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¿La digitalización es el mejor aliado para tu pequeño negocio?

Por Salvador García García - Noviembre 14, 2020
¿La digitalización es el mejor aliado para tu pequeño negocio?
Imagen de archivo.

En la situación actual de desertización del pequeño comercio en las ciudades es preciso tomar medidas viables para dar solución al problema. Tal vez, la digitalización sea uno de los principales aliados de los empresarios, grandes y pequeños, para salir “vivos” de la crisis que nos atenaza.

En los últimos meses, nuestra sociedad ha tenido que adaptarse a una nueva dinámica de vida, tanto social como laboral o económica, donde las relaciones personales, los negocios, el trabajo, las comunicaciones... Todo se hace a distancia. En esta situación, parece lógico pensar en la digitalización de una empresa, pero ¿qué aporta a un pequeño negocio la digitalización?

Desde mi punto de vista, estas pueden ser algunas de las razones más importantes para hacerlo:
1. Renovarse o morir: Si a una situación preexistente difícil de por sí, en la que el comercio local estaba desapareciendo arrastrado por las grandes superficies y las compras online, añadimos la pandemia sobrevenida en el presente año, el pequeño comercio necesita cambiar, renovarse, y adaptarse a la nueva realidad para sobrevivir y avanzar.

2. Optimizar el negocio: Puede hacerse de varias formas:
a. Una nueva estructura más flexible y digital ayudará a hacer todo más fácil.
b. Ahorro de tiempo y dinero con la implantación de nuevas tecnologías de transmisión de información, gestión de productos y procesos, gestión de la calidad, etc.
c. Acceso a la información más fácil y rápido que permite analizar su trazabilidad, visualizar quién la ha creado o quién la modifica. 
d. La protección de datos personales es fundamental y es mucho más seguro almacenar en la nube que tener todo en papel. Los documentos deben estar debidamente custodiados
e. Mayor productividad: Al reducir y optimizar las gestiones, el personal es más productivo, se ahorra tiempo que se puede utilizar en tareas más productivas, se ahorran consumibles, papel, etc.

3. Incrementar las ventas: Un negocio digital permite darse a conocer más y mejor. No solo en el entorno cercano, sino que es posible llegar a todo el mundo, literalmente. Además, las nuevas tecnologías permitirán mostrar lo que hace especial, único, a ese negocio, creando oportunidades y captando nuevos clientes allí donde antes no era posible llegar. Ser diferente aporta una ventaja competitiva sobre las grandes superficies. Por otra parte, las ventas se hacen más ágiles. 
A todo ello hay que añadir que el público joven está más acostumbrado a comprar en grandes superficies y en tiendas online, a las que puede acceder a través de Internet. Para atraerlo, es fundamental estar en el entorno digital y ofrecerle algo distinto que también cubre sus necesidades, incluso mejor. El resultado de todo ello es un negocio rentable.

4. Fidelizar a los clientes: Con el apoyo digital es mucho más fácil saber lo que quieren y necesitan los clientes en cada momento y, de esa forma, predecir su comportamiento, satisfacerlos y lograr que nos recomienden a otros clientes potenciales.

5. Ayudar a la comunidad: Una empresa digital es más sostenible y respetuosa con el medio ambiente, pero, además, un pequeño negocio local aporta riqueza, empleo y personalidad a la comunidad en la que se asienta. Ese es un aspecto que debe explotarse de cara a la captación de clientes locales.

Digitalizar un comercio, o una empresa en general, no es solo abrir una tienda online, como muchos pueden pensar, es mucho más complejo. Ya, de por sí, crear una tienda online es una tarea mayor de lo que se supone, si queremos que realmente funcione, pero digitalizar es mucho más. Una verdadera digitalización implica integrar una serie de tecnologías digitales como: Apps, Big Data, Blockchain, IoT (Internet de las Cosas), Realidad Virtual o Realidad Aumentada. De hacerlo, y hacerlo bien, puede depender la supervivencia y posterior crecimiento de la empresa, lo que viene a ser lo mismo, ya que “la empresa que no crece, desaparece”.

Pero, además de aprovechar las ventajas y la eficiencia de la tecnología, hay que entender el proceso como una “Transformación Digital”, lo que implica un profundo cambio en la filosofía y en la estructura de la empresa: marketing, gestión de inventarios y de la cadena de distribución, trazabilidad del proceso comercial, seguimiento del desempeño de los empleados y de los subcontratistas, si los hubiera, gestión de la calidad, detección temprana de errores e ineficiencias en los procesos, previsión de la demanda, análisis de la competencia, benchmarking, protección de datos personales, etc. Digitalizar es adquirir una nueva cultura empresarial, una nueva mentalidad, en la que cada empleado, colaborador, encargado o directivo, piensa en “modo digital”.

Es bien sabido que una gran empresa genera una inmensa cantidad de datos, los cuales suelen ser tratados y convertidos en información útil. Lo que no es tan conocido es que un pequeño comercio también genera multitud de datos, pero, en este caso, suelen perderse por no saber registrarlos o tratarlos adecuadamente, lo cual desemboca en la toma de decisiones basadas casi exclusivamente en la intuición. 

El empresario debe tener claro que lo fundamental es satisfacer las necesidades de sus clientes y, para ello, debe conocer tanto a estos como a aquellas. Por eso, la digitalización es tan importante, porque permite aprovechar toda la información, tanto interna como externa, para una correcta toma de decisiones tácticas y estratégicas. Da al empresario, entre otras cosas, la capacidad de conocer los productos y servicios que demanda o necesita su cliente en cada momento, lo que puede ser muy variable en el tiempo, y la capacidad de ofrecérselos cuando y donde el cliente demanda, pues las nuevas tecnologías facilitan encontrar proveedores y distribuidores en cualquier parte del mundo y aportan los medios para comunicar con ellos de forma continua, compartiendo información, experiencias y proyectos.

Muchas pequeñas empresas no tienen suficiente demanda porque, tanto ellas como sus productos, son poco conocidos. Su buen hacer y características distintivas podrían generar un gran interés en muchos posibles clientes o inversores, pero la falta de información es una pesada losa que puede terminar hundiendo esas empresas. Se dice que “si no estás en la red no existes”. 

Ser visible en las redes, generar interés y poder convertir la satisfacción de cada cliente en la semilla de la obtención de nuevos clientes, es fundamental para la supervivencia y crecimiento de cualquier empresa y más si es una pequeña.
Pero, surge la inevitable pregunta: ¿qué tengo que hacer para digitalizar mi negocio?

Sin ánimo de ser exhaustivo, en el camino a seguir pueden definirse estas etapas:

1. Los que dirigen el negocio deben estar convencidos de la necesidad de la digitalización y tener la mente “digital”. A partir de ahí, mi consejo es buscar un experto que lidere el proceso de transformación digital. Eso ahorrará mucho tiempo, dinero y dolores de cabeza

2. Analizar la empresa y su entorno. Es preciso conocer a fondo cómo funciona la empresa y el entorno en el que se mueve.

3. Objetivos y estrategia para alcanzarlos. “Antes de hacer, pensar”. Es preciso definir lo que queremos lograr con la digitalización y los cambios que tendremos que hacer para alcanzar esos objetivos. 

4. Transformación de la organización y del personal. Para ello, se ha de trabajar en tres frentes: organizativo, cultural y formativo.

5. Implantación de las nuevas tecnologías. Puede hacerse de forma gradual y adaptada a las posibilidades de la empresa, lo que no resulta tan caro como puede parecer. 

6. Optimización de la experiencia del cliente. Para ello, es clave entender las necesidades y el perfil de los clientes actuales y potenciales. Utilizando tecnologías como Big Data, por ejemplo, pueden incluso predecirse los comportamientos de estos.

7. Establecimiento de un proceso de mejora continua, clave en una verdadera transformación digital para analizar el resultado de las acciones, detectar errores y modificar lo que sea necesario.

En conclusión, en la difícil situación actual, digitalizar una empresa y, en especial un pequeño comercio local, puede ser la diferencia entre tener que cerrar o dar nueva vida a nuestro negocio. Además, existen personas e instituciones dispuestas a ayudar de forma desinteresada a los emprendedores y empresarios en general con su asesoramiento y apoyo, como SECOT, por ejemplo, haciendo más fácil y menos costoso el proceso de transformación digital de un pequeño negocio. 

Texto de SECOT Jaén

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