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SALVAJES ENTRE ANIMALES

Por Fran Cano - Junio 08, 2019

Las atrocidades contra el mundo animal vuelven a cobrar protagonismo en la provincia; hablamos con la política de Equo que denunció el caso del gato quemado en una papelera, y damos voz a la primera asociación de abogados que defiende a los animales en Jaén: "Hay que denunciar con fotografías y vídeos", subrayan

Un gato abrasado en una papelera de Jaén; una cachorro de mes y medio golpeada hasta dejarla casi muerta por tres menores en el Polígono de El Valle, y una hembra de pastor alemán moribunda abatida en La Higuera. Los tres casos son recientes y tienen un común denominador: el maltrato animal ha expresado su versión más cruel. Son manifestaciones salvajes. El animal, en el peor sentido de la palabra, es el maltratador. El humano.

Las imágenes que compartió en Twitter Pepa Jiménez (Jaén, 1978) el 27 de mayo impactaron por violentas y por reales: mostraban los restos mortales de un gato que yacía calcinado en una papelera. En una de las fotografías se aprecia a vecinos que viajaban en un autobús contemplando la escena desde el interior vehículo. Algunos, sorprendidos. Otros, impasibles.

"Estaba carbonizado, con la carne rosa. Era dantesco". Jiménez, licenciada en Ciencias Ambientales y miembro de Equo, recuerda la escena en conversación con este periódico. Ella hablaba por teléfono mientras caminaba cerca de la Plaza de los Perfumes y del Museo Íbero. Jiménez remarca la palabra "insensibilidad" para describir cómo vivió el momento. Había gente que pasaba de largo, mientras el gato se derretía y las latas a su lado mostraban incluso más resistencia a desaparecer que los restos del animal. "Nadie se paraba, y me veían ahí, echando la foto. Ese nivel de insensibilidad me pareció peor que la muerte del felino. Insensibilidad máxima", insiste.

Pepa Jiménez reconoce que es uno de los episodios de salvajismo contra un animal que más le ha impactado. Pero no es el único. Lamenta que haya menores, chicos de 12 ó 13 años, con una afición tan absurda como cruel: lanzar piedras a gatos que hay en una colonia de La Alameda. La última vez que lo advirtió fue, según recuerda, hace un par de años. Y ella decidió intervenir. Enfrentar a los muchachos. Hacerles ver que apedrear animales no es un pasatiempo. "A raíz del caso de aquella colonia propusimos desde Equo el método de Captura, Esterilización y Retorno (CER)", dice.

 Pepa Jiménez denunció el caso del gato quemado. Foto: Fran Cano.
Pepa Jiménez denunció el caso del gato quemado. Foto: Fran Cano.

EL MÉTODO CER ANTE GATOS ENVENENADOS, CON DISPAROS Y AHORCADOS

Un veterinario implantó en Jaén hace seis años el método CER. Desde entonces, Isabel y Lola continúan un legado que exige sacrificio. Todo lo hacen ellas dos con la ayuda eventual de una tercera persona. Lola cuenta a Lacontradejaén que el volumen de capturas se traduce en entre 100 y 200 castraciones al año con el consiguiente gasto económico. Miles de euros sin apoyo municipal. "En otras ciudades, como Úbeda, sí que hay respaldo del Ayuntamiento", apunta.

Lola remarca que el gato feral está hecho para la calle. Es el felino callejero por excelencia que nunca podrá adaptarse a un domicilio o a un refugio. "Eso no significa que esté en la calle de cualquier forma, y que haya recursos para todos. Nosotros defendemos el método CER, porque exterminar es una barbaridad. Y está prohibido", comenta.

La voluntaria advierte "sadismo" en el caso del gato incinerado en la papelera. Ella está curada de espantos. Hay también casos de envenenamiento, de felinos con disparos y de gatos ahorcados. "El maltrato animal está unido al de las personas. Yo soy maestra, y sé que la educación es la clave", ahonda. Lola valora que ella e Isabel reciban más ayuda social, y esperan que el Ayuntamiento de Jaén se implique en las castraciones.

En La Alameda Pepa Jiménez también ha vivido momentos de violencia entre animales consentida por humanos: cuando los perros devoran a las ardillas. "Los dueños los dejan sueltos, cuando no se puede", critica Jiménez.

Y en Jabalcuz vio cómo un vecino abatió a un perro moribundo desde la ventana de un bloque de piso. Según el relato de Jiménez, el hombre metió el cuerpo del can en una bolsa y se deshizo de los restos. "Es quizá lo más fuerte que he presenciado. No volví a hablar con ese sujeto", reconoce.

El problema es la educación. Ahí apunta también Pepa Jiménez, quien formó parte de la ejecutiva nacional de Equo. "Los planes de Educación deben cambiar para que haya más respeto al planeta y al resto de las especies", razona. "Hay personas que atacan con saña a los animales y no son psicópatas. Es un problema muy grave", expresa.

 Jaulas para el método de Captura, Esterilización y Retorno de gatos.
Jaulas para el método de Captura, Esterilización y Retorno de gatos.

MIGUEL RINCÓN, ABOGADO: "EN LOS PUEBLOS HAY MIEDO A DENUNCIAR"

La Asociación Abogacía por los Derechos de los Animales en Jaén (ADAJ) es una realidad desde diciembre del año pasado. Miguel Rincón (Jaén, 1989) es el vicepresidente de un colectivo pionero en la provincia. "Nos hemos constituido como asociación, porque la especialidad aún no está muy desarrollada y somos un grupo que siempre ha tenido un compromiso con los animales", cuenta Rincón a este medio. Ahora hay una docena de inscritos y seis profesionales integran la junta.

El colectivo denunció el episodio del gato el pasado lunes, después de dar un tiempo razonable a la investigación. Desde el nacimiento de la asociación, ya ha reportado ocho casos a los juzgados, con dos sentencias favorables. Denunciar es el verbo clave, dice Rincón, y remarca cuál es la fórmula recomendable: las denuncias son más efectivas cuando van reforzadas con fotografías y vídeos.

La Guardia Civil, la Policía Local, la Policía Nacional y el Juzgado de Guardia. "Son los lugares para las denuncias. En los municipios más pequeños es más frecuente contactar con la Benemérita", añade. "Y en los pueblos nos encontramos con un problema: el miedo a denunciar", continúa.

Rincón pone el ejemplo de un caso reciente en Jódar, muy similar al que ocurrió en mayo en La Higuera y se cobró la muerte por abatimiento de una hembra de pastor alemán. En Jódar, un vecino descubrió que un can había sido disparado en una finca. Nadie denunció. Nadie señaló a nadie. "En casos como éste, en pueblos donde todos se conocen, está claro que se sabe quién ha sido", manifiesta.

Las voces más próximas a la defensa de los animales son partidarias de endurecer el código penal, y de que los animales sean considerados no como "cosas", sino como seres vivos. ¿Hace falta más castigo? "Los juzgados están saturados. Si el día que alguien pide una pena por tres disparos a un animal entra una guardia por violencia machista o por robo, estos últimos casos son prioritarios", analiza. "Nos damos por satisfechos si logramos que los procedimientos vayan hacia adelante. Las penas son altas, pero no se cumplen", apostilla.

Un caso como el del gato implicaría pena máxima si hubiesen matado al animal antes de quemarlo. Sería delito de maltrato, y la pena es de hasta tres años de presión. "Necesitamos a las protectoras. La gente que sepa de situaciones de maltrato debe acudir a ellas", recomienda. El 90 por ciento de las denuncias que le llegan al colectivo proceden de las protectoras.

 Miguel Rincón, vicepresidente de Abogacía por los Derechos de los Animales en Jaén.
Miguel Rincón, vicepresidente de Abogacía por los Derechos de los Animales en Jaén.

LAS PROTECTORAS, SIEMPRE AL BORDE DEL CASO, SIEMPRE EN ALERTA

Abyda recogió hace un mes a la perra que había sido apaleada en en el Polígono de El Valle. El caso llegó a la ADAJ después de la denuncia de Abyda. M. Moreno fundó el colectivo, que surgió desde Arca Jaén, en activo desde hace 20 años. Lleva en el ámbito de la defensa de los animales una década. "La parte positiva es que las adopciones han aumentado, y existe ese deseo de cuidar mejor al animal", destaca. Pero también reconoce que queda trabajo por delante: "Hay un sector relacionado con la caza que aún tiene una idea utilitarista de los perros; son desechados si no sirven", dice. Alude a la cinegética, pero es obvio que no todos los cazadores son así.

Moreno lamenta que los voluntarios todavía encuentren camadas de gatos en los contenedores. O que llegue a la protectora Maxi, un pastor alemán, con la piel destrozada por lehismania, una enfermedad que a partir de un mosquito destroza los órganos del can. "Ahora está perfecto, pero ese abandono que sufrió también es maltrato. Si el perro enferma y el dueño no lo lleva al veterinario, hay maltrato", abunda.

Hace una década aproximadamente, Abyda recogió un podenca moribunda en La Glorieta. Le faltaba una pata delantera y tenía una cuerda atada a un hueso. Se recuperó. "Una familia de Madrid la adoptó. Ha muerto de vieja hace poco", añade.

¿Cómo evitar más barbaridades? Moreno, como Pepa Jiménez, habla de educación. "Nosotros hacemos visitas a los colegios. Y tenemos que educar ya no sólo a los menores, que la mayoría están muy concienciados, sino a los padres. Vivimos en un país en el que los adultos necesitan más educación", opina la fundadora de Abyda. "Debe prevalecer el respeto a todos los seres vivos. No podemos eliminar lo que nos estorba. Y el maltrato no puede castigarse con una simple multa. En España seguimos atrasados", concede Lola. "La tauromaquia y la caza influyen negativamente. Cuando de niño las percibes como algo normal, de adulto no te parecen anormales casos de maltrato", aporta Rincón. "La caza necesita más regulación. Prohibirla sería contraproducente por la desaparición de especies", tercia Jiménez. "Soy madre y me preocupa el mundo que dejamos a los jóvenes. Hay que acabar con esto", añade. Acabar, a fin de cuentas, con los salvajes. Con DNI y capacidad de hablar, pero salvajes.

Vídeo: Fran Cano.

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