Samuel Martí ha sido una de las estrellas de la segunda edición de 'Got Talent'.
Samuel Martí ha sido una de las estrellas de la segunda edición de 'Got Talent'.

El bailarín de padres linarenses ha sido el segundo participante más votado de la edición número dos de ‘Got Talent’

“¡Qué puta máquina! ¡Por fin! ¡Gracias, ‘Got Talent’!”. Esa ha sido la exclamación de Risto Mejide después de la última actuación de Samuel Martí. Las palabras del miembro del jurado han hecho presagiar un triunfo que no ha podido ser. Ha cambiado todo en el último segundo; viró la actitud de Mejide, indignado con lo que vio venir. Los 25.000 euros y el coche ya son propiedad de Tekila, el ganador del programa televisivo. Un señor de patillas pronunciadas también bailarín, el elegido por los espectadores.

El madrileño con raíces linarenses ha sorprendido con su número. Se ha metido en la piel de un Chaplin espectacular, con el recurso del blanco y negro durante la transmisión, que ha derivado en el conocido ‘samueling’. Las posteriores reacciones del jurado han dado pie a soñar con el triunfo del linarense.

Martí, uno de los catorce finalistas, pasó la primera criba vencida la medianoche. Solo quedaban él, el grupo Progenyx y Tekila. Tres candidatos unidos por el baile, cada cual con su estilo. El resultado posterior —elegido por las votaciones en vivo en la web deTelecinco— ha dejado cara a cara a Tekila y Martí.

POLÉMICA, MEJIDE PRESAGIA LA “DEMOCRACIA”

Que el público aupara a Tekila al pódium de tres finalistas provocó la espantada (¿guionizada?) de Risto Mejide. “Él tiene amor”, ha defendido Martí a su último rival conocida la decisión del público. Santi Millán, presentador del concurso, ha afeado a Mejide su decisión de abandonar el programa antes de conocer el resultado final. “Creía que eras un tío que aceptaba la democracia”, le ha espetado después de seguirlo por las triplas del plató.

Tekila, el bailarín de las patillas pobladas, ganó. Según apunta ABC, tras su victoria podría estar Forocoches. El candidato freak, sí. Pero el público, ahondó Millán, es soberano. Martí se quedó a un paso de su sueño: la autocaravana para recorrer el mundo bailando. Cuestión de tiempo.

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