pasa con los que hoy no comen de la economía digital pero pueden ser las marcas referentes del mañana. “Si te formas, eres bueno y sabes vender, puedes despegar”, opina Alfredo Contreras.

“No es lo mismo hacer trabajos como autónomo para ganarse la vida que la competencia desleal”, matiza Lina González.

La competencia es positiva, coinciden los consultados por este diario. Competir, formación y trabajo diario. Esa es, señalan, la vía para pasar de ser un anónimo precario a una marca que seduzca a las empresas. Las reglas del mercado (digital), a fin de cuentas.

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