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Las Cruces de Mayo plantan cara a la 'cruz' del coronavirus

Por Javier Cano - Mayo 03, 2020
Las Cruces de Mayo plantan cara a la 'cruz' del coronavirus
Cruz de mayo en cuarentena, en la calle Vicente Montuno. Foto: Rafa Casas.

Barrios y calles jiennenses celebran la tradicional cita de primavera de balcón a balcón o con adornos propios de esta arraigada fiesta 

En la cruz de procesión de Nuestro Padre Jesús, El Abuelo, unos versos atribuidos a Almendros Aguilar sentencian: "Todas las cruces son flores / si las sabemos llevar.../. Tanto habrán leído estas hermosas palabras los vecinos de Jaén que algunos de ellos se las han tomado a rajatabla y, en pleno confinamiento, con la 'cruz' del coronavirus sobre los hombros del mundo, hacen gala de saber llevarla compartiendo las ganas de fiesta con quienes comparten bloque o calle: "El mejor hermano, el vecino más cercano", dice el refrán.

Mayo acaba de comenzar y, con él, una de las celebraciones más arraigadas en el calendario jiennense, la Fiesta de las Cruces. La pandemia se ha llevado por delante las procesiones infantiles y ha dejado desierta la ciudad de los preciosos y jaenerísimos montajes que, cada año, adornan plazas y rincones urbanos, pero lo que es el ansia de mantener esta vieja costumbre sigue intacta.

 Cruz de Mayo instalada por los vecinos en la calle Bazo. Foto: Asociación de Vecinos Unidos por La Merced.
Cruz de Mayo instalada por los vecinos en la calle Bazo. Foto: Asociación de Vecinos Unidos por La Merced.

Que se lo digan si no a los residentes en calles como Bazo (en plena Merced), Alcalde Cancio Uribe y Carlos V (en La Alcantarilla, camino de la Fuente de la Peña) o Vicente Montuno, en las afueras de San Ildefonso; tres puntos de un seguramente más amplio itinerario crucífero que no faltan a su cita por más que el Covid-19 se empeñe en abortarla. Ahora que la primera fase de la desescalada lo permite, quienes se encuentren a un kilómetro (como máximo) de alguno de estos lugares pueden disfrutar del derroche de imaginación de un vecindario volcado en conservar sus tradiciones y sembrar algo de alegría entre tanta desolación.

"Este año, desde la asociación no hemos podido celebrarlo como nos gusta y queríamos que los niños disfrutaran de la Cruz de Mayo, llevamos el confinamiento a rajatabla y pensamos de qué manera podían vivir ellos la fiesta, como hicimos en Semana Santa. Ellos han hecho dibujos, que están puestos en un balcón, y los demás una cruz chiquitita, muy bonita, muy humilde", aclara Guadalupe Espinosa, presidenta de 'Unidos por La Merced' y como su vicepresidenta, Nuria Aguilar, residentes en la calle Bazo, que se ha convertido este año en la 'embajada' de las Cruces en esta zona del alto Jaén. Lo que sea por que no se pierda esta costumbre.

"Una hizo las flores, otra apañó telas y por medio de wasap lo hemos hablado y nos hemos puesto de acuerdo; otro vecino nos apañó un palé, con el que hizo la cruz", recuerda Espinosa. Comunión de sinergias para un resultado de lo más entrañable, que desde el pasado viernes luce para quien quiera (y pueda) disfrutarla. "Tenemos una calle muy particular, muy unida, todo el año tenemos macetas puestas, estamos muy a gusto, contentos de tener nuestra calle adornada... El confinamiento nos ha hecho ver lo bueno que tenemos en la calle, no queremos perder esta convivencia que tenemos ahora", apostilla. No hay mal que por bien no venga y, cuando todo esto termine, el abrazo entre los vecinos durará lo que no está escrito.

Camino de la Fuente de la Peña, las calles Carlos V y Alcalde Cancio Uribe conforman una suerte de isla urbana que invita a detenerse y descansar de la fatigosa cuesta que, eso sí, ofrece unas vistas capaces de provocar síndrome de Stendhal en un pispás. Amantes de sus tradiciones, un buen número de moradores en la zona tiraron de ingenio y muestran una Cruz de Mayo creada con un principal objetivo: "Llevar un poco mejor el confinamiento". "Cada uno ha adornado su balcón con mantones y flores, y de un balcón a otro hemos colgado una cruz hecha con flores de papel", en palabras de María Fernández Rincón, una de las 'ideólogas'. 

Quienes quieran disfrutarla, imbuirse del ambiente rociero y festivo que respira este rincón de la capital, puede hacerlo hasta el próximo martes, día escogido por los vecinos para retirarla "Habrá que llevar esto de la mejor manera posible". Anda que no...

No muy lejos de allí, en la antigua Empedrada de San Ildefonso, donde Adarves Bajos da vértigo visto desde arriba de la calle, un bloque y unos balcones que no paran de inventar momentos de lujo para aliviarse de la cuarentena se lo han trabajado bien, pero que muy bien. Horas han tenido que echarle al asunto para elaborar esa cruz de latas de cerveza que, efectivamente, refresca la tradición con su atrevimiento tan pop art como respetuoso: 

"Hemos adornado todos los balcones con cosas antiguas, queremos celebrar la Cruz de Mayo, intentar estar activos, sin ánimos de que esto sea un jolgorio pero sí entretenidos", dice Javier Paredes, uno de los responsables de esta auténtica virguería junto con Gabriel Díaz Morales y el resto de participantes. Se lo han currado, vaya que sí, y el resultado cuelga entre dos balcones con tanta vocación de ser visible, admirable, que hasta la han escoltado con luces para iluminarla durante la noche. "La gente no para de echarle fotos", comenta el vecino, encantado de que el esfuerzo de tantos dé el resultado perseguido.

Contra la 'cruz' de la pandemia, las otras, cruces de esperanza, de tradición, de fraternidad, de unión... como aquella que añora la visita de propios y extraños junto al Castillo de Santa Catalina "cerrando augusta con el pie el profundo, / con la excelsa cabeza abriendo el cielo / y con los brazos abarcando el mundo" (que eso sí que es de Almendros Aguilar).

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