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Barreras en la Comisaría

Por Javier Esturillo - Marzo 08, 2017
Barreras en la Comisaría
Edificio de la Comisaría de la Policía Nacional de Linares.

Las personas con movilidad reducida no pueden acceder a la jefatura de Policía de Linares porque la silla elevadora lleva desde junio estropeada

La rentabilidad que la Policía Nacional saca de la Comisaría de Linares es asombrosa. Es raro el día que sus intervenciones no copan las primeras páginas de los periódicos. Los narcos duermen con un ojo abierto y las cejas espantadas, los delincuentes comunes no se fían ni de su sombra y los casos de malos tratos hacia la mujer han experimentado un descenso en la ciudad. Son datos objetivos que ponen a la Jefatura de Linares entre las más eficientes del país. Un éxito que contrasta con las condiciones en las que trabajan los funcionarios. Hace unos días varios agentes tuvieron que cargar a un detenido en brazos porque la silla elevadora para personas con movilidad reducida lleva desde junio estropeada. Las quejas de los ciudadanos, como es lógico, no se han hecho esperar y ya hay registradas cuatro reclamaciones.

La comisaría linarense ya ha mandado varios partes a Madrid solicitando el arreglo de la máquina, pero, de momento, ningún operario se ha acercado a la calle Hernán Cortés a solucionar el problema. Los discapacitados lo tienen realmente complicado a la hora de realizar algún tipo de gestión en un edificio con muchos años de antiguedad al que solo se le realizan lavados de cara de vez en cuando, pero no una rehabilitación integral como piden los agentes que trabajan en él. Además, la Comisaría no solo es el centro de operaciones de los policías adscritos a ella, sino también de los funcionarios de la Unidad de Intervención Policial (UIP) y antidisturbios de otros cuerpos del Estado que realizan sus entrenamientos y cursos en el centro de prácticas de La Enira, en la Estación Linares-Baeza, por lo que el ajetreo es continuo y las necesidades mayores.

FALTA PERSONAL Y ORDENADORES

A todo esto se suma la falta de personal. El jefe de la Comisaría, Jesús Cobo, reconoce que están bajo mínimos. Según la ratio marcada por el Ministerio del Interior, debería disponer de un total de 147 funcionarios entre los agentes de calle y personal de administración, pero están en solo 114. Y con una media de edad que supera los 45 años, a pesar del rejuvenecimiento de los últimos años, con la llegada de nuevos agentes a la ciudad. Además de material humano, necesita medios informáticos, como nuevos ordenadores. El problema es que "no hay dinero" y las demandas se alargan en el tiempo.

Con todo, la tasa de criminalidad no para de descender en Linares año tras año. En 2016 bajó un 6%. Asimismo, la tasa de esclarecimiento de infracciones penales supera el 73%, una cifra que dice mucho de la buena labor que desarrolla la Policía Nacional, en cooperación con la Local. "La coordinación entre ambos cuerpos es extraordinaria, lo que nos permite actuar con mayor diligencia y efectividad", subraya el responsable. Asimismo, la colaboración ciudadana es fundamental para facilitar el trabajo de los funcionarios. Por este motivo, Jesús Cobo agradece la implicación de los linarenses en la labor policial, ya que es clave en el esclarecimiento de numerosos delitos.

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