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Comer carne

Por Manuel Serrano Baena - Abril 27, 2017
Comer carne
Manuel Serrano aborda el consumo de carne y su impacto en el mundo animal.

Desde el respeto hacia las personas que han optado por una alimentación que incluye la ingesta de carne animal, es necesario dar a conocer los efectos negativos que el consumo de carne provoca en nuestra salud.

Hay que estar informados sobre las consecuencias de consumir carne: las grasas de la carne animal aumentan en un 40 % más las posibilidades de contraer enfermedades como cáncer, así como un riesgo mayor de padecer enfermedades cardíacas e infartos. La información nos dará la posibilidad de poder decidir sobre nuestra alimentación y estado de salud.

Comer carne procesada como salchichas, hamburguesas o embutidos aumenta el riesgo de sufrir cáncer, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). En su dictamen, la OMS considera que este tipo de alimentos es “carcinógeno para los humanos” y lo incluye en el grupo de sustancias más peligrosas para la salud junto con el humo del tabaco, el alcohol, el plutonio o el aire contaminado, entre otros más de 100 compuestos analizados anteriormente. Además la OMS también considera que la carne roja (vacuno, cerdo, caballo, cordero, cabra…) es “probablemente carcinógena”.

Pero ¿estamos adaptados, realmente, para comer carne?

La respuesta es no. En el supuesto de que fuésemos carnívoros por naturaleza, estaríamos adaptados para tal fin, dispondríamos de garras y dientes específicos para poder triturar la carne, y nuestro intestino sería mucho más corto de lo que en realidad es, ya que la carne ha de ser eliminada del mismo de forma rápida, debido a la velocidad de su putrefacción.

Hoy se sigue creyendo que si no consumimos carne no podremos aportar a nuestro cuerpo las proteínas que necesitamos para mantenerlo. Nada más lejos de la realidad; existe una gran diversidad de alimentos más sanos e incluso más ricos en proteínas que la carne. Tenemos a nuestro alcance una gran variedad de alimentos como los cereales, legumbres y vegetales, entre otros, que aportan todos los nutrientes necesarios para nuestro cuerpo. Es lo que los vegetarianos y veganos denominan como alimentación sana.

Comer carne no solo perjudica la salud del ser humano, también perjudica la salud de nuestro planeta. La ganadería intensiva genera muchos más gases de efecto invernadero que los transportes. Además es una de las principales causas de la degradación del suelo y de los recursos hídricos. Así se desprende de los datos que manejan la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Según la FAO, si los terrenos que se dedican a cultivos para alimentar a la ganadería se destinasen a alimentar personas, se acabaría el hambre en el mundo. Aproximadamente, el 90% de la avena, el 85% del maíz y el 80% de la soja producida en los Estados Unidos se destina a alimento para el ganado. La comida que se ahorraría si todos los humanos consumieran solo vegetales sería suficiente para acabar varias veces con el hambre actual en el mundo.

Es necesario reducir o abandonar el consumo de productos de origen animal, no solo por motivos de salud, también por razones tanto éticas como medioambientales.

Igualmente es necesario dar a conocer la situación que viven los millones de animales que viven en granjas y son destinados al consumo humano, cómo son tratados los animales y cuáles son sus condiciones de vida reales.

Millones de animales son sacrificados cada año, en nuestro país, destinados al consumo humano.

La esperanza de vida de corderos, pollos, conejos, cerdos o terneros se acorta de forma drástica, al ser sacrificados para el consumo humano.

Nuestra alimentación puede cambiar el mundo y salvar la vida de millones de animales.

Existen datos oficiales que dan respuesta a la pregunta: "¿Cuántos animales mata cada carnívoro?"

En Estados Unidos cada año pasan por los criaderos 7,7 billones de animales. Una cifra estratosférica que cada vez motiva a más personas a dejar de comer carne.

La respuesta a la pregunta anterior nos la da el Blog Counting Animal. Harish y Denis, autores del blog, amantes de los números y de los animales, han recopilado infinidad de cifras procedentes de los estudios que publica el Departamento de Agricultura y Ganadería y del Departamento de Pesca estadounidense, del censo de población y estadísticas de distintos estudios de la ONU, así como de revistas científicas. Llegan a una conclusión: cada vegetariano salva entre 371 y 582 vidas de animales por año.

Lo peor de todo esto no es cuántos animales comemos, sino cuánto sufrimiento les hacemos pasar durante sus vidas y mientras los sacrificamos.

¿Comer carne? No, gracias.

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