Quintero en el programa especial que le dedicó a Antonio Gala.
Quintero en el programa especial que le dedicó a Antonio Gala.

—Yo veo que en este momento faltan preguntas.

Lo dice Jesús Quintero en el IV Congreso Internacional de Periodismo organizado por la Universidad de Málaga (UMA). La charla se centra en un género que cultivamos en LaContracrónica, la entrevista. En la mesa están sentados, además de Quintero, Carlos Alsina, el que fue dos años mi maestro Teodoro León Gross y Fernando Sánchez Dragó. Cuando el entrevistador es la estrella: control del yo. Ese es el título. La cosa promete; la UMA ha invitado ya a maestros de este oficio como Manuel Jabois, David Gistau y Antonio Lucas para que hablen de periodismo delante de estudiantes.

Vuelvo a Quintero, el pañuelo rojo en el cuello. A ese momento en que lamenta la escasez de preguntas. Acto seguido dice que ha pensado en hacer libros repletos de interrogantes sobre temas existenciales: el amor, la muerte, la vida. Cien preguntas quinterianas de cada asunto.

—Pero como yo no soy una estrella… —deja caer.

Entonces Alsina carga con sutileza contra Dragó y Quintero. El periodista de la Ser les advierte de que les ocurre lo mismo: la nostalgia es un error. La televisión —y la radio— de ahora no es peor ni mejor que la que ustedes hacían, les dice.

Quintero se revuelve: lamenta que hoy no hay rastro de aquellos elementos que entiende esenciales para la entrevista: la escenografía, los silencios, los periodistas con preguntas que escuchan al entrevistado.

Y la viralidad se activa, porque Quintero ya no se sienta, una y otra vez se levanta para quejarse por el estado del periodismo, mientras Alsina –liberado del rol de moderador— le da una paliza de sentido común:

—¿Te gustaría escribir un libro que no le interesara a nadie?

Alsina le propone un juego:

—Tú y yo vamos a ir con este iPad a entrevistar a la juez Ayala, y luego lo vamos a subir a internet para que lo puede ver el que quiera. Si esto es así de fácil.

Es la estocada final. A partir de ahí Quintero se sale literalmente del ring: gritos, voces fuera de micro, preguntas al aire y ni rastro de ese silencio hecho en la colina del Loco televisivo. León Gross no puede más que decir una y otra vez:

—Jesús, Jesús, Jesús.

Quintero viral en Youtube a los pocos días de quejarse de que no hay espacio para él y su producto en televisión.

La cosa tiene arreglo: hay periodismo en internet. No todo es basura.

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