Encarna Vallejo Sánchez saluda educadamente, sonríe sin estridencias y habla con desparpajo. Nos espera en una cafetería de la calle Navas de Tolosa. Ha llegado puntual a la cita. Es una mujer de armas tomar. Preside el Club Atletismo Unicaja, una entidad con más de cuarenta años de historia y una colección de éxitos de incalculable valor, poco apreciada en una provincia más pendiente del nuevo peinado de Cristiano Ronaldo o de la lista de invitados de la boda de Messi. Encarna Vallejo, martillista en sus tiempos de juventud, se enerva cuando ve el poco caso que le hacen los medios de comunicación a sus atletas o cuando, después de veinte años de reivindicaciones, Jaén sigue sin una pista de atletismo en condiciones. Le gusta la música, leer, caminar y, por encima de todo, disfrutar de la familia. Es madre de tres hijos y los tres, como no podía ser de otra forma, son deportistas. Está casada con un histórico del atletismo jiennense, José Ángel González, al que conoció, curiosamente, en el club que hoy comanda. En 1990, Encarnación Vallejo se hizo cargo de la presidencia de la Delegación de Atletismo de Jaén, de la que era secretario Juan David de la Casa, del que habla con auténtica devoción y con más de una lágrima en la mejilla.

—¿Qué es realmente el Club de Atletismo Unicaja Jaén?

—Una familia. Un grupo de personas que practican el atletismo y tienen una forma de vida. Este es un deporte muy noble que implica, no solo la práctica deportiva, sino que también te enseña, te educa, te aporta vida, te hace que tu forma de ser y de vivir la vida esté implicada con el deporte. El atletismo es una familia, de personas que tiene un objetivo común, la práctica deportiva, e intentan, a través de ella, pasárselo bien y conseguir los máximos logros posibles para que su club brille. Ese es el Unicaja, un club de atletismo que está en la máxima categoría pero que mantiene una estructura familiar.

—¿Cómo llega a la presidencia?

—Cuando Manuel Pancorbo, después de ocho años al frente del club, decide dejarlo por distintos motivos. En ese momento, analizamos entre todos qué debíamos hacer y se pensó en mí. Yo había tenido una experiencia anterior en la Federación Jiennense (ahora Delegación) y en el Comité Provincial de Jueces, y este hecho ayudó para que me propusieran el cargo. Acepté y hasta ahora. Además, es muy importante que una mujer esté al frente de un cargo directivo de estas características, porque es muy difícil que, en el mundo del deporte, esté presente en consejos u órganos directivos y de gestión.

La presidenta del Unicaja con una camiseta del club.
La presidenta del Unicaja con una camiseta del club. Foto: Miguel A. Rodríguez Cárdenas
—¿Y se nota la mano de una mujer?

—En el atletismo la diferencia entre un hombre y una mujer no está tan marcada. Es más, la mujer ha conseguido avances muy importantes en este deporte, como incorporar muchas pruebas al programa que, hasta hace un tiempo, estaban limitadas solo a los hombres, como ocurría, por ejemplo, con mi especialidad, el lanzamiento de martillo. En otras disciplinas, especialmente de equipo, como el fútbol, el papel de la mujer es más secundario. Sin embargo, en el atletismo no. Es uno de los deportes que más ha abanderado la igualdad para que la mujer compita en las mismas condiciones que el hombre. Este año, sin ir más lejos, se ha creado una comisión en la Federación, a instancias del Consejo Superior de Deportes, en pro de la igualdad y de la participación activa de la mujer en los órganos de gestión. Me honra pertenecer a ella.

—Presidenta, trabajadora y madre, ¿cómo puede llegar ese ritmo?

—Soy una mujer muy inquieta, y es mi marido el el que no puede seguir mi ritmo (risas). Siempre he tenido muchas inquietudes, que no se para ante nada y que intenta conseguir todo aquello que se propone, aunque entiendo que no siempre es posible. Me gusta también ser emprendedora, no solo en el atletismo, sino en otras facetas de la vida. Por eso no me cuesta trabajo. Todo lo hago con mucha ilusión. Primero porque, como mujer, me gusta estar donde estoy y segundo porque estoy al frente de un club que tiene un prestigio y que se ha labrado una trayectoria muy importante dentro del atletismo nacional. Para mí es un orgullo forma parte de un colectivo en el que he crecido como deportista y como persona, al igual que mis hijos y otros muchos compañeros.

Encarna Vallejo, con la camiseta del Unicaja de atletismo.
Encarna Vallejo, con la camiseta del Unicaja de atletismo. Foto: Miguel A. Rodríguez Cárdenas
—Están en la máxima categoría del atletismo nacional, algo de lo que muy pocos clubes de la provincia pueden presumir. Sin embargo, su impacto mediático es menor, desde mi punto de vista, al de otras entidades en divisiones mucho más inferiores. ¿Piensa lo mismo?

—No me meto en lo que tienen los demás, lo que me molesta, en cierta forma, es que no tengamos la repercusión que nos merecemos. Lo que no puede ser es que Carlos Rojas haya entrado en una final del Campeonato de Europa con los mejores atletas y apenas se hable de ello. Estoy segura de que eso pasa con un equipo de fútbol o fútbol sala y sale en todos los medios. No es justo que el Unicaja no sea igual de visible que otros deportes. Creo que merecemos más cariño por parte de los medios de comunicación.

—Con el corazón en la mano, ¿se siente valorados realmente?

—No te sientes valorado en su justa medida. Los atletas trabajan, se esfuerzan… Son deportistas valientes, con coraje, con devoción, que le echan muchas horas, entrenando por la mañana, tarde y a las tantas de noche, para llegar a una pista en la que no tiene luz o carece de las condiciones adecuadas para realizar bien su trabajo. Es triste esto y que ningún medio se haga eco de los atletas que acuden al Campeonato de España. Y si se hace eco es porque le mandamos una nota de prensa. Creo que se está haciendo demasiado esfuerzo para el poco reconocimiento que recibimos por parte de todos.

No quiero, con ello, hacer comparaciones porque cada deporte se merece tener lo mejor, pero muchas veces los periodistas, por ejemplo, se dejan llevar. Escuchamos horas y horas en la radio lo que hace un equipo de un municipio u otro de Jaén que está en una categoría mucho más baja que la nuestra y te da qué pensar. Nosotros en la máxima división no tenemos esa repercusión. No nos dedican ni un pequeño espacio.

—¿Cuántas veces al año pasa envidia cuando ve las pistas de otros lugares?

—Muchísimas veces, no solo por el hecho de que esté adecuada, sino por su mantenimiento, por el personal y la dotación. En ese momento, piensas: Dios mío si esto lo tuviéramos en Jaén.

—Y si Jaén tuviera una pista en condiciones, ¿en qué repercutiría?

—En todo, en las marcas, en la cantera, en los entrenamientos… No se trabaja de la misma manera disponiendo de unas buenas instalaciones que sin ellas.

—¿Qué pasa por su cabeza cuando lanza aquellos comunicados en los que reivindica una nueva pista de atletismo? ¿Aquel día no había dormido, estaba enfadada con el mundo…?

—No recuerdo bien qué me pasaba porque han sido hasta tres comunicados los que he publicado. Lo que me hace rebotarme es conseguir logros importantísimos para el deporte de Jaén y seguir en las condiciones en las que estamos o ver cómo anuncian la construcción de un palacio de deportes, sin pensar en nosotros. Todos estamos de acuerdo en que Jaén merece un palacio de deportes, pero también una pista de atletismo. Llevamos más de veinte años reivindicándola y aquí nadie hace nada por resolver el problema. Seguimos en las mismas condiciones de antaño. No se ha hecho prácticamente nada para mantener la pista, a pesar de que hace unos años se gastaron millones en la ampliación de La Salobreja. La pista no recibió absolutamente nada. Lo que rebela es que se apueste desde la instituciones por un nuevo pabellón porque el equipo de fútbol sala tiene riesgo de descenso. Entonces cuando te preguntas si da lo mismo que descienda el Unicaja, que hagamos esfuerzos tan grandes para mantener una cantera. Eso no es así. Todos los deportes formamos parte de las instituciones y todos  merecemos que se nos tenga en cuenta. Nosotros hemos demostrado con creces que nos merecemos esa pista de atletismo.

—¿Ha llorado mucho por este asunto?

—No he llorado, pero sí me caliento mucho la cabeza porque te hieren ciertas cosas que ves y escuchas. Encima se te enfadan los políticos cuando hacer determinadas declaraciones. Es que no lo entiendo, la verdad.

La presidenta del Unicaja responde a una de las preguntas.
La presidenta del Unicaja responde a una de las preguntas. Foto: Miguel A. Rodríguez Cárdenas
—¿Cómo se evade de un berrinche?

—Pues con mi familia y con la gente del club. Siento mucho apoyo por parte de ellos.

—¿En qué punto estamos en el tema de la pista de atletismo?

—En ninguno porque nadie ha puesto un proyecto encima de la mesa. Mientras que no sepamos dónde se va a construir, lo demás no importa. Este es el gran escollo que nos impide avanzar. Uno de los lugares que dijeron, el vertedero municipal, es inviable, porque no reúne una serie de requisitos. Creo que, a día de hoy, eso es inviable. Hasta que tengamos el proyecto, lo más importante y urgente es mantener en condiciones La Salobreja.

—¿Por qué los políticos no ven tan claro lo que usted reclama?

—No son conscientes de la repercusión que tendría para la ciudad y la provincia contar con una pista de atletismo de calidad. No solo se beneficiarían los atletas, sino toda la ciudadanía, porque supondría una inyección económica y un reclamo turístico. La posibilidad de organizar un campeonato aquí sería importantísimo. La pista de atletismo generaría eventos y por ende riqueza. El atletismo mueve a mucha gente, desde deportistas a entrenadores y a familias enteras que, durante unos días, gastarían aquí su dinero, además de visitar Jaén y otros municipios, como Úbeda y Baeza. Repercutiría en todo, más allá de los hoteles y restaurantes, puesto que crearía trabajo. ¿Cómo es posible que ellos no se den cuenta que se reforzaría la marca Jaén? Además, la pista de atletismo generaría hábitos saludables y ocio para nuestra ciudad.

Mis atletas podrían, por fin, desarrollar su deporte en unas óptimas condiciones sin necesidad de tener que estar pendientes de un cuadrante para saber si la pista está saturada o no, como ocurre en estos momentos. Asimismo, competirían regularmente con otros clubes, lo que repercutiría directamente en su rendimiento.

—¿Tiene muchas fugas de promesas?

—Es cierto que, en ocasiones, otros clubes tantean a nuestros atletas, pero por suerte tenemos un gran patrocinador que nos permite cuidar a nuestros deportistas. Unicaja fue la salvación. Además, saben que aquí los vamos a tratar mejor que en ningún otro sitio. Lo que sí es cierto es que nuestros atletas necesitan ir a centros de alto rendimiento para mejorar porque con las instalaciones que tenemos no lo pueden hacer.

—¿Sin un patrocinador  con el potencial de Unicaja podrían competir al mismo nivel?

—Difícilmente. Es verdad que hemos conseguido retos muy importantes con mucha ilusión, pero cuando llegas a la máxima categoría todo cambia. Sin Unicaja sería todo más complicado y necesitaríamos que las instituciones se volcaran mucho, pero que muchos más de lo que lo hacen ahora.

Tras la muerte de Juan David de la Casa, que ha sido el momento más duro que hemos vivido, dimos un gran salto con el ascenso a la División de Honor. Su fallecimiento fue para nosotros un gran revulsivo porque queríamos demostrarle a Juan David que todo lo que él hizo por el club no fue en vano y nos volcamos para dar lo máximo en todos los aspectos.

 

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