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JAÉN QUIERE LEVANTAR LA PERSIANA

JAÉN QUIERE LEVANTAR LA PERSIANA

Por Esperanza Calzado - Abril 20, 2019

El centro de la ciudad de Jaén se vacía de negocios y, por ende, de vida. Más de doscientos establecimientos han cerrado, mientras negocios perduran de generación en generación. Hablamos con quienes luchan por levantar la persiana

Los hay que todavía utilizan la vieja calculadora. Le dan a cada uno de los botones con la esperanza de que los números que después trasladan a una tabla de excel no sean rojos. La tecnología hace que ese documento, junto con un sinfín de facturas, lleguen a la gestoría a la velocidad con que se toman un sorbo de café mientras reflexionan qué será de su futuro. Ellos son los expertos, los que hacen sumas y restas hasta ver que los números salen. Para los 228 negocios que hasta hace pocos días, semanas y meses estaban abiertos en el centro de Jaén, no cuadraron. El rojo les hizo cerrar la persiana. 

La Asociación de Comerciantes y del Centro Comercial Abierto Las Palmeras califica lo que está ocurriendo en la ciudad de "alarmante". No es la primera vez que se denuncia, ni mucho menos. Hasta una manifestación se hizo para alzar la voz. Pero lo que uno pide en la calle no siempre tiene el efecto inmediato para que un emprendedor logre salir adelante entre un maremágnum de facturas, clientes, impuestos, proveedores y una esperanza. La organización comercial se ha paseado por las 51 calles pertenecientes a su ámbito geográfico, que coincide con el centro de la ciudad, y que sirve de indicador claro para medir la situación actual de la actividad comercial. Espacios míticos como Maestra, Campanas, Bernabé Soriano, Ignacio Figueroa, Plaza San Ildefonso, Plaza de la Constitución, Virgen de la Capilla, Avenida de Madrid (esquina con Santo Reino), Santo Reino, Paseo de la Estación, Madre Soledad Torres Acosta, Plaza de los Jardinillos, Plaza Jacinto Higueras, Doctor Eduardo Arroyo y Colón.

"Los datos obtenidos son preocupantes al verse incrementados exponencialmente los cierres de establecimientos que se han producido en el último año", lamenta la organización. ¿Qué dicen los números? En total en la zona existen 864 locales comerciales, de los que 636 tienen actividad comercial. 228 han tenido que cerrar. Entidades financieras, agencias de seguros y de viajes, salas de exposiciones, peluquerías, inmobiliarias, consultorías, academias, superlimpieza, establecimientos de reparación del calzado y duplicado de llaves... Son los establecimientos que llenan de vida una Jaén cada vez más vaciada. A ellos se les suma el sector de la hostelería, sustentado por 26 organismos públicos y siete instituciones que tienen su sede en el centro de la capital del Santo Rostro. Todo ello sin contar la singularidad del mercado de abastos de San Francisco, que cuenta con 80 empresas.

Del conjunto de locales se han contabilizado 228 cerrados, de los cuales 106 no tienen sin más indicación. Ni se venden, ni se alquilan. Entre las principales calles, Bernabé Soriano, con 49 establecimientos y una docena de ellos sin actividad.

EN PERSONA

 Laura Hoyos, en su tienda de la calle Bernabé Soriano.
 Laura Hoyos, en su tienda de la calle Bernabé Soriano.

Laura Hoyos es de esas valientes que justo hace un año, en Semana Santa, abrió su negocio en la mítica y céntrica calle jiennense. No es una emprendedora al uso. A pesar de que su juventud puede llevar a pensar que ha decido abrir su primer establecimiento, su caso es muy particular. Ella es la tercera generación de una empresa familiar que se ha visto abocada a salir de su espacio natural para meterse en la tienda. ¿Quién no ha comprado alguna vez garrapiñadas en la Plaza de la Constitución? Ella es. 

—Soy la tercera generación de una empresa familiar que nos dedicamos a la venta ambulante. Empezó mi abuelo, luego mi padre y después yo. Toda la vida hemos estado en la Plaza de la Constitución y ahora nos vemos abocados a abrir aquí.

Su reflexión tiene un profundo trasfondo porque el haber tenido que cambiar de sitio ha hecho que muchos clientes pierdan la referencia y no asocien aquel puesto de calle con la actual tienda en Bernabé Soriano.

—El Ayuntamiento nos dijo que donde nos solíamos poner no se podía dar la licencia y nos vimos abocados a abrir un establecimiento fijo.

Su persiana no está levantada todos los días del año, no. Lo hace en eventos, como antes. La diferencia entre el antes y el ahora, como explica la propia Laura Hoyos, es "abismal". Aunque le han concedido permiso en Paseo de la Estación, a la altura de las Hermanitas de los Pobres, el paso de gente no es el mismo; y la caja tampoco.

—Este año hemos probado mantenerlo abierto, pero es insostenible.

Está sorprendida de la cantidad de turismo nacional que visita Jaén en Semana Santa, pero no es suficiente. Su producto no tiene apenas margen. Lo más caro que vende es un tambor a 18 euros. El resto se cuenta por céntimos. 

—Claro que entiendo que cierren los negocios.

En primer lugar, esta emprendedora señala a las tiendas online que, a su modo de ver, están haciendo mucho daño al establecimiento público. Alquiler y una cantidad de impuestos, basura, agua, luz, seguridad social, plan de prevención, extintores... Todo ello sin tener empleados. Ante este panorama, los números no cuadran muchos días, pero Laura sigue luchando.

 Blanca Villajos, la tercera generación de La Verdadera.
Blanca Villajos, la tercera generación de La Verdadera.

Enfrente, a pocos metros, otra familia de luchadores que quiere levantar la persiana de su negocio y de Jaén. Ella es Blanca Villajos, la tercera generación de La Verdadera, un negocio que lleva abierto desde 1934.

—El negocio lo abrió mi abuelo en plena guerra. Los primeros años fueron duros, pero consiguió remontarla y hoy perdura la tercera generación.

Se entristece cuando ve que establecimientos de su alrededor cierran porque sabe qué hay detrás.

—La verdad es que es muy difícil mantenerse en el mercado, con muchos gastos y con una inversión muy importante. 

Porque en ese último factor que menciona quizás esté la clave de esta empresa. La especialización frente a las grandes superficies y el gran surtido, que te permite destacar y ser competente en los precios. La Verdadera se ha ido adaptando con el paso del tiempo. Ha abierto tienda online y han reforzado su presencia en las redes sociales. "No hay más remedio", confiesa Blanca Villajos, que reconoce que esta nueva persiana les ha permitido ser conocidos en el resto de España. 

Mientras conversa con Lacontradejaén, en la tienda no dejan de entrar clientes que, con el paso del tiempo, también han modificado sus hábitos de consumo.

—Han cambiado muchos los tiempos. Desde que empezó la crisis la gente mira mucho más todo. Antes no se comparaban tanto los precios. Ahora, la venta ya no es llegar y pegar. 

En ese trato personalizado y especializado se afanan todos en La Verdadera, desde las tres dependientas que están en el mostrador hasta la propia Blanca, su madre y su hermana, que también están en el negocio. Quién sabe si el hijo de nuestra protagonista, que apenas tiene siete meses, pueda convertirse en la cuarta generación.

ÁLAMOS, COLÓN Y EDUARDO ARROYO

Es otra de las calles comerciales de Jaén. Doctor Eduardo Arroyo tiene 36 establecimientos y 10 están cerrados. Hace intersección con la mítica Espartería, ahora Doctor Civera, donde más de 20 locales tienen echado el cerrojo. En Álamos se levanta el mítico y conocido por todos cartel de Droguerías Flores, otro de los negocios familiares que lucha contra el paso del tiempo y los avatares de la crisis. Abrió el día de San Isidro de 1952 de la mano de Antonio Flores Buitrago. De oficio era tapicero. Lo ejercía de noche y durante el día trabajaba en la droguería de Luis Vargas. A pesar de este doble empleo, no llegaba. 

—Fue entonces cuando mi abuelo decidió abrir el negocio. Buscó un local, en la calle Colón, lo arregló como pudo y se inició sin recursos prácticamente.

Lo explica su nieto Juan Flores, que es la tercera generación de un negocio que empezó de la nada y en el que ahora está volcada toda la familia y hermanos.

El negocio ha cambiado mucho desde entonces, cuando se vendía por barriles y la pintura se hacía a mano. En la familia todavía se acuerdan de la caja que hicieron el primer día que se abrió. Fueron sobre unas 200 pesetas. 

 Juan Flores, encargado de Manualidades Flores.
 Juan Flores, encargado de Manualidades Flores.

Con apenas diez años, el padre de Juan Flores se ponía en el mostrador cuando salía del colegio. Subido en un cajón aprendió todo el oficio que después ha transmitido a sus hijos. 

—Mis abuelos dejaron enfocado el negocio. La mejora y ampliación la ha llevado a cabo mi padre con mi madre a su lado que le ha ayudado mucho, además de sacarnos adelante a los cuatro hermanos.

Recordando cuáles son los aspectos más importantes para que el negocio que emprendió Antonio Flores tuviera éxito, las claves son claras. 

—Mi abuelo tuvo éxito por él, porque era un trabajador nato. No había horas, ni domingos, ni fiestas. Tuvo la sabiduría de rodearse de dos importantes negocios de droguería y perfumería de Jaén, los Vargas. Contra eso no podía luchar, así que lo que hizo fue competir en productos que ellos no trabajaban, como la cal o las lejías de fabricación propia.

Esa experiencia de hace dos generaciones es la que perdura hoy en día. Especialización, diferenciación y producto de calidad, piezas claves para poder pervivir en el complicado mundo comercial del siglo XXI.

Laura, Blanca y Juan son la tercera generación de unos negocios que se resisten a morir en la Jaén de la España vaciada. Han aprendido de sus progenitores y de sus abuelos y en la mochila llevan lo más valioso, la experiencia familiar. Pero ellos solos no pueden levantar el centro de la ciudad.

Desde el Centro Comercial Abierto Las Palmeras se considera necesario y urgente la realización de un Plan Integral de revitalización comercial que recupere a la zona comercial del centro de la ciudad y la haga más atractiva. Ellos tienen la solución en la cabeza y no consideran que exista otra: inversión en urbanismo comercial. Iluminación, engalanamiento, accesibilidad, aparcamiento, dinamización, ocio, tranvía. El corazón de Jaén necesita vida y no solo las administraciones son las responsables de dársela. Los vecinos tenemos la obligación de mantenerla.

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