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Una gran "bola de fuego" cruza el cielo jiennense y se desintegra en Ibros

Por Esperanza Calzado - Julio 24, 2021
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El bólido se inició a 85 kilómetros de altitud sobre Ciudad Real, en la vertical de Sierra Morena y finalizó a 34 de altura sobre el término municipal de Ibros

Seguro que más de uno ha presenciado esta pasada madrugada cómo una gran bola de fuego ha surcado el cielo oscuro del país. Se trata de una roca que ha entrado a la atmósfera terrestre a 75.000 kilómetros por hora, una velocidad tan grande que el rozamiento provoca un calentamiento tal que se vuelve incandescente. Aunque se ha podido divisar prácticamente desde cualquier parte de España, el bólido se inició a 85 kilómetros de altitud sobre Ciudad Real, en la vertical de Sierra Morena, y finalizó a 34 de altura sobre el término municipal de Ibros

José María Madiedo es astrofísico en el Instituto de Astrofísica de Andalucía y explica a Lacontradaejaén los detalles de esta roca que ha sobrevolado Linares y ha acabado desintegrándose sobre Ibros. "Por decirlo de una manera muy coloquial, una bola de fuego es como una estrella fugaz pero mucho más gigante", relata en términos entendibles.

De acuerdo con su relato, que ha sido grabado y publicado en YouTube, la roca ha entrado sobre la medianoche hora local. Se produjo al entrar en la atmósfera terrestre a gran velocidad una roca procedente de un asterpode. Fue grabado por los detectores que la Red de Bólidos y Meteoros del Suroeste de Europa (Red SWEMN) opera en los observatorios de La Hita (Toledo), Calar Alto (Almería), La Sagra (Granada), Sierra Nevada (Granada), Cerro Negro (Sevilla) y Sevilla. También fue detectado por la estación que opera el doctor Jaime Izquierdo en Madrid (Universidad Complutense), tal y como detalle el astrofísico.

En el análisis de José María Madiedo se ha determinado que la roca que originó esta bola de fuego entró en la atmósfera a unos 75.000 kilómetros por hora sobre la zona sur de la provincia de Ciudad Real. Debido a esta elevada velocidad, el brusco rozamiento con el aire hizo que la roca se volviese incandescente cuando se encontraba a una altura de unos 85 kilómetros, sobre la vertical Sierra Morena y casi sobre el límite entre las comunidades de Castilla-La Mancha y Andalucía. Esta incandescencia fue la que generó la brillante bola de fuego. Avanzó en dirección sureste y se extinguió cuando se encontraba a una altitud de unos 34 kilómetros, casi sobre la vertical de Ibros.

Reconoce que este fenómeno es habitual que se produzca, pero no es predecible.

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