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UNA 'CÁRCEL' CON PELIGRO DE DERRUMBE

UNA 'CÁRCEL' CON PELIGRO DE DERRUMBE

Por Fran Cano - Octubre 23, 2021
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Antonia Vinuesa, de 88 años y con problemas de movilidad, vive con el miedo de que su casa y las colindantes cedan en la calle Vicario de Jaén

La casa de Antonia Vinuesa Fernández (Jaén, 1993) se ha convertido en su cárcel. Apenas puede salir a la puerta. Sólo es capaz de andar, muy despacio, con dos muletas y con la ayuda de su hijo y conviviente Antonio Ruiz. El inmueble, con la fachada rojiza y ubicado en el número 21 de la calle Vicario, sufre las consecuencias de los derrumbes que ya se han dado en la zona, una ratonera. El número 25 está cerrado y en ruinas y el 23, tapiado. El 19, justo a la izquierda del hogar de la octogenaria, también sufre desperfectos y sólo está habitado por una persona que pasa la mayor parte del tiempo en la vivienda.

—Esto puede ser un efecto dominó. Si se cae una, caen todas.

Habla Antonia Cornejo "Toñi". Vive en el número 17 y es otra vecina preocupada por el futuro de las casas. Ella reside junto con su marido y con su hijo. Al menos está en condiciones para subir y bajar las escaleras, omnipresentes en esta parte del barrio. Como los solares.

Antonia Vinuesa pasa las tardes sentada en la puerta mientras no haga frío. Es agradable en el trato, conoce la ciudad y habla con añoranza del resto de barrios. La mujer fue rotunda acerca del apego que le tiene a su vivienda cuando el pasado mes de abril coincidió con este periódico:

Te cambio la casa por un inodoro —dijo.

Es 19 de octubre de 2021, y la situación va a peor. Purificación Ruiz Vinuesa, hija de Antonia, hace cuanto puede para darle difusión al caso de la madre. Vive pegada al teléfono móvil. Ha contactado con la asociación vecinal Torre del Concejo, con el Ayuntamiento de Jaén, con los medios y hasta ha enviado un correo electrónico al presidente de la Junta de Andalucía. En el texto lamenta el abandono de San Juan, "un barrio obrero", y recalca los problemas de accesibilidad que arrinconan la vida de la octogenaria. La respuesta oficial fue instar a la afectada a inscribirse como demandante de vivienda protegida en el Registro Municipal de Viviendas Protegidas a partir del Ayuntamiento de Jaén. 

—Pido dignidad para ella en los últimos años de su vida —dice desde el salón de la casa de la madre, respaldada también por Toñi Cornejo.

 Antonia Vinuesa y Purificación Ruiz, a los pies de la vivienda de la primera.
Antonia Vinuesa y Purificación Ruiz, a los pies de la vivienda de la primera.

Las tres vecinas han contado hasta diez solares que rodean en la zona. Lamentan que la suciedad y el escombro se acumulen. Pese a todo, cuenta Purificación Ruiz que un grupo de músicos quedó prendado del rincón a los pies de la casa de Antonia Vinuesa, avivado con pilistras que, ciertamente, le dan un encanto al espacio en un contexto de decadencia. La mujer aún recuerda el arco romano al lado que había junto su casa, reclamo de turistas.

—Esto podría ser como el Albaicín en Granada. Porque si subes hacia arriba, llegas al Castillo —dice Ruiz, quien coincide con su vecina Toñi. Aseguran que los últimos cambios en la calle Alegría —donde llama la atención la pintura blanca— son sólo "un lavado de cara".

"¿LA SOLUCIÓN? CAMBIAR LAS VIVIENDAS POR PISOS"

El interior de la casa de Antonia Vinuesa evidencia que el riesgo de derrumbe no es una exageración. Hay grietas en los suelos del salón y de la cocina. También en las paredes. Ella duerme en la sala de estar, en un sofá reconvertido en cama. No puede subir las escaleras desde hace años. Cuando recuerda cómo vivía antes, todavía con dormitorio propio, se echa a llorar.

De acuerdo con el relato de Purificación Ruiz, su madre hizo obras en la vivienda entre 2005 y 2009. Se gastó cerca de 12.000 euros para arreglar los suelos, el cuarto de baño y la cocina. Ya entonces los problemas en la estructuras de las viviendas eran evidentes. Los vecinos denuncian que las sucesivas corporaciones municipales desde finales de la década de los años noventa, e incluso antes, han obviado a la calle Vicario.

—Nos prometieron una salida por la calle Elvín. Y de eso hace 20 años —recuperan Purificación Ruiz y Toñi Cornejo.

La hija de Antonia Vinuesa también se acuerda de una historia: le dijeron o escuchó que las casas serían derruidas para construir otras de lujo. Rumor o intención olvidada, ya da igual. Entonces, ¿cuál es la solución? Ruiz pide para su madre cambiar la casa por un piso cercano, por ejemplo, de la calle Martínez Molina.

—Que lo valoren y nos la cambien por pisos —respalda Cornejo, quien sabe perfectamente de las dificultades para vender el inmueble y recuperar la inversión. Las afectadas recalcan que hay voluntad de negociar.

En el caso de Antonia Vinuesa, la petición de ayuda de Servicios Sociales para cambiar de piso no ha fructificado; le perjudica el hecho de ser propietaria de la casa, siempre según la versión de la afectada. La pensión no le da para un alquiler y los gastos básicos, y Purificación Ruiz dice que no tiene más recursos.

El Ayuntamiento de Jaén confirma a este periódico que ha planteado a Purificación Ruiz una alternativa habitacional en "otra vivienda o en una residencia" a partir de los recursos de la madre y del apoyo municipal. "Sin embargo, la hija insiste en que sólo acepta que el Ayuntamiento compre la vivienda de Antonia y le entregue un piso", explican desde el equipo de Gobierno.

Hay un episodio familiar que madre e hija no olvidan. Ocurrió en 2007, cuando falleció Antonio Ruiz Viniesa, hijo de Antonia, y el cuerpo tuvo que salir de la casa en silla de ruedas. No había otra forma.

Cada vez que la vecindad de la calle Vicario escucha ruido de obras siente algo parecido a la esperanza. Piensan que por fin van a desaparecer las rampas, los socavones y que la conexión hacia la calle Elvín está en marcha. Hasta la fecha las obras son efímeras y el resultado, decepcionante para las pretensiones de los residentes.

 La cama en el salón donde duerme Antonia Vinuesa.
La cama en el salón donde duerme Antonia Vinuesa.

"SAN JUAN, AUN CON CALLES VACÍAS, EXISTE"

La Asociación de Vecinos Torre del Concejo ha hecho un análisis de los problemas del barrio en los últimos cuatro años. "Es un poco deprimente, porque pese a conseguir cosas, los verdaderos problemas se mantienen", expresa en un comunicado Francisco Castro, presidente del colectivo.

El joven representante vecinal recuerda que, aunque haya calles vacías y el éxodo de la población joven continua, San Juan sigue ahí. "El barrio existe. Nuestro compromiso es hacer ver a la gente y a los políticos que está ahí, con sus más y sus menos", manifiesta.

La infravivienda es uno de los males del barrio. Castro recuerda que han cedido inmuebles en la calle Cabrerizas, con las consecuencias que genera: humedades, insalubridad, intranquilidad. "Y conflictos como la venta de droga y la okupación. Hace falta una intervención en materia de vivienda y una rehabilitación del barrio para acabar con el incivismo", interpreta.

Antonia Vinuesa fue limpiadora. Cuenta que recorrió Andalucía y parte de España. Ahora a duras apenas sale de casa. Pide un cambio. El último cambio de su vida: volver a vivir con dignidad.

—Quiero ver sonreír a mi madre. Quiero que no tenga miedo a la calle —sentencia Purificación Ruiz. 

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