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El cumpleaños más emocionante de Margarita Montilla

Por Javier Cano - Abril 03, 2020

La cambileña recibió en la puerta de su casa la felicitación de todo su pueblo de manos de dos miembros de Protección Civil vestidos de payasos y rodeada de globos 

"Han venido a felicitarme con globos, con música, mi alcalde... ¡Dios se lo pague a todo el mundo!". Margarita Montilla Salmerón cumplió el miércoles setenta y cinco espléndidos años en pleno confinamiento, sí, pero rodeada del cariño de todo su pueblo, que se hizo presente a la puerta de su casa de la mano de dos payasos muy pero que muy singulares a los que por debajo de los pantalones multicolor les asomaba un sospechoso y riguroso tono oscuro: el del pantalón de sus uniformes de Protección Civil.

"Siempre he estado en el mundillo de la animación, he hecho mis pinitos; me propusieron que como los niños que cumplen ahora años no pueden celebrarlo con sus amigos por el confinamiento, qué me parecía cantarles el Cumpleaños feliz y llevar una pancarta. Yo dije que perfecto, pero que necesitaba a alguien. Le pregunté a mi compañero Rafael Castro, 'el Quini', al que también le gusta esto, y al final lo estamos haciendo también a los mayores", aclara David Gámez Jiménez, el otro clown del dúo, tan emocionado como la propia protagonista de esta historia: "Es una vecina muy querida en Cambil y cuando la ves llorar, se te parte el alma. He llamado a la puerta y se ha asomado. Cuando nos ha visto con la pancarta y la canción...!.

Querida, sí, después de toda una vida de trabajo en su pueblo, primero en el campo junto con su marido, Francisco, del que enviudó hace dieciséis años, y con él también dándole a las fachadas cambileñas "cal blanca de cementerios, / iglesias, pozos y casas, / donde se peinan los vientos / y rompen perlas las aguas", como cantó el poeta onubense Federico Martín. En su patria chica se casó, le nacieron y ha criado a sus tres hijas sin que ni el paso del tiempo ni el trabajo le hayan robado un ápice de buen humor: "Yo nací en el 45, en el año del hambre, como se decía, y sin comer yogures ni pollo asado ni nada he medido 1,75. Ya mido menos, he menguado", bromea. Ni 'tarta' le faltó en un día tan señalado: "Soy diabética, así que he pinchado los números 7 y 5 en una naranja. ¡Cada uno lo celebra como puede!".  

Para Margarita desplegaron los presentes, en nombre del municipio, un dispositivo de felicitación que ella misma describe casi sin poder articular palabra, de tanta alegría como le procuró: "Estoy muy emocionada, yo no esperaba eso; he sentido una sirena, he visto un coche en la puerta y he pensado: ¡Dios mío, qué habrá pasado!. Cuando salgo y veo a los muchachos de Protección Civil, me he emocionado. Mucha alegría, he llorado".

No es para menos: en ese ratillo, unos minutos apenas, que el estado de alarma permitió vivir a la cumpleañera, a los vecinos y a la brevísima comitiva municipal (encabezada por el regidor, Camilo Torres), había mucha pero que mucha solidaridad, cariño, sentimiento...: "Cuando se ha asomado, hemos cambiado las sirenas del coche por el Cumpleaños feliz; además, una costurera de las que han cosido las mascarillas es la que ha hecho la pancarta, ha estado trabajando la mujer todo el mediodía para que estuviera a tiempo", asegura Gámez.

La iniciativa de felicitar a pequeños y mayores está teniendo tanto éxito que, al final, el Ayuntamiento de Cambil-Arbuniel ha tirado la casa por la ventana y ha roto las fronteras de la edad, de modo que cualquiera que cumpla años en pleno aislamiento podrá verse sorprendido por la solidaridad del pueblo: "Hemos pensado que a la gente de mediana edad también le hará ilusión", afirma Maribel López Rueda, agente de Innovación Local del Centro Guadalinfo y promotora de la actividad. "Hemos puesto un número de teléfono de contacto para que nos avisen con veinticuatro horas de antelación y nos estamos dssbordando, vamos a dos y a tres cumpleaños cada día esta semana", apostilla.

Una idea preciosa que, vistos los resultados, demuestra a las claras que hasta en las situaciones más terribles cabe la poesía, la más sencilla, la que destila Margarita entre lágrimas de gratitud: "No tengo palabras para agradecérselo a mi pueblo, a mi gente, a mi alcalde; quiero mucho a todos, como ellos me quieren a mí. ¡Que Dios nos libre a todos!". 

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