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UN ALTAR A LAS TRADICIONES

UN ALTAR A LAS TRADICIONES

Por Esperanza Calzado - Mayo 07, 2022
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Cerca de 1.400 menores inundan las calles de Jaén en el día previo al levantamiento de un altar a las tradiciones. Las Cruces de Mayo, una seña de distinción, con otra mirada

Elena López no puede soltar el móvil. Quiere inmortalizar cada minuto de la procesión en la que, por primera vez, sale su hija. La pequeña Ainhara fue ayer uno de los 1.400 menores que fueron fieles a las tradiciones y participaron en las procesiones infantiles que acompañan a las Cruces de Mayo

—La ilusión es la misma, pero no tiene nada que ver cuando salía yo a ahora, con mi hija.

Esta jiennense recuerda aquellos tiempos en los que ellos mismos se preparaban los pasos, los atuendos y salían como buenamente podían. Hoy, no les falta detalle alguno. Ayudados por progenitores, maestros, asociaciones y quien haga falta, estas estaciones de gloria en miniatura están cargadas de detalles. Desde las mantillas hasta la banda, pasando por los romanos y el homenaje a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.

¿Por qué le hace tanta ilusión? Su respuesta es tajante y clara:

—Es la tradición.

¿Alguna vez se ha preguntado el lector el origen de la tradición de las procesiones infantiles? ¿Y de las propias Cruces de Mayo? En la redacción de Lacontradejaén, los archivos del historiador del arte Javier Cano se desempolvan para dar con su paradero. En pocos minutos, da con la tecla y nos relata:

—El origen de la celebración de la Cruz de Mayo no está claro.

Si bien, las diferentes teorías apuntadas por historiadores y antropólogos coinciden en situar su celebración en torno a la festividad de la Invención de la Santa Cruz, en torno al 3 de mayo, sin desdeñar su vinculación con las viejas fiestas romanas de Flora y Maya, que adaptadas a los usos cristianos derivarían, ya en el siglo XVI, en "el árbol de mayo". Un leño que, con el tiempo, fue sustituido por la cruz propiamente dicha, envuelta en exorno vegetal, ante la que colocaba una niña vestida de blanco y coronada con flores, sobre unas andas.

—Prohibida en siglos posteriores, fue el XIX el que vio renacer esta fiesta en Jaén, cuya primera mención aparece en un crónica periodística de las procesiones infantiles de prensa de 1878. Desde entonces hasta hoy (con alternancia de protagonismo entre la cruz propiamente dicha, ubicada en patios o zaguanes, o las procesiones), no ha perdido vigor.

 Procesión infantil de los años 80 en la calle Maestra. Foto: Archivo Javier Cano.
Procesión infantil de los años 80 en la calle Maestra. Foto: Archivo Javier Cano.

Mientras se rebusca en el cajón de la historia, en la Asociación de Vecinos Paraje de Jabalcuz todo son preparativos para que este fin de semana no falte detalle alguno. Walter es el cocinero que se queda con la barra de la Cruz de Mayo en un lugar privilegiado, el patio de las Casas Gemelas, y ultima los detalles para que comida y bebida discurran por igual.

Nana Salcedo es presidenta de la asociación de vecinos y relata a Lacontradejaén cómo es preparar este altar a las tradiciones. Es viernes, once y media de la mañana, y nos atiende desde el coche, donde aguarda pacientemente a que acabe la carrera de La Gloria.

—Tengo el coche cargado de flores y no paran de preguntarme cuándo llego. Organizar una cruz implica mucho estrés.

Bromera al teléfono porque las ganas y la ilusión con la que este año se afrontan las Cruces de Mayo hace olvidar cualquier sacrifico. Plantar el altar es una tarea coordinada de todos, una labor de hermandad y convivencia que después se traslada al fin de semana, cuando llega la diversión.

—La cruz la tenemos desde hace varios años y la asociación de vecinos se encarga de sufragar las flores y las macetas, además de otros elementos con los que vamos a hacer la decoración.

Relata que este material se complementa con el cobre, macetas y demás objetivos que aportan los vecinos y que después son devueltos. Además, en el caso concreto de Jabalcuz, la decoración siempre tiene un tono reivindicativo. 

—Le hacemos un guiño a las termas, a nuestras dos grandes luchas que son las Jardines de Jérezy las termas. Así que este año le haremos un guiño para que no se olvide nuestra lucha. 

Y es que Nana Salcedo sabe que este fin de semana las fotos de las cruces corren como la pólvora y la repercusión mediática es mucha, amén de que las autoridades y el jurado la vean. Ellos serán recibidos en la longa de las Casas Gemelas en una barra con un enclave privilegiado que pocos pueden disfrutar. 

Y es que este 2022, son 21 las inscripciones de asociaciones vecinales, cofradías y colectivos que engalanarán la ciudad a lo largo de todo el fin de semana.

—Se trata de una de las tradiciones más arraigadas en esta ciudad tal y como se ha podido comprobar con esta amplia participación.

La satisfacción se cuela entre las palabras del concejal de Cultura, José Manuel Higueras, que reconoce que un fin de semana como este contribuye a fomentar el turismo en la ciudad, pues exporta y suma belleza a las plazas, patios públicos y parroquias, además de otros lugares emblemáticos e históricos de Jaén. Además, las cruces tienen premio. El primero está dotado con 700 euros, un segundo con 500 euros, un tercero que será de 400 euros y un cuarto premio de 300 euros, además de cuatro posibles accésit de 150 euros cada uno.

El concurso establece que la ornamentación de las cruces deberán contener plantas florales y elementos decorativos naturales o de carácter tradicional y éstas tendrán una altura mínima de 180 centímetros. Asimismo en el entorno de la Cruz prevalecerán los adornos que identifiquen de algún modo la tierra de Jaén, tanto florales, como de cerámica, bronce, artesanía antigua o imágenes marianas, entre otros. Todas las cruces serán accesibles al público y permanecerán durante los días que dure este concurso sin que sea desmontada hasta las ocho de la tarde del domingo.

¿Quién ganó? El Ayuntamiento otorgó el primer premio del Concurso de las Cruces de Mayo a la Parroquia de la Inmaculada y San Pedro Pascual de La Glorieta.

El jurado valoró esta composición como merecedora de este primer puesto, dotado con 700 euros, por su belleza y singularidad y por reunir de forma excepcional todos los requisitos marcados en las bases. El segundo premio fue para la cruz de la Hermandad del Cautivo y Trinidad, del barrio de Santa Isabel, y el tercero para la asociación de vecinos de El Tomillo. El cuarto para la Hermandad Misionera del Divino Maestro, vinculada a La Alcantarilla.

Junto a ellos, se otorgaron cuatro accésits que corresponden a las cruces de la asociación de vecinos “Guadalquivir” de Belén y San Roque, la Cofradía de Los Estudiantes, con el barrio de La Merced como exponente, la de los vecinos del paraje de Jabalcuz y la de la asociación María Auxiliadora, del Polígono del Valle.

Otros colectivos van aprendiendo poco a poco, incluso los hay que se estrenan este 2022, y lo hacen con un fin de semana de adelanto. Es el caso de la Asociación Provincial de Personas Sordas de Jaén, Aprosoja. Tras más de medio siglo de historia, 53 años ni más ni menos, este es el primero que levantan un altar y lo han hecho con la mayor de las ilusiones. 

Un altar a las tradiciones, a la unión, a la hermandad, a la cultura, al sentir colectivo y a la identidad. Eso es el mes de mayo en Jaén. Una celebración que incluso en los tiempos más duros de la pandemia plantó cara a la Covid-19. Y lo hizo de la mano de los jiennenses a título particular, de balcón a balcón o con adornos propios de esta arraigada fiesta.

 Cruz de mayo en cuarentena, en la calle Vicente Montuno. Foto: Rafa Casas.
Cruz de mayo en cuarentena, en la calle Vicente Montuno. Foto: Rafa Casas.

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