Habla al otro lado del teléfono con cadencia en las palabras y una dicción perfecta. Hay deje de poeta en la voz de Xavier De Torres (Barcelona, 1960), escultor y pintor vinculado desde 2002 al festival más prestigioso de la Sierra Sur de Jaén, Etnosur. Le falta solo una obra más para llegar a la veintena en su relación de amor con la cita étnica que llena Alcalá de turistas y de música los julios de cada año.

—¿Cómo será?

—Negra, relacionada con África, con la boca del cantante y con un pájaro. Tendrá un poco de metal, y hay una referencia al oro. Ya la tengo en mi mente confeccionada —adelanta a LaContracrónica.

Estará lista tres semanas antes de que arranque Etnosur. Y su destino es Youssou N´Dour, cantautor senegalés. El premiado de la edición de 2017.

—Estoy con ella en el pensamiento. Hablamos de pasión, de emoción. ¿Sabes esa pareja que va al lago, y el chico escoge una piedra de las 5.000 que hay para regalársela a su chica? ¿Cuánto vale esa piedra? La palabra crucial es poesía —dice.

El artista ha expuesto en capitales de todo el mundo.
El artista ha expuesto en capitales de todo el mundo.

VÍNCULO CON ETNOSUR, CONVERGEN LAS FRONTERAS

De Torres ha elegido el camino contrario al de tanta gente que hermana Andalucía y Cataluña. Los datos de éxodo señalan la tradición de los andaluces empujados a emigrar a tierras catalanas por necesidades económicas; el artista cambió Cataluña por Cabo de Gata (Almería) a los 24 años para encontrarse con parte de sus orígenes. Desde hace más de una década vive entre el pirineo catalán y el cabo del sur. No se siente de ningún sitio. Él se reafirma como individuo, y tiende a un anarquismo utópico y espiritual.

Su historia con Etnosur comenzó en 2002, en la sexta edición del festival. Pedro Melguizo, director y uno de los creadores de la idea, conocía sobre el talento del artista catalán afincado en San José, cuando aún era un pueblo almeriense de pescadores. Melguizo y los suyos sabían que De Torres ya había expuesto en ciudades como Nueva York y Berlín, entre otras capitales del arte. Sabían que lo que él hacía casaba con Etnosur. Fue así que lo llamaron para que dictase un taller destinado a menores. La idea final del taller acabó con una escultura de piedra sobre Alcalá en el Convento de Capuchinos.

—Es una escultura de land art. Entonces Pedro y la organización hablaron de hacer un premio. Yo les planteé la posibilidad de ocuparme cada año.

Y así fue. De Torres ha aportado desde el 2003 hasta el año pasado 14 obsequios para los premios; 19 esculturas en total. Es su contribución artística al festival. Pero no lo es todo.

Hay un mural de 50 metros cuadrados en el muro de contención del Palacio Abacial. Es una obra que trasciende al propio festival: Etnosur puede tener un final; ese trabajo no.

—Es una escultura pública. Un regalo. Bien se podrían hacer postales con el mural —apunta De Torres.

Pedro Melguizo explica a LaContracrónica la peculiaridad de los premios de Etnosur: “Primero decidimos a quién se lo damos. Y luego Xavier hace una escultura personalizada”, señala. Sobre el artista, esboza un perfil con trazos genuinos: “Un hombre muy culto, un viajero comprometido, un artista extraordinario que aporta ideas”.

HOMBRE Y CREADOR

De Torres no estudió en escuelas de artes especializadas. Tenía 17 años cuando Franco aún respiraba. Tampoco accedió a los cursos paraeducativos que sí seguían otros artistas. Su inquietud lo formó. Autodidacta y esponja del entorno. Así se hicieron el hombre y el artista. El pintor y el escultor. Al tiempo que creaba, viajaba por el mundo. Aunque no hay más mundo creativo que su taller.

—¿Cuánto tiempo le dedica a su trabajo?

—Cuando era joven le dedicaba muchas horas a la piedra, todas las que tenía. Con el tiempo lo he adecuado, y ahora igual le dedico seis horas físicas, pero antes escribo, luego hago fotos de la obra, la analizo con el ordenador, trabajo con compañeros… Le dedico mi vida.

ALCALÁ,  “MALDITISMO CASI COSMOPOLITA”

Alcalá le sorprende. Le parece un sitio con “fuerza fronteriza” y con “malditismo casi cosmopolita”. Dice que la ciudad de La Mota ha logrado sobrevivir, a diferencia de otros pueblos. Y tiene buenas palabras para los alcaldes que la han representado, desde Juan Rafael Canovaca a Manuel León pasando por Elena Víboras y el actual regidor, Carlos Hinojosa.

—Creo que son más de Alcalá que de un partido. He conocido a mayores y más jóvenes, y me parecen buena gente —afirma.

—¿Y el festival? ¿Cómo ha evolucionado?

—Etnosur es una escultura muy grande. Yo he llegado y, como tengo imaginación y mundo, he dado algunos toques, pero no estoy entre los creadores. El festival ha evolucionado, porque las generaciones lo hacen. Etnosur ha conseguido mantenerse. La crisis ha pegado dentelladas a otros movimientos, pero el festival ha salido adelante aun cuando las dotaciones económicas han bajado. Es para quitarse el sombrero con Pedro y el resto. Y más en una ciudad de interior.

El escultor Xavier De Torres también es pintor.
El escultor Xavier De Torres también es pintor.

“COMO TÚ, PIEDRA PEQUEÑA”

Son más de 600 esculturas en la carrera del hombre que da vida a los premios de Etnosur. Con tantos hijos, ¿cuál elegir?

Hay una obra con más nervio quizá por ser la primera, su bautizo en el festival étnico. Ocurrió en 2003 cuando el propio Xavier De Torres le hizo entrega al teclista de jazz Joe Zawinul del premio de aquel año.

—Sí, a todos nos hizo mucha ilusión. Es un dios de la música que viene del clásico austriaco. Un maestro de maestros. La suya es una piedra bonita, una figura humana.

La piedra está cargada de simbología, incluso en el cristianismo. ¿Qué representa para alguien que le ha dedicado buena parte de su más de medio siglo de existencia?

La respuesta está en Como tú, el poema de León Felipe:

«Así es mi vida,

piedra,

como tú. Como tú,

piedra pequeña;

como tú,

piedra ligera;

como tú»

—Para mí representa poesía y naturaleza, algo muy humilde, pero con peso, volumen y densidad. La piedra tiene un valor eterno. Nos convertiremos en polvo, y la piedra seguirá siendo piedra.

De Torres le entrega la escultura a Joe Zawinul en 2003.
De Torres le entrega la escultura a Joe Zawinul en 2003.

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