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VOCES ENTRE EL DESALIENTO Y EL ABANDONO

Por Fran Cano - Marzo 20, 2021
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VOCES ENTRE EL DESALIENTO Y EL ABANDONO
Protesta en Jaén del 14 de febrero de 2021. Foto: Esperanza Calzado

Jiennenses comparten sus sensaciones a pie de calle con Lacontra y advierten de la decadencia económica y del cisma agudizado entre ciudadanía y políticos

Protestas olivareras en aras de precios justos para el aceite de oliva.
Caceroladas desde los balcones tras el KO moral, económico y social que supuso la elección de Córdoba en lugar de Jaén como sede de la base logística militar del Ejército de Tierra.
Caravana hacia Despeñaperros el pasado 7 de marzo para recordar, entre tantas cosas, esos cerca de 1.300 empleos directos que prometía el Plan Colce.
Adiós a firmas como El Corte Inglés y Zara en Linares con la consiguiente destrucción de puestos de trabajo.

La historia reciente de la provincia se resume en decepciones y protestas. No hay quien levante el vuelo y todavía golpea la pandemia, con la hostelería y el comercio castigados por las restricciones. ¿Qué dice la gente en la calle después de las protestas?

—Todo es culpa de los políticos, aunque es un tema muy complicado.

Habla José Dolset, vecino de Martos que también ha vivido en otros municipios como Jimena, en la Plaza de Las Palmeras, y apunta a una idea que siempre estuvo ahí, pero que ahora parece más visible que nunca: la ciudadanía ya no cree en la política, tanto le da el bipartidismo como el multipartidismo; el político que quema etapas en el partido —ése que aprende pronto qué es el aparato— como el que llega desde el sector privado prometiendo crear riqueza con aires de Donald Trump.

—La juventud jiennense está como está, desesperanzada, porque no tenemos a los políticos correctos. Hay que dejar de vivir de las migajas. Los agricultores tienen que organizarse y dejar las subvenciones. Si tenemos el producto estrella, el aceite de oliva, sólo necesitamos políticos que nos ayuden a comerciarlo.

Dolset también subraya otro binomio que incomoda en la provincia y que tiene algo de sociológico, porque siempre aparece en el tablero de la política cuando llegan las elecciones: la cultura de la subvención. En sus palabras, la pobreza subvencionada.

Felipe Cano vive en Jaén capital desde hace seis décadas y media. Atiende a este periódico cerca de la Plaza de la Constitución. Su mensaje de veterano es desalentador:

—La provincia está totalmente abandonada en todos los aspectos. Es como si nadie se preocupase de nada.

A Cano, jubilado, le preocupa el futuro de los jóvenes, y los imagina entre el exilio y la precariedad, como tantas veces retratan (retratamos) los medios. ¿Quién no lee al menos una vez al año un reportaje en un diario nacional sobre la tasa de paro de Linares?

Manuel Martos y Encarnación Anguita son un matrimonio que tiene más o menos la edad de Felipe Cano. Caminan por la calle Roldán y Marín y se han quedado parados delante de un escaparate que anuncia precios económicos. Rebajas después de las rebajas.

—Venimos de la calle Arquitecto Berges. Es increíble la cantidad de escaparates que hay con precios rebajados e incluso algunos negocios en liquidación. Todo está muy mal —asevera Martos, expropietario, ya jubilado, de El Pato Rojo.

Está al tanto del mal momento en la hostelería. Cuenta que su hijo, hoy al frente del negocio, ha tenido que prescindir de la mitad de los empleados e incluso así vender es una odisea, dada la presión fiscal de siempre y las restricciones de la vida a partir de la Covid-19.

—Todo está fatal. Me parece muy bien que haya protestas. El Gobierno tiene que ayudar a las pymes —coincide el matrimonio.

"NOS QUITAN LAS POSIBILIDADES DE CRIAR A NUESTROS HIJOS EN JAÉN"

Justo el día de la concentración de Hosturjaén en la Plaza de las Batallas, Ana Catena, profesional de la restauración, comparte con este periódico una reflexión que trasciende al sector:

—Me parece que nos están quitando incluso la posibilidad de criar a nuestros hijos en Jaén. El proyecto del Plan Colce, que hubiese sido una inversión increíble, ha desaparecido como si nada —lamenta rodeada de colegas de la profesión que han llegado desde diferentes pueblos.

Si se le pregunta a Ana Catena sobre el resultado o la ausencia del mismo después de protestar, contesta que al menos así son escuchados. Es el consuelo cuando, subraya, no hay rastro de apoyo de las administraciones.

—Que nos dejen trabajar —resuelve, indignada.

También hay vidas de Jaén ajenas a las revueltas transversales, donde coinciden plataformas de la provincia. También, decimos, hay vecinos que confiesan sin rubor no saber por qué hay protestas, quizá porque la causa duele más en los municipios en torno a la capital. Hay gente que no tiene claro si el Plan Colce es una serie de Netflix.

—La provincia va muy mal —dice un albañil en una obra.

Lo dice como una sentencia. Y no le queda otra que, como al resto, seguir a lo suyo y evitar que el "ninguneo" llame también a la puerta de su casa. Porque al menos hoy está trabajando.

Vídeo: Esperanza Calzado.

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