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"Tiene mucho mérito que un animalillo saque esa cantidad de notas"

Por Javier Cano - Noviembre 19, 2022
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"Tiene mucho mérito que un animalillo saque esa cantidad de notas"
Antonio Galiano, junto a algunas de las jaulas donde viven sus pájaros cantores.

La pasión del orcereño Ángel Antonio Galiano Herreros por el canto de los pájaros lo ha llevado a acumular importantes premios nacionales  

"Me hablaba del canto de los ruiseñores. El Levante español, de donde provenía, estaba cargado de naranjos en flor y de ruiseñores. Como en mi país no existe ese pájaro, ese sublime cantor, el loco de Miguel quería darme la más viva expresión plástica de su poderío. Se encaramaba a un árbol de la calle y, desde las más altas ramas, silbaba o trinaba como sus amados pájaros natales".

No está loco, no es levantino ni escribe versos como Miguel Hernández, a quien Pablo Neruda dedicó esas palabras entrecomilladas, pero Ángel Antonio Galiano Herreros (Segura de la Sierra, 1976) destila poesía en sus palabras cuando habla de su mayor afición, de su pasión: el canto de los pájaros

Cada palabra suya traduce la profunda admiración que siente hacia la música que se cuajan jilgueros, herrerillos, verdecillos, mirlos, zorzales, "la enigmática oropéndola": 

"Desde que tengo uso de razón, los pájaros siempre han estado en mi cabeza. Me atraían como un imán, quedaba las horas embobado observando sus precisos movimientos, sus colores llamativos y como no podía ser de otra forma, su canto", confiesa el segureño, afincado en Orcera desde hace décadas.

Allí atiende, cada día, su negocio familiar, una carnicería-charcutería que poco o nada tiene que ver con su hobby pero que le procura el pan cotidiano, porque por más premios que acumula en sus estanterías (campeón de España individual en 2018, por equipos en 2019, subcampeón nacional el año pasado o campeonísimo, recientemente, en Linares), esto de los canoros no da para vivir, ni siquiera para sobrevivir: "

Te invade la ilusión del trabajo bien hecho y te acuerdas de esa atracción por el canto de las aves". Lo dicho, pura pasión. Pero, ¿qué encuentra este autodidacta de una disciplina tan desconocida para dedicarle el poco tiempo que le queda libre? 

"Es como una droga, más que nada una satisfacción; a quien le gusta de toda la vida, siempre anhela sacar un pájaro casi perfecto, pero eso es muy difícil, son animales. Pero buscas eso, sacar un canto diferente y que te guste. Los animales son tan agradecidos que hacen unas canciones que se te cae la baba", explica, y apostilla: "Tiene un mérito tremendo un animalillo tan pequeño y que seque esa cantidad de notas diferentes".

Fue, aproximadamente, en 2015 cuando Galiano se adentró de lleno en el universo de estas aves que, si hubiera para pájaros, pasarían por La voz y dejarían encandilado a más de uno con las virguerías que les cruzan el pico, y desde entonces no ha parado de crecer en este singularísimo campo: 

"Gracias a la inestimable ayuda de los compañeros de 'El Ruiseñor de Linares', que me cedieron unas parejas en 2016, saqué unos pájaros muy bonitos (los Gucci, base de mi aviario), con los que llevo trabajando desde entonces".

El timbrado español floreado es el rey de su casa, el denominado "gran tenor"; un Pavarotti alado y livianísimo que, en sus propias palabras, es "un canario con un canto diferente, melodioso, armónico, improvisado, un pájaro con unas cualidades fonéticas ilimitadas capaz de crear las más bellas sinfonías".

Crear, sí, han leído bien, que no imitar. Galiano lo aclara: "Es un pájaro que se cría y que no entra en contacto con otros y donde la genética, el medio donde se desarrolla y la alimentación hacen que componga su canto". Un repertorio, por cierto, irrepetible, único: "Cada canario tiene su propia canción si tienes varios, aun siendo hijos de los mismos padres, no cantan igual".

Casado y padre de una hija, más que complicado sería para él llevar adelante esta afición si los suyos no le fueran cómplices; ahí están sus padres, que le ceden la planta superior de una casa para que los 'tenores' se inspiren y alumbren preciosidades a la altura del Cant del ocells de Casals. 

Un espacio que limpia y mima a diario, que pasa sin problemas la prueba del algodón y todo para que sus canarios vivan como Farinelli en la corte de Felipe V pero en modo orcereño. Ese municipio serrano donde vive esta 'rara avis' que es Ángel Antonio Galiano Herreros, todo un embajador de su pueblo adoptivo allá donde llega, ve y vence; eso sí, con la humildad de un gorrioncillo: "Todavía estoy empezando, tengo que aprender mucho". 

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