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"La robótica es una excusa para que el alumnado resuelva retos"

"La robótica es una excusa para que el alumnado resuelva retos"

Por Fran Cano - Noviembre 27, 2022
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Antonio Muñoz Pancorbo (Jaén, 1976) revolucionó el IES Az-Zait en 2010, desde que es docente de Robótica y Programación. La asignatura ha sumado un impacto sobresaliente en más de una década. Valga el ejemplo el equipo de los Azzaiteros y más concretamente de las tres estudiantes que han competido en Dortmund (Alemania). El docente subraya que el éxito de hoy no se entiende sin el trabajo de ayer.

Le cuesta a Antonio Muñoz Pancorbo decir qué cualidades atesora en las aulas. Es desde luego un tema que resolverán mejor sus compañeros y sus alumnos. Muñoz también trabajó de director de obra y de instalaciones eléctricas, en el ámbito de la construcción.

En la entrevista con este medio, en Cuatro Gatos Coworking, florece algo más que una intuición: este hombre, que de adolescente no quería se profesor, sabe comunicar. Elige las ideas con precisión, evita las divagaciones y tiene un discurso convincente acerca del rol de asignaturas disruptivas en el mundo laboral y en los puestos de trabajo que demandará el mercado.

—¿Qué tal ha ido el World Robot Olimpiad?

—La final internacional fue muy bien, más allá de los resultados. Es una experiencia maravilla compartir escena con otros 1.100 participantes de todo el mundo. En el recinto hubo 3.500 personas, y los resultados han sido muy buenos. Nos quedamos en el puesto 18 de la categoría RoboSport, de modo que cumplimos el reto de quedarnos entre los 20 primeros.

—¿Cómo lo han vivido Marta Águila, Lucía Gallego y Patricia Gómez?

—Se lo pregunté a ellas al final del viaje y me contestaron que la experiencia es brutal. No tiene nada que ver con viajes Erasmus ni de fin de estudios. Es mucho más que todo eso, porque hay gente de todos los continentes. Imagine que están al mismo tiempo con chavales de Costa Rica, Tailandia o Indonesia. Están súper motivadas y muy contentas con su trabajo. Empezaron muy bien: eran las sextas tras las dos primeras jornadas en un formato de competición regular. Luego llegaron los equipos más complicados y bajamos de posiciones. Pero ellas son conscientes de que han competido con los recursos de un centro público contra equipos que viven de la competición y que tienen el apoyo de los patrocinios. Nuestras alumnas se han llevado una experiencia genial.

—Ha sido una experiencia intercontinental. ¿Le ha sorprendido el ambiente en la competición?

—Sabíamos que íbamos a una final internacional de 73 países. Lógicamente, la opción de comunicarte con todo el mundo era real. Las Azzaiteras se manejan muy bien en inglés y tuvieron esa facilidad. Mis estudiantes me reconocen que se aprende más el idioma tres días en torneos como éste que en cualquier viaje Erasmus de dos semanas.

—El IES Az-Zait ha sido el único representante de España en RoboSport. ¿Qué supone para el instituto?

—Personalmente, me parece un reconocimiento a la enseñanza pública. Nuestra forma de trabajar es muy diferente a la de otros países, que van directamente a ganar la competición. Queremos que los niños aprendan y todo lo que han hecho ha sido con su esfuerzo y con el apoyo de los adultos. Me parece un respaldo a la labor que ha hecho el instituto con la robótica desde el año 2010. Y estas alumnas están trabajando con la robótica desde hace cuatro años. El año pasado ya fueron subcampeonas de España en otra categoría y ahora compiten en una que es totalmente distinta y novedosa. En nuestro país les ha ido muy bien, pero han comprobado que el nivel es brutal en otros lugares, como el sudeste asiático. En definitiva, es un reconocimiento al alumnado de la asignatura desde 2010.

"PREPARO AL ALUMNADO PARA UN FUTURO LABORAL INCIERTO"

—¿La intención es seguir apostando por la robótica en las aulas?

—Sí, es cierto que volvimos de Alemania el pasado domingo y la robótica se ha parado en los recreos durante dos días. Tenemos en el horizonte el FIRST Lego League y también seguiremos organizando la fase local de la RoboSport Olympiad, que será el 3 de julio en el instituto y recibiremos a centros de Jaén y de Córdoba. Si pasan la fase local, continuaremos nuestro periplo con las finales nacionales. El próximo año serán cerca de Andorra. De lograrlo, será un premio.

—¿Cómo explica al común de los mortales en qué consiste su asignatura?

—Computación y Robótica es una excusa para que los estudiantes aprendan a resolver retos. No tenemos una asignatura magistral que precise cómo se hacen las cosas. Es cierto que de vez en cuando se explican ideas y conceptos nuevos, pero la asignatura funciona como excusa para resolver retos. Yo les planteo retos y ellos utilizan robots, algoritmos y codificación para solucionarlos. Así se fomenta el trabajo en equipo. Lo que hago es prepararlos para un futuro laboral que es incierto. No sabemos cómo serán los puestos de trabajo y yo quiero que se enfrenten a ellos les vengan como les vengan. Sabemos que esas ocupaciones tendrán un plus de trabajo en equipo y de colaboración.

A nivel técnico, sí que la clave está en saber cómo funcionan y qué son los sensores, por ejemplo. Intento basarme mucho en los diagramas de flujo y en los algoritmos, porque luego lo pueden traducir a cualquier lenguaje de programación que necesiten. El reto es aprender a controlar las máquinas. No estoy de acuerdo con lo de que se van a destruir trabajos en los próximos años; creo más bien que se reconvertirán en otros puestos. Y hay que saber controlar las máquinas para acceder a esos empleos.

—Robótica, programación, impresión 3D y otras materias 'nuevas' son señaladas como presente y futuro en las salidas laborales. ¿Es así?

—Es más presente que futuro. Todos llevamos un pequeño robot en nuestro bolsillo. El móvil lleva muchos sensores y cualquier 'smartphone' es más potente que los ordenadores que mandaron en su día a la Luna. Tenemos un potencial muy fuerte en el bolsillo, y de eso trata mi materia y las actividades que hacemos en torno a ella. Los chavales tienen que ser capaces de controlar la tecnología y entender la responsabilidad y la ética que implica, por ejemplo, la inteligencia artificial.

"HE ENSEÑADO DE DIFERENTES FORMAS E INTENTO ADAPTARME A LOS CHAVALES"

—¿Es más fácil seducir al alumnado con asignaturas tan visuales y prácticas?

—Una de las chicas que ha participado en la final internacional me decía que el recreo en el patio está muy bien, pero que en aula de Robótica hace más calorcito y que aprende más cosas. Ése es el objetivo que enuncia nuestro lema de hace años: nos divertimos mientras aprendemos. Disfrutamos enseñando. Estas materias son una excusa para acercarlos a proyectos multidisciplinares. El año pasado hicimos un proyecto para crear un jardín inteligente. Y ahí estaban las asignaturas de competición y robótica, pero también Lengua Castellana y Matemáticas. Porque todo cuenta: tienen que hacer informes y saber explicar lo que están haciendo. Una chica el año pasado me dijo: "Por fin entiendo para qué sirven las matemáticas". Eso ayuda también a otras materias. Este año haremos dos proyectos conjuntos más e incorporaremos al alumnado de Educación Especial.

—¿Tenía claro que iba a ser docente? ¿Cuándo lo supo?

—(Risas) Es la pregunta del millón. Siendo estudiante, en Segundo de BUP —cuarto de la ESO— me hicieron la encuesta típica sobre el futuro profesional. Y recuerdo que contesté: "Cualquier cosa menos profesor". Tenía 14 ó 15 años. Quizá tuve pocos referentes que enseñaran como a mí me gusta. Todos eran buenos, pero las formas eran diferentes a las que yo transmito al alumnado. Soy ingeniero técnico industrial y estando en la carrera daba clase los viernes por la tarde a mis amigos y aquello me enganchó. Ya entonces tenía cierta madurez, con unos 20 años.

—¿Cómo se define como maestro?

—No sabría decirle. Eso mejor se lo dejo a otros. No lo sé. Es cierto que he enseñado de diferentes formas. Un psicólogo me preguntó una vez que cómo me apañaba con treintaitantos alumnos tan distintos. "Con sentido común", le dije. Esta semana se lo comenté a mis estudiantes a partir de un contratiempo técnico. Les dije que en el mundo real las cosas son como vienen y hay que adaptarse a ellas y saber responder. Es fundamental adaptarte a los chavales y hacer actividades de diversa índole. Hay que estar actualizado y no puedes pensar sólo en exámenes. Yo no hago; evalúo más el proceso y la evolución del estudiante. Todos no vienen del mismo sitio ni son máquinas. Me cuesta valorarme como docente.

—Su oficio está permanentemente ligado a la idea de vocación. ¿Se puede ser un buen docente sin estar enamorado de la idea de enseñanza? ¿Está romantizado el vínculo?

—Bueno, vamos a ver. En la globalidad de la docencia, con la idea de acercarte más a la adolescencia, si no tienes la vocación al principio, lo pasarás mal. O te gusta el trabajo o lo pasas muy mal.

—Más allá del dinero y de la estabilidad.

—El dinero con los proyectos Erasmus... Cuando comparamos nos damos cuenta de que cobramos menos que en otros sitios y más que en otros. La vocación ayuda mucho. Y se nota quien la tiene y quien no. Tú puedes saber mucho, pero no saber explicarlo. Puedes ser el mejor científico del mundo y luego no comunicas. O puedes ser normal, como me siento, y comunicar con eficacia. Es lo que intento.

"LOS ALUMNOS NO SON NATIVOS DIGITALES"

—¿Es un reto ser profesor en esta era donde, en algunos ámbitos como las redes sociales, el alumnado domina más ideas que el profesorado?

—Lo de que los alumnos son nativos digitales no es cierto. Se manejan bien en las redes y manejan un cacharrito (móvil o tablet) siempre y cuando no dé problemas. Como dé un problema de conexión, por ejemplo, ya se nota. En el viaje a Alemania me preguntaron qué es la itinerancia de datos. Es verdad que los alumnos empapan mucho y van muy rápido, aunque esto también genera problemas de concentración. Yo pienso que el profesor que esté un paso más atrás, y es muy fácil estarlo, es porque o es mayor y no quiere interesarse o porque no quiere. También hay casos donde escasea el tiempo.

El profesorado va más atrás, pero debe esforzarse. Es normal aprender cosas al mismo tiempo. No pasa absolutamente nada. Hay una asignatura en la que no tengo libro, porque es muy cambiante, y voy cambiando con ellos. En 2010 empezamos con un robot pequeño y ahora tenemos una flota que parece que vayamos a la guerra.

—Hoy es el Día Internacional del Maestro en España. Puede acabar la entrevista como quiera.

—Me acuerdo de todos los estudiantes que he tenido desde 2010. Igual olvido algún nombre, pero me quedo más con los chavales que con los compañeros. Creo que los adultos tenemos mucho que aprender de los alumnos. Y desde aquí subrayo mi admiración por el equipo de robótica de Los Azzaiteros. Sin los que empezaron en 2010 no habríamos llegado hasta donde estamos ahora. Les agradezco que hayan estado junto a mí.

Fotografías y vídeo: Fran Cano.

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