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¿Cómo llamamos en España al método Sisu para emprendimiento?

Por Diego Hurtado - Diciembre 19, 2020
¿Cómo llamamos en España al método Sisu para emprendimiento?
Imagen de Helsinki.

En relación con el magnífico artículo publicado en este medio por mi querida compañera de SECOT Inmaculada López, donde hablaba de emprendimiento o, exactamente, “emprendizaje” y daba una definición muy acertada del concepto de competencia emprendedora a la que está asociada el dinamismo, la energía, el entusiasmo, y otras actitudes esenciales, se me ocurre una reflexión acerca de cómo se desarrolla esta competencia en un país en donde el emprendimiento es algo intrínseco a la personalidad de sus ciudadanos desde edad muy temprana y que se practica y desarrolla, prácticamente, desde que el niño se incorpora al sistema educativo.

Me refiero a Finlandia y, concretamente, al método denominado 'Sisu' que, a mi juicio, podría servir de referencia y modelo para cualquier acción y programa que nuestras instituciones públicas y privadas acometan en materia de fomento de la cultura del emprendimiento, con las imprescindibles adaptaciones a la cultura y condiciones que vivimos en España.
Con demasiada frecuencia caemos en el error de creer que ha “aparecido” algo nuevo, diferente, distinto y totalmente innovador, cuando en realidad eso es “más viejo que Matusalén” y lo que sucede es que acostumbramos a olvidar con demasiada facilidad conceptos, costumbres e ideales que son el fundamento del desarrollo armónico y racional de una sociedad que aspira a progresar y mejorar las condiciones de vida de las personas que la integran y forman parte de ella.

Un ejemplo de esto lo tenemos con el “método SISU” que se asocia a “una cualidad relacionada con la cultura finlandesa y una de las filosofías de esfuerzo y superación aplicada en Finlandia de gran utilidad para conseguir el éxito profesional, basada en la superación y la tenacidad”. ¿Descubrimos América con este “descubrimiento? ¿Es solo patrimonio de ese país escandinavo?

¿Cuántos esfuerzos, dedicación y empeño, por parte del profesorado, abuelos y padres, principalmente, se han dedicado en España, desde tiempo inmemorial a inculcar esta filosofía de vida y comportamiento en niños y jóvenes? Parece como si en nuestro país esto nos “sonara a nuevo” o, desde un ángulo más pesimista, a “anticuado”. Ni una cosa ni la otra. Lo que sucede es que, por parte de sectores interesados de diversa catadura y pensamiento, procuran hacer ver a la sociedad que “corren tiempos nuevos y más modernos” y que, por la sola razón de nacer y existir, tenemos derecho a todo, sin que sea necesario hacer nada más para conseguirlo.

El método SISU se define también como una filosofía de vida empleada como un elemento de cohesión social entre el pueblo finlandés que ha trascendido a otras culturas y países, como una forma de mejorar la productividad en el trabajo y conseguir el éxito profesional, a base del esfuerzo, la perseverancia y la superación de obstáculos. ¡Qué aconsejable es “abrir la ventana” y contemplar y sentir “vientos” lejanos que soplan por otros confines!

Esta filosofía, la hemos tenido desde tiempo inmemorial en nuestro país y sobran ejemplos que, sin duda, servirán para refrescarnos la memoria de hechos históricos, gestas y conquistas sociales de enorme importancia y valor. Sin hacer mención a otras épocas anteriores, por ejemplo, baste recordar que quienes nacimos en cualquiera de las décadas de los 40 o 50 del pasado siglo, de forma habitual y reiterativa, oíamos mensajes y consejos de nuestros progenitores que coinciden plenamente con la filosofía del método SISU y que asumíamos como un objetivo ineludible si queríamos abrirnos paso y tener posibilidades tanto personales como laborales y profesionales.

Por un lado satisface ver que en un país de tan reducida población y con unas circunstancias geográficas, climáticas y sociales muy concretas, se haya impuesto esta filosofía de afán de superación que les caracteriza, que ha marcado su historia y que en la actualidad se emplea como esa forma de nombrar a la energía que se necesita ante la adversidad e, inevitablemente, me hace caer en las “odiosas comparaciones” al mirar los “vientos” que corren actualmente, aunque sea de forma aún incipiente, por nuestro querido país y se me ocurre que no nos vendría nada mal, ¡ni mucho menos¡, recobrar esa filosofía que nos ha caracterizado durante tantos años y que, lamentablemente, ha ido perdiendo esa fuerza y ese vigor de los que ahora presumen y alardean en Finlandia.

Merecería la pena tomar nota de aquello que funciona y da buenos resultados en otros países y aunque, de alguna manera, en España hemos puesto la mirada en métodos y sistemas educativos foráneos y con frecuencia escuchamos que esto o aquello se hace de esta u otra forma en un país con cinco millones y medio de habitantes como es Finlandia, donde la formación es más contextual que teórica y se pretende no solo transferir competencias cognitivas como matemáticas, lengua o ciencias, sino que también se les inculcan competencias transversales como trabajo en equipo, comunicación y emprendimiento, pero tratando de contemplar un mundo global en el que coexiste gente de otras culturas, de otros países, con otras costumbres y hábitos, a la par que trabaja una serie de valores como el esfuerzo, el respeto y el pensamiento a largo plazo. De esta manera se trata de conseguir que los niños se sientan protagonistas y se conviertan en emprendedores en todas las facetas de su ciclo vital.

En Japón, a una filosofía muy similar la llaman “Gambaru”. Y en España, ¿cómo la llamamos y, principalmente, qué podemos hacer para recobrarla y hacerla norma de vida y comportamiento?

Texto de SECOT Jaén

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