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Los niños de La Buena Muerte responden a la llamada de la Madre

Por Javier Cano - Septiembre 21, 2020
Los niños de La Buena Muerte responden a la llamada de la Madre
La Virgen de las Angustias, en el presbiterio de la Catedral durante la celebración de su festividad. Foto: Hermandad de la Buena Muerte.

La alta afluencia de pequeños cofrades obliga a ofrecerlos a la Virgen de las Angustias desde las bancadas de la Catedral, en una ceremonia solemne y emotiva

La Buena Muerte toca calle y ya no hay esquina o rincón libres en el itinerario de su procesión para admirar a la hermandad cuando, cada Miércoles Santo, impone en Jaén su señorío cofrade. 

Lo mismo pasa en sus cultos, que por más Catedral que los acoja siempre obligan a tirar de sillas de madera para sentar a quienes tienen claro que perderse una cita del colectivo blanquinegro es vivir una Cuaresma, una Semana Santa o un tiempo litúrgico a medias, no del todo. 

Ayer mismo, el templo mayor de la diócesis volvió a demostrarlo con la alta afluencia de hermanos que acudieron a la llamada de la Virgen de las Angustias (a ver qué adjetivo le hace justicia, por muy hermoso que este sea) en el día de su festividad. 

"Se nota que la gente está falta de estas cosas, que tiene ganas", asegura Manuel Rico, hermano mayor de la Sacramental catedralicia, que celebró la festividad de su titular mariana con una respuesta de esas que apabullan, con los tiempos que corren. Tan significativa fue, que obligó a cambiar el guion sobre la marcha para no saltarse ni en lo más mínimo los protocolos sanitarios impuestos por el coronavirus.

"El jueves de Cuaresma que entronizamos a la Virgen, se le ofrecen los niños de la hermandad y los que deseen, aunque no sean cofrades; como este año no pudimos hacerlo, se pasó a este domingo y vinieron tantas familias con sus pequeños que no pudieron subir al altar mayor y tuvieron que presentarse desde los bancos", aclara Rico. 

Como recuerdo de la jornada, en cada uno de esos hogares luce hoy un clavel blanco, la tímida y humilde flor que según Wordsworth, el poeta romántico inglés, huele más dulce. 

 Los niños fueron unos de los grandes protagonistas de la celebración. Foto: Hermandad de la Buena Muerte.
Los niños fueron unos de los grandes protagonistas de la celebración. Foto: Hermandad de la Buena Muerte.

Una ceremonia "muy emotiva y solemne"oficiada por su capellán, el canónigo Manuel Carmona, en la que también participó la Banda de Música Pedro Morales de Lopera; si esta formación encauza la mecida de la maravillosa Piedad de José de Mora el día grande de La Buena Muerte, ayer hizo mecerse hasta a las columnas de Vandelvira cuando interpretó un Angustias Madre que anudó las gargantas del personal como una soga de flores. 

No faltó tampoco la Legión, y eso que este 20 de septiembre tenía la mejor excusa para faltar: la celebración de nada más y nada menos que el primer centenario de su existencia. El vínculo de este cuerpo del Ejército y la cofradía es tan sincero que una delegación jiennense de la Agrupación Nacional de Legionarios de Honor se encargó de corroborarlo con una ofrenda a la Virgen.

"Estábamos invitados a los actos celebrados en Viator y en Ceuta, a los que acudió el Rey, pero el tema de los aforos hizo imposible que acudiéramos", lamenta Manuel Rico. 

Con la vista puesta en la próxima Semana Santa y un calendario de actividades que afrontan "con normalidad", la hermandad volvió a poner ambiente cofrade en 'el patio de su casa': una Plaza de Santa María ansiosa de incienso que ayer domingo se pareció mucho, pero que mucho, a una mañana de Miércoles Santo. 

 El hermano mayor (tercero por la izquierda) junto a la delegación de los Legionarios de Honor que ofrendó flores a la Virgen. Foto: Hermandad de la Buena Muerte.
El hermano mayor (tercero por la izquierda) junto a la delegación de los Legionarios de Honor que ofrendó flores a la Virgen. Foto: Hermandad de la Buena Muerte.

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