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De paseo por el Jaén de don Cándido Carpio

Por Javier Cano - Junio 05, 2022
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De paseo por el Jaén de don Cándido Carpio
La Milagrosa costeada por la ciudad a iniciativa de don Cándido preside la plazoleta de San Félix de Cantalicio. Foto: Javier Cano.

La presencia del recordado sacerdote en la capital de la provincia se manifiesta a través de su memoria en varias placas y una calle con su nombre

Aunque solo sea por veteranía (que de toda la vida ha sido un grado), el honroso título de padre de los pobres, al menos en Jaén capital, es privativo, por méritos propios, de don Bernabé Soriano, cuarenta y seis años mayor que el protagonista de este reportaje, el no menos recordado don Cándido Carpio Ruiz.

Nacido al abrigo del Arco de San Lorenzo, este sacerdote "menudo de estatura, sonriente hasta más no poder, abierto y servicial a los más pobres y necesitados" (como lo recordaba el fallecido presbítero Tomás de la Torre, que lo conoció personalmente) se ganó a pulso compartir 'ex aequo' el apelativo popular del célebre médico a fuerza de remangarse la sotana y batirse el cobre por los menos favorecidos de aquí, una actitud vital que le valió perpetuarse, además de en la memoria de la gente, en las calles de su patria chica. 

Tanto es así que se puede trazar una interesante ruta desde su nacimiento hasta su muerte a través de las placas en las que figura su nombre, repartidas por el Jaén histórico, ese que pese al paso de las décadas no lo olvida y que, incluso, le dedicó una calle:

"Todavía lo recuerdan con agrado muchas personas del Jaén actual, porque fue uno de esos personajes entrañables a los que se veía tanto paseando por las calles de la ciudad como colaborando con sus tradiciones más emblemáticas", escribió de él el profesor Manuel María Morales Cuesta.  

Comenzando por el comienzo, como recomendaba el autor de Alicia en el país de las maravillas, el actual número 3 de Madre de Dios inaugura este encantador paseo.

 Placa y hornacina en su casa natal de la calle Madre de Dios. Foto: Javier Cano.
Placa y hornacina en su casa natal de la calle Madre de Dios. Foto: Javier Cano.

Allí, en el que fuera antiguo hospital fundado por don Luis de Torres, hijo del condestable Iranzo, a una altura considerable pero no tanto como para impedir la lectura de su leyenda, escoltada por dos farolillos y protegida de la lluvia y las solaneras por un tradicional tejadillo, reparte sus rayos un mosaico de cerámica de la Virgen Milagrosa (advocación predilecta del cura) bajo el cual se puede leer: 

"En esta casa nació para honra de Jaén el virtuoso y ejemplar sacerdote D. Cándido Carpio Ruiz, el día 3 de junio del año 1888. El Excmo. Ayuntamiento le dedica esta lápida conmemorativa con motivo de cumplir sus bodas de oro en el sacerdocio. 24 de junio de 1953", el año que el Consistorio decidió instalar dicha placa, felizmente repuesta en su ubicación original tras la demolición del antiguo inmueble (en 1980) y la erección del que hoy se levanta en esa cuestecilla tan de Jaén, ungida cada año por el paso de El Abuelo cuando regresa de su dédalo de callejones mercedarios y de cuya cofradía fue celebrado director espiritual. 

Calle Maestra adelante, el itinerario 'carpiano' conduce hacia el bellísimo Sagrario de la Catedral, donde ejerció como párroco; tal impresión dejó en la feligresía que, a día de hoy y desde hace varias décadas, un retrato suyo firmado por el gran José María Tamayo y pintado en 1962 preside la sacristía del templo.

 Así retrató a don Cándido Carpio el pintor José María Tamayo en 1962. Foto: Francisco Juan Martínez Rojas.
Así retrató a don Cándido Carpio el pintor José María Tamayo en 1962. Foto: Francisco Juan Martínez Rojas.

Cualquiera de los callejones que nacen a orilla da la lonja sur de la Catedral y conducen a La Alcantarilla es bueno para toparse, otra vez, con su nombre, en esta ocasión en el monumento que preside la plazoleta de San Félix de Cantalicio, a las puertas de la parroquia de San Eufrasio. 

Allí, la imagen pétrea de la Milagrosa que encabeza este reportaje certifica la querencia de los jiennenses hacia esta advocación mariana desde 1953, curiosamente el mismo año que campea en la placa de la casa natal de Carpio. "Jaén por iniciativa del virtuoso sacerdote D. Cándido Carpio Ruiz erigió este monumento a la Santísima Virgen Milagrosa. 24 de junio de 1953", reza el texto que complementa este hito, salido del taller del marmolista local Manuel González García. 

Dejando atrás el Recinto, la antigua Senda de los huertos lleva al paseante hacia los territorios salpicados de calles con nombre nazareno, ese quinteto de vías urbanas que rinden tributo constante al de los Descalzos.

 Mosaico eucarístico en la calle Fajardo, costeado por el sacerdote. Foto: Javier Cano.
Mosaico eucarístico en la calle Fajardo, costeado por el sacerdote. Foto: Javier Cano.

En el epílogo de Camarín de Jesús (dedicada a María Dolores Almazán desde 2018), sobre la última fachada (número 13) de la varias veces centenaria calle Fajardo, otra pieza, en este caso de iconografía eucarística, proclama:

"Esta lápida fue donada a los vecinos de esta calle por el cura párroco del Sagrario, reverendo padre D. Cándido Carpio Ruiz con motivo del XXXV Congreso Eucarístico Internacional de Barcelona", celebrado en entre finales de mayo y principios de junio de 1952. Vamos, que acaba de cumplir setenta años de nada sobre aquellos muros. 

Se le quería, está claro. Ni en tiempos de exaltación anticlerical mermó el aprecio de los giennenses hacia este canónigo, como expone el recurrente texto de De la Torre Lendínez:

"Se embarcó en la construcción de casas para esos feligreses que vivían en malas situaciones de insalubridad. Tal fue el éxito de su trabajo pastoral en la pequeña barriada que hizo sobre las eras de la Alcantarilla, que la feligresía pidió al gobierno de la II República Española que concediera algún premio a don Cándido. Tal fue el acercamiento que tuvo para con los pobres que, en toda circunstancia política, fue muy respetado y querido. El Ayuntamiento de Jaén pidió para él la Cruz de Beneficencia, que se le concedió en 1935 por el Gobierno de la II República, quien la donó a la virgen Milagrosa, que es quien la porta".

Y apostilla el desaparecido sacerdote: "Durante los años de la Guerra Civil, cerraron al culto la parroquia y don Cándido, sin sotana, estuvo vendiendo tabaco en un estanco familiar. Ningún republicano le osó poner la mano encima".  

 Don Cándido, en plena ceremonia de bautismo en el Sagrario, en 1956. Foto cedida por Paz Unghetti.
Don Cándido, en plena ceremonia de bautismo en el Sagrario, en 1956. Foto cedida por Paz Unghetti.

Desde los mismísimos cantones de la Madrugada de Jaén por excelencia, se vislumbra el siguiente punto de este singular recorrido de la mano del "otro padre de los pobres". Sí, quien adopte el gesto gótico de buscar las alturas contemplará a ras de cielo los barrios altos de la ciudad y, en uno de ellos, el Tomillo, el penúltimo punto de este paseo.

Allí tiene su calle propia el bueno de don Cándido desde que el Ayuntamiento giennense decidiera rotularla con su nombre. Por cierto, que en la moción presentada en el pleno del 11 de septiembre de 1980, la propuesta original era 'Prior Cándido Carpio', como ha podido certificar este periódico tras consultar las actas municipales correspondientes a esa sesión.

Rotulada, sí, aunque sin el 'prior' en la cartela que la identifica, un rótulo que pese a ser el más moderno de cuantos sostienen su nombre, parece acumular siglos y siglos si se tienen en cuenta los lamparones de óxido y las quijotescas abolladuras que la adornan. Aviso para navegantes. 

Llega Lacontradejaén, así, al espacio abierto que clausura este singular ejercicio de callejeo; un viejo paisaje copado de calles y patios, un 'corral de muertos' (Unamuno dixit) donde también campea, sobre una lápida presidida por la Virgen Milagrosa, el nombre de uno de los personajes locales contemporáneos de más afortunada memoria: es en la sección decimocuarta del cementerio de San Eufrasio, punto final de tantos caminos. También de este.

 Rótulo de la calle dedicada a Cándido Carpio en el barrio del Tomillo. Foto: Asociación de Vecinos San Sebastián El Tomillo.
Rótulo de la calle dedicada a Cándido Carpio en el barrio del Tomillo. Foto: Asociación de Vecinos San Sebastián El Tomillo.

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