“A los jiennenses solo nos venden humo con el ferrocarril”

Miguel Ángel Rodríguez habla con auténtica devoción del ferrocarril. Es una enciclopedia sobre trenes. Estoy seguro de que si ‘Saber y Ganar’ fuera solo de preguntas sobre máquinas, vagones o estaciones, el presidente de la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Jaén se haría amigo íntimo de Jordi Hurtado, porque nadie lo echaría del concurso. Sin embargo, su afición, que comparte con su hermano desde la niñez, no puede disfrutarla en Jaén, al menos, en la época actual, en la que el medio de transporte que revolucionó la industria y el desarrollo económico de muchas zonas de España, entre ellas la provincia, a mediados y finales del siglo XIX, es un mero recuerdo. No queda nada del esplendor ferroviario de Linares, ciudad que llegó a contar con cuatro estaciones, o Linares-Baeza, abandonada a su suerte por las administraciones, sin contar Espeluy, Huesa, Bailén y otros muchos municipios para los que el ferrocarril representó prosperidad.

—¿Cuál es la radiografía, a día de hoy, del ferrocarril en la provincia de Jaén?

—Se describe de manera sencilla y breve: Hemos pasado de tener una impresionante red de transporte por ferrocarril a no tener prácticamente nada, salvo los medias distancias y poco más.

—Lo que me está diciendo es que una persona que necesite desplazarse en tren, ¿no puede hacerlo en la provincia?

—Como le he dicho solo funcionan los trenes medias distancias. La única opción, por ejemplo, de ir a Barcelona por línea convencional es cogiendo el Sevilla-Barcelona que pasa por Linares-Baeza, uno de ida y otro de vuelta, al día. Y el tren suele venir o lleno desde Barcelona o desde Sevilla, así que usted me dirá. Es necesario reservar la plaza con mucho tiempo de antelación. La otra opción ir a Córdoba y allí coger el AVE, con el gasto extra que ello conlleva, lógicamente.

—Es decir, que Jaén está incomunicada vía ferrocarril.

—Totalmente, a no ser que haga trasbordo en Madrid o en Córdoba para largas distancias.

—¿Esto lo saben los políticos, supongo?

—Por supuesto.

—¿Y qué dicen?

—No dicen nada. Simplemente no invierten en infraestructuras como deberían. Hay una ausencia total de inversión. Jaén necesita como el comer renovar las vías. Es decir, adaptar las vías a los tiempos modernos. No hace falta hacer nada más. Si hay una velocidad media entre Jaén y Linares-Baeza de 60 kilómetros por hora, pues que se incremente a un mínimo de 160, que es la velocidad máxima de los trenes. El problema es que esos trenes no pueden circular por vías que solo soportan 60 kilómetros hora.

Miguel Ángel Rodríguez, en la estación de ferrocarril de Jaén. Foto: Miguel A. Rodríguez Cárdenas
—Es curioso que un medio de transporte tan importante para la dinamización socioeconómica de un territorio tenga una presencia residual en la provincia. ¿Qué pasa aquí?

—Nos venden humo. En los años 80 se apostó por desarrollar la red de carreteras y transformar las vías nacionales en autovías. ¿Por qué? Quizá fuera para potenciar el tema de la construcción. Se movieron miles de millones de dinero público en las autovías que dejaron de invertirse en mejorar infraestructuras ferroviarias, a excepción de la línea de Alta Velocidad Madrid-Córdoba-Sevilla. Fue un asunto economicista, ya que hubo un boom en la compra de vehículos que aumentó, como es lógico el gasto en combustible.

—¿Qué daño hizo el AVE a las líneas convencionales?

—En la provincia, un grandísimo daño. Los trenes que ya no circulan por nuestras vías no han desaparecido, se han trasvasado a las líneas de alta velocidad, lo que ha dejado despoblada de enlaces la provincia de Jaén, además de las de Almería y Granada. Algo que se concibió como desahogo del paso de Despeñaperros ha tenido un efecto demoledor, ya que ha absorbido todas las circulaciones.

—¿Qué siente cuando va a Linares-Baeza?

—Siento nostalgia, pena y tristeza de ver kilómetros y kilómetros de vías vacías. En la capital han crecido los trenes, pero en Linares-Baeza se ha perdido todo el tráfico. Es un auténtico desierto, ya sea de trenes de pasajeros o de mercancías, a pesar de ser el principal nudo ferroviario de Andalucía en otros tiempos. Mirar hacia la zona donde estaba la terminal de mercancías y comprobar que ya no está ni siquiera la grúa puente produce muchísimo desazón. Lo que era un núcleo de actividad impresionante ha quedado en nada.

Miguel Ángel Rodríguez, en uno de los andenes de la estación de Jaén.
Miguel Ángel Rodríguez, en uno de los andenes de la estación de Jaén. Foto: Miguel A. Rodríguez Cárdenas
—¿Eso es el ferrocarril en Jaén, un recuerdo, nostalgia?

—Desgraciadamente así es. Si quieres ver trenes por curiosidad o afición debes coger el coche e irte de Ciudad Real para arriba.

—¿Qué opina de la política ferroviaria de Zapatero de potenciar solo el AVE?

—Lo único que hizo fue perjudicar a zonas como Jaén. Pero se empezó a gestar mucho antes, de los tiempos de Felipe González, cuando decidió apostar por la línea de Alta Velocidad y se obvió a los ciudadanos que viven en los pueblos y que también pagan impuestos. Nunca entenderá cómo el dinero de todos se emplea solo en beneficiar a unos pocos en el caso del ferrocarril. Al principio, se apostó por hacer la Alta Velocidad en ancho ibérico y, de buenas a primeras, se decide cambiar, a pesar de estar las obras comenzadas, y se construye en ancho internacional, que solo da servicio a unas pocas ciudades. Además, hay que llenar esas vías de trenes que se expropia a otras provincias, como ha ocurrido con Jaén.

—Cuando vio a Álvarez Cascos colocando la primera traviesa de la Alta Velocidad en Linares-Baeza, supongo que vería el cielo abierto.

—En aquel tiempo me lo creí, porque vi poner la traviesa y vi también las obras, e, incluso, se terminaron, tarde, pero se terminaron. El problema es que se hicieron solo seis kilómetros entre Linares-Baeza y Vadollano. Y si te he visto no me acuerdo.

El presidente de la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Jaén responde a una de las preguntas.
El presidente de la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Jaén responde a una de las preguntas. Foto: Miguel A. Rodríguez Cárdenas
—¿Y qué pasó con esas promesas del Gobierno central?

—No se presupuesta nada. Sin embargo, hay líneas que se concluyen en tiempo récord, como la Madrid-Barcelona con la frontera francesa. Todo ese dinero se ha escamoteado al resto del país. Esto demuestra que hay ciudadanos de primera y segunda clase.

—Mucho humo veo entonces.

—Siempre. Lo único que nos han vendido en materia de ferrocarril es humo. La única intentona seria fue, precisamente, en la época de Álvarez Cascos. Pero, al cambiar el Gobierno, cambiaron los planes y las ideas. Y ese es el gran problema de este país.

—¿Cuál es el futuro del ferrocarril en la provincia de Jaén?

—Por el camino que vamos será un desierto aún mayor. Perderemos todos los trenes, si nadie pone remedio a esto. Por desgracia, las generaciones futuras no conocerán el ferrocarril en esta provincia y seguirán siendo de la cultura del coche.

—Y qué me dice del patrimonio, de las estaciones…

—Otra pena que tengan que ser los colectivos las que las recuperen, con sus propios medios. Sin hablar de todas las que se han perdido ya. Las que quedan en pie o están restauradas son gracias, como he dicho a las asociaciones o a los ayuntamientos, como ocurre, por ejemplo, con la Estación de Madrid de Linares.

 

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