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"He pasado cinco años de auténtico infierno siendo inocente"

Por Esperanza Calzado - Diciembre 21, 2019
"He pasado cinco años de auténtico infierno siendo inocente"
Antiguo responsable de Proyectos de la Cámara de Comercio de Jaén, José Miguel Ruiz. Foto: Esperanza Calzado.

José Miguel Ruiz, el antiguo responsable de Proyectos, concede su primera entrevista tras el archivo firme de la causa por la gestión en la Cámara de Comercio de Jaén

Hoy sonríe, pero cuando echa la vista atrás y recuerda estos últimos cinco años el semblante le cambia. Tiene grabado a fuego el calvario que ha atravesado y difícilmente podrá olvidarlo. Ni él, ni su familia. El antiguo director del Departamento de Proyectos de la Cámara de Comercio de Jaén, José Miguel Ruiz, concede a Lacontradejaén su primera entrevista tras el archivo firme de la causa por la gestión de la institución cameral. Una conversación, un martes, en una cafetería, de cerca de una hora en la que repasa lo que califica como "una verdadera pesadilla". Hace apenas una semana la Audiencia inadmitió el recurso de los empleados de la entidad y consideró firme el sobreseimiento. 

Recuerda cada día, cada paso y cada uno de los acontecimientos ocurridos. Todo comenzó en el año 2010 cuando se aprobó un Real Decreto que determinaba que las cámaras de comercio dejaban de contar con su fuente de financiación principal, el recurso cameral permanente por el que las empresas pagaban obligatoriamente una cuota a todas las entidades de España. El Gobierno ofreció dos años de carencia para que las cámaras se adaptarán a partir del 2012 para poder seguir desarrollando su actividad. "Todas las cámaras de España modificaron su estrategia de expansión con una política de restricción y repliegue reduciendo personal. En nuestro caso, hicieron oídos sordos", relata. Explica cómo la Cámara de Jaén apostó por sus 50 empleados lo que, al final, se convirtió en un cuello de botella que le llevó a no poder pagar los proyectos cofinanciados, proveedores, nóminas, etcétera. Comenzaron los problemas con Hacienda y la Seguridad Social y la Cámara entró en un "colapso".

En ese momento, y después de acumular ocho nóminas sin cobrar, José Miguel Ruiz, que era la persona que generaba los recursos para el mantenimiento de buena parte de la Cámara de Jaén gracias a los proyectos que gestionaba, decidió denunciar, reivindicar sus nóminas y rescindir su contrato. Él estuvo entre los primeros once empleados que se marcharon de la Cámara de Comercio. Fue en mayo de 2014. "Tal como entré me marché. Allí dejé toda la documentación, los ordenadores intactos y di un paso hacia atrás porque no podía mantener el ritmo de ir y venir todos los días desde Granada sin cobrar. Tenía que mantener una familia", relata.

Posteriormente entró la gestora y fue cuando la Policía Nacional empezó a investigar posibles irregularidades en la gestión de la entidad y la Fiscalía se personó en el caso. "Mis amigos de la Cámara me explicaron que estaban declarando ante la Policía y supuse que también me llamarían. Lo que nunca imaginé es que el 6 de septiembre de 2015, cuando me llamaron para ir de declarar, y acudí al día siguiente, me iban a decir que estaba detenido", relata. José Miguel Ruiz recuerda esas treinta horas en el calabozo como si fueran ayer. "Yo era un trabajador y, como tal, no tenía derecho a tarjetas de crédito, firmas bancarias, no autorizaba los pagos, no gestionaba el dinero, no tenía capacidad de decisión sobre qué se pagaba y qué no", explica. Por no llorar, le dio un ataque de risa de los mismos nervios. "Son treinta horas que para mí fueron meses. No me podía estar ocurriendo eso cuando era y soy completamente inocente". 

Al día siguiente, antes de pasar a disposición judicial, llamó a un familiar que, rápidamente, mandó asistencia legal a Jaén desde Granada. Fue entonces cuando le comunicaron que le imputaban delitos de prevaricación y estafa documental. José Miguel Ruiz en ese momento no era consciente de lo que le esperaba. "No fue el hecho en sí de la detención, que también, sino el ver mi foto en la portada de un periódico provincial. Eso implica que se me cerraran muchas puertas en lo laboral, que personas que ni me conocían me prejuzgaran continuamente y que muchos de los técnicos, proveedores y clientes que trabajaron conmigo desaparecieran de escena", explica. “Todo el proceso hace que te sientas frustrado y desamparado en muchos aspectos”. Eso le llevó a un proceso de intranquilidad y desasosiego continuado que ha durado hasta la semana pasada.

Fue su hermana quién le presentó a Ernesto Osuna Martínez, abogado originario de Jaén y de los más relevantes de Granada, para poner en sus manos el caso. "Para poder ser mi abogado me pidió que fuera su asistente, que hiciera un trabajo exhaustivo para explicar cada uno de los documentos. Así que me senté delante del ordenador durante dos años para preparar conjuntamente un macro escrito que explicaba los cinco mil folios del auto y que alegaba mi inocencia para que archivaran mi causa", recuerda. Tenía claro que lo debía hacer porque tenía que demostrar su inocencia como fuera. Así, 24 meses mirando factura por factura, expediente por expediente y desentrañando cada paso dado durante su estancia en la Cámara de Comercio de Jaén. "Un auténtico trabajo de chinos".

Al final se terminó, se presentó al Juzgado de lo Penal de Jaén que decidió aceptar el escrito y archivar la causa. "No la archivó para mí sólo, sino para todos los imputados de la causa, gracias al trabajo exhaustivo realizado durante dos años". Los extrabajadores impugnaron el archivo y acudieron a la Audiencia Provincial. Hace una semana la sección segunda decretó el archivo firme de la causa por la gestión de la Cámara de Comercio de Jaén e inadmite el recurso de los empleados. Aquí terminaron los cinco años de "infierno" de José Miguel Ruiz.

¿Cómo se siente hoy? Pese a todo lo vivido, ahora se siente satisfecho completamente consigo mismo. Se ha dejado la piel por demostrar su inocencia. Está claro que nadie le va a devolver los malos momentos vividos y los años pasados en este proceso, pero ahora prefiere pasar página. No necesita el agradecimiento del resto de imputados por el archivo de la causa, ni las disculpas de quienes lo prejuzgaron sin pruebas, ni guarda rencor por los muchos errores que recogía el auto policial. Solamente ha querido demostrar su inocencia y ahora comunicarla para resarcir su honorabilidad.

Tras estos cinco años sólo puede tener palabras de agradecimiento para aquellos que sí estuvieron a su lado y le dieron una oportunidad, empezando por su familia, siempre levantándolo en los malos momentos, y por su abogado Ernesto Osuna Martínez. Gratitud hacia José María Rodríguez, que le empleó como responsable comercial de catering en el Grupo La Toja. No se olvida de Manuel Vera y Rosa Vallecillo. "Me dieron su apoyo incondicional desde el primer momento y han estado ahí a pesar de todo". Ahora quiere recuperar el tiempo perdido, estar con sus dos hijos porque no ha podido disfrutar de los mejores años de su vida.

"No nos damos cuenta de que la imputación de personas inocentes, si no se tiene en cuenta la presunción de inocencia, acarrea una serie de prejuicios y de daños muy difíciles de sobrellevar. Es muy complicado pasar página cuando vives algo así". Así concluye una entrevista, con una foto, sonriendo para demostrar a Jaén lo que durante cinco años ha defendido, su inocencia.

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