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“Es imperativo dar valor al aceite de oliva"

Por Esperanza Calzado - Octubre 10, 2018
 “Es imperativo dar valor al aceite de oliva"
Foto: Juan Vicente Córcoles.

Un informe alerta de que el aceite de oliva necesita una norma de calidad que garantice la autenticidad, realce su valor y asegure su futuro

“Es imperativo dar valor al aceite de oliva". Esta frase no sorprende a la mayoría del sector olivarero jiennense, consciente de la importancia de luchar por un producto estandarte de la provincia. La pronuncia Jesús Sánchez Lambás, vicepresidente Ejecutivo del Instituto Coordenadas, que ha publicado un informe en el que se constata la necesidad de tener una norma de calidad que garantice la autenticidad, realce su valor y asegure su futuro.

"En nuestro primer informe señalamos la banalización del producto como elemento de máximo riesgo. Ahora indicamos que sin una norma de calidad estricta que erradique el fraude y dé confianza al mercado, el aceite de oliva y todo lo que representa en España está condenado a arrastrarse entre la desconfianza del consumidor y el pague uno y lleve tres, que lo llevan al abismo. Una situación que ya vivió el sector a mediados de los años ochenta”, avisa Sánchez Lambás. ¿Qué dice el estudio?

El Segundo Informe sobre el Sector del Aceite elaborado por el Instituto Coordenadas de Gobernanza y Economía Aplicada indica que la unificación de las normas de calidad es vital para dar valor al aceite de oliva y asegurar la viabilidad de todo el entramado agrícola, industrial, comercial y social que hay a su alrededor. Indica que es un producto muy regulado en sus diferentes variedades, pero no tiene una norma homogénea de calidad que permita establecer cuáles son los estándares que debe superar el producto y cuáles son las prácticas irregulares o fraudulentas que no se pueden admitir. Todo ello teniendo en cuenta los avances tecnológicos de los que se ha dotado el sector y el progreso que se ha producido en calidades y elaboraciones, con un amplio espectro de elementos organolépticos y variedades de aceituna que hay en el mercado. La homogeneización de las normas de calidad debe extenderse, a ojos del instituto, a las proceso de cata, esenciales para determinar anomalías o defectos que afectan a la clasificación de los aceites y a su vida en el mercado, señala el Informe del Instituto.

Se sustenta en datos. Por ejemplo, más del 60% del aceite de oliva se vende sin marca, como producto de oferta o de reclamo sin valor añadido aparente. Alerta que otro actor implicado en la banalización del aceite de oliva es el propio sector olivarero productor. "No hay una sensibilización por producir aceite de alta expresión máxima calidad". Un tercer actor implicado es el propio consumidor. El informe señala que ni el 10% de los consumidores son capaces de indicar las diferencias entre un aceite de oliva, un oliva virgen extra y un oliva virgen. Todo se considera aceite de oliva y lo que importa es el precio a la hora de comprar. La acentuada volatilidad de los precios del aceite de oliva hacen bascular los niveles de consumo y en estos momentos se produce una reducción del consumo del orden del 15% respecto a hace un año. El aceite de oliva no se percibe como producto de calidad y se compra si no sube demasiado su precio; si lo hace, se compra girasol.

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